Supergirl (2026) parece que no alza el vuelo.
Vaya por delante que especifico el año para no confundir esta película con la de Supergirl de 1984, aunque en el resto del comentario prescindiré del año para no resultar repetitivo.
Como os decía, la peli lleva más de un mes en los cines de todo el mundo y su recaudación no alcanza, ni de lejos, las expectativas previstas. La peli costó unos 170 millones de dólares y, hasta la fecha, ha recaudado 126 millones (72 en los Estados Unidos y casi 54 en el resto del mundo), cuando esperaba recuperar lo invertido en las primeras dos semanas y empezar a generar beneficios (al presupuesto hay que sumarle lo que ha costado su promoción) a partir de los 350 millones, que no ha alcanzado (todavía no ha alcanzado el coste de producción) y que no parece que lo vaya a alcanzar.
Esto es una debacle, sobre todo si la comparamos con la taquilla de su primo Superman (2025). La peli del bueno de Clark Kent costó 225 millones de dólares + 125 de Marketing para un total de 350 millones de inversión y una recaudación de 620 millones sobre una previsión de ingresos que oscilaba entre los 500 y los 750 millones.
Es decir, Superman (dejo de ponerle fecha y si me refiero a otras producciones anteriores lo especificaré), o Clark, cubrió las expectativas y, si no hubieran hecho castillos en el aire, lo hizo con creces, mientras que Kara podría terminar convirtiéndose en un fiasco, si no lo es ya.
Supergirl en el cine: 1984 Vs. 2026


Esta Supergirl es la segunda aparición de Kara en una producción cinematográfica propia y, cada una refleja, con mayor o menor justicia, el papel femenino dentro de la sociedad de su época.
Haré una pequeña comparación entre dichos roles, y entre mi apreciación de su personaje en los (mitificados) 80s y los 2020s, que viven añorando el pasado pero reescribiéndolo para amoldarlo, desde un prisma «presentista» al presente (valga la redundancia).
Carácter y personalidad de Supergirl 1984
Yo la definí en su momento como un híbrido entre Porkys y Superman. Por «en su momento» me refiero a cuando fui consciente de lo que había visto, no con diez años en el 84 (soy de 1974), sino años más tarde, ya en mi etapa universitaria.
Ese fue el sabor de boca que me dejó. Y dice poco de la peli, que era poco más que de Serie B. Una muchacha guapísima que tuvo que lidiar, y fajarse, con todos los estereotipos propios de los años 80, en los que no había filtros buenistas de ninguna clase y a quien Dios se la dé, que san Pedro se la bendiga.
Aquella Supergirl era una muchacha naíf, en su cuarta acepción de la RAE (adjetivo coloquial para referirse a ingenuo o inocente). No estaba acostumbrada a tratar con humanos y se cruza con casi todos sus espectros: desde la flor y nata del mundo académico a lo más bajuno de la América profunda. Que no dista mucho de lo más bajuno de cualquier otra sociedad.
Ingenua hipersexualizada
Hablamos de paletos yanquis, de yonkis y de punkis americanos en tiempos en los que, por ejemplo, los británicos tenían a sus tribus urbanas y sus hooligans campando a sus anchas. El marginal patrio era el kinki Made in Spain, que no se andaba corto. Los yonkis, por desgracia, los teníamos igual en Inglaterra y en la España ochentera, y más en el Madrid de Tierno Galván, que se permitía hacer bromas con la lacra de la heroína (Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid: «Rockeros: el que no esté colocado, que se coloque… ¡y al loro!«).
Lo más patético de esta Supergirl era su hipersexualización, pues buena parte de la trama consistió en ser acosada por un tipo que se la quería calzar mientras que ella acosaba a otro tipo al que se quería calzar. Para redondear este despropósito, casi toda la trama será el pique entre ella y la mala de la peli para ver quién se lleva al huerto a un jardinero y, para ello, usan hasta pociones mágicas para ganarse los favores del mozo.
Carácter y personalidad de Supergirl 2026
La nueva Supergirl está de vuelta.
Es la versión «sola y borracha quiero volver volando a casa» de Supergirl, con la diferencia de que esta deja frito con sus rayos láser al cerdo que ose acosarla (y bien que hace).
Vamos, que no sirve de ejemplo para las mujeres porque, por muchos litros de alcohol que se pimple la muchacha nunca tendrá miedo al pasar por delante de unos menas ni la importan las manadas de violadores y/o acosadores que se escudan en unas leyes permisivas que, para colmo, han terminado poniendo en la calle a los depredadores sexuales.
Vamos, que Supergirl no necesita un spray de pimienta para salir a la calle, cosa que sí terminarán necesitando todas las mujeres españolas, y europeas, sino lo necesitan ya.
Lo peor de todo creo que ha sido el intento de emponderar a Supergirl, como mujer, recurriendo a la imitación de los peores hábitos de los hombres. Los ha emulado en su peor faceta, en vez de encumbrarla y dignificar al personaje, y a la mujer, se la han llevado por el camino de los pendencieros.
Candidata a Alcohólicos Anónimos
Desde el minuto 1 de la peli, qué digo, desde el tráiler se nos presenta como una borracha. Antes incluso, desde el poster principal, que es el que veis abajo, apoyada sobre un grafiti y hecha un desastre. Ahora entiendo que los papis que llevaron a sus hijos (sobre todo «a sus hijas«) a ver Superman, un ser de luz, agradable, educado, sensible y bizcochón no se hayan rascado el bolsillo para llevar a sus hijas a ver a una heroína (y no haré un juego de palabras simplón con «heroína«) que huye de sus penas buceando en alcohol.

Más cuando su mayor gracia es que se pasa las noches bebiendo y dejando cortas al Mia Wallace (Pulp Fiction) y Martha (¿Quién teme a Virginia Woolf?) juntas, estilo Euphoria (aunque Mia y Rue Bennett se meten de todo, pero una cosa lleva a la otra y, si no, al tiempo) y podría ser la amiga perfecta de Bridget Jones (El diario de Bridget Jones). Siento decir que esta Supergirl es digna candidata para protagonizar la secuela de Días de vino y rosas.
Visto así no necesitaría más razones para pasar de puntillas por la puerta del cine, y de largo, con la mirada puesta en Spider-Man: Brand new day, cosa que habrá hecho más de un papi que estuviera sobre aviso de los vicios y adicciones de la pobre Kara que, de no ser extraterrestre con superpoderes habría estado condenada a ser politoxicómana y un poco pendón.
Ambientes marginales
Confieso que nunca me he leído un cómic de Supergirl. Creo que ya lo dije al comentar la otra y, si no, lo digo ahora. Por lo tanto no sé si este personaje se desenvuelve siempre en ambientes marginales, o es sólo una coincidencia puntual (del 100%) en ambas películas.
Es triste. Porque tiene todos los mimbres para ser un ángel, y un modelo a seguir, y se convierte en todo lo contrario. Si a todo lo dicho le sumamos su carácter huraño y, por momentos, violento… Menuda joyita de nena. La nuera que todos los padres desean para su hijo.
Si queréis ver una peli que afiance el valor de la familia tradicional, y occidental (por igualdad entre sus miembros), entonces mi recomendación, sin ningún género de duda es Los 4 Fantásticos: Primeros pasos. Vedla y me lo agradeceréis.
Superpoderes
No me gusta Supergirl, como superhéroe, por lo mismo que no me gusta Superman. Y, en este caso, y en este saco, podría incluir a Franklin y Valeria Richards, Thor, Deadpool, Wonder Woman, Aquaman, Namor, Silver Surfer, Hulk y She Hulk o la Capitana Marvel.
No me gustan porque sus cómics carecen de interés. Son indestructibles. Luego sufren con kryptonitas y detalles que parecen ablandarles, pero son personajes capaces de todo e inmunes a casi todo que fingen sudar cuando pelean aunque la verdad es que podrían reducir a cenizas a cualquier mequetrefe que se enfrente a ellos.
Y, quitando esos supers, los demás son mequetrefes. ¿Qué podría hacer un Spider-Man, un Daredevil o el mismísimo Batman luchando, de verdad, contra Supergirl? Nada. ¿Qué interés me puede suscitar leer un cómic que va a terminar como el anterior y como el siguiente? Ninguno.
El contrapunto se lo concedo a personajes como Los 4 Fantásticos. Es verdad que los poderes de Sue Storm, como Mujer invisible sobrepasan mi imaginación, pero sus enemigos suelen ser más intelectuales. Primero busca y rebusca sus respuestas en la ciencia, se enfrenta a ellos y, al final, los remata con sus poderes. Los 4F son, (para mí), más space opera y Ciencia Ficción que superhéroes tradicionales.
Supergirl (2026)

A partir de este punto haré espóileres.
Os lo advierto por si no habéis visto la peli, y conforme a la recaudación, casi sería lo más lógico, estadísticamente hablando… así pues seguid leyendo, o no, bajo vuestra única, y entera, responsabilidad.
Krypton
Con Superman supimos que su planeta de origen, Krypton, se fue a tomar por saco.
Pero su evacuación precipitada, o precoz, no nos hacemos a la idea del drama que vivieron sus vecinos y de la tragedia de ver cómo desaparece tu planeta. Él ni se dio cuenta, ventajas de ser un bebé. Se enteró más tarde. Fueron sus padres quienes le salvaron y su padre quien, décadas después, le explicó quién era, de dónde venía y por qué fue enviado a la Tierra. Que nada tiene que ver, al realidad, con la versión woke de 2025 en la que los padres de Superman son unos canallas y poco menos que lo envían a conquistar nuestro planeta. Puñetero wokismo que todo lo pudre.
Con Supergirl es distinto. Ella se chupó la destrucción de Krypton, y la evacuación del planeta mediante una burbuja que permitió que parte de su ciudad quedara flotando en el espacio, por un tiempo determinado. Y se chupó tener que salir pitando de la burbuja a punto de estallar. Y se chupó llegar a la Tierra como una extraña, como una extraterrestre, como extranjera…
Extraña, extraterrestre y extranjera son las tres acepciones de «alien» y cuando se pronuncia esa palabra en inglés esos significados fluctúan en la mente del hablante, y del oyente, e intercalan sus significados adecuándose al contexto de la conversación». Este matiz semántico es importante para entender que no aparezca la palabra alien en pelis como El día de la revelación, para no herir sensibilidades. Estoy de las sensibilidades frágiles y de cristal, hasta la coronilla.
Lo peor del perro este es la meada que echa encima de la foto de Superman que hay en un artículo de periódico, tirado en el suelo, dentro de la casa de Supergirl.
¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?
Pues bien, esa conciencia de su procedencia, mas la de saber qué ha pasado con todos tus seres queridos, y qué pasó con tu mundo, y después con tu submundo… y terminar en otro (mundo) a la sombra de un primo perfecto, pesa. Y como entiendo que puede pesar, comprendo que el personaje pueda ser taciturno. Pero no que sea un capullo resentido. Y más cuando ese alien puede pasar por semidiós con poderes más allá de nuestra capacidad de percepción, de comprensión e imaginación.
Así la vemos en su cumple, resentida, resacosa y quemada con todo, de todo y por todo en su cumpleaños. Convertida en esa juerguista y golfa a la que Burning dedicaría su canción ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este? si tuviera veinte años más. Hasta en su cumpleaños es incapaz de mantenerse sobria y sucumbe al alcohol. Siempre, de fiesta en fiesta, arrastrando incluso a su perro Krypto.
Krypto

Krypto es su perro.
Esta versión, y la anterior, no refleja un perro terrestre, puesto que estos perros son también extraterrestres kryptonianos. Pero puesto que tanto Superman como Supergirl son aliens también y, aún así, sus apariencias son la de la especie humana, y sus razas la caucásica, si hemos de identificar a sus perros con perros terrestres diríamos que el original era un perro de raza Labrador retriever blanco y el perro de esta Supergirl en un cruce entre un Fox terrier y Schnauzer. Para vender peluches abrazables.
El resultado es un chucho desaliñado, anárquico e igual de indómito que su dueña. Se parece a Milú, el perro de Tintín, pero Milú sí es un pura raza Fox Terrier.
Entiendo que desclasar al perro es parte de esa vulgarización imperante por la que se puso la moda de no ver con buenos ojos que uno quiera tener un perro, comprar un perro o adquirir un perro de pura raza. Ahora lo cool es adoptar un chucho. Cuanto más lacrimógeno sea su pasado, mejor: más grande la medalla del nuevo progenitor canino…
«Al pobre le pegaban patadas en el hocico y le dejaban días enteros sin comer. La cortaron las orejas con un cortaúñas Eso explica, y justifica, que mordiera a los niños (por lo que decidimos entregar a los niños en adopción), come sentado en la mesa y los demás comemos cuando él da el primer bocado. Duerme en nuestra cama y a nosotros nos deja un hueco al pie de la cama…»
Hemos convertido en machos Alpha a todos los Golfos de La dama y el vagabundo y del hampa canina llevando la lucha de clases hasta a nuestras mascotas. Estamos enfermos o estamos enfermos.
Ruthye
Kara y Krypto se dan la vida padre de juerga en juerga. Pese a la preocupación de Kal-El, que intenta hablar con ella cada dos por tres, sin apenas éxito. Ella da largas entre resaca y resaca y, cuando me nos se lo espera se topa con Ruthye.
Ruthye es poco más que una niña que ha perdido a toda su familia a manos de un tal Krem. Han asesinado a su familia entera y ella pone rumbo a cualquier cantina de mala muerte, de cualquier planeta, en la que pueda encontrar a quien la pueda ayudar a vengar a los suyos. Es en uno de esos antros de mala muerte donde se conocen y donde, contra todo pronóstico, Kara hace una exhibición de su fuerza. No de sus poderes, ni de sus superpoderes, porque estos se los reserva para misiones más arriesgadas.
Este es uno de esos puntos que os decía antes que no me cuadran. ¿Por qué tiene que luchar y sudar y por qué le cuesta vencer a unos pobres diablos? Debería terminar con ellos con solo chascar los dedos. Sin despeinarse. No entiendo por qué llevamos al personaje al extremo de la derrota, y de la extenuación, para que luego se desquite en un plis plas. Es donde veo que falta coherencia en toda esta narrativa, en todos estos personajes.
Krypto envenenado
Ruthye sigue a Kara, rogándola su ayuda, y ésta pasa olímpicamente de la niña, de su familia y de sus problemas. Bastante tiene con superar el resacón de su paso por Las Vegas (esto es broma, para traer el título de Resacón en Las Vegas). Pero, ¡Oh, casualidades! El tal Krem se dispone a reponer su nave estropeada robando la de Kara. Supergirl intenta evitarlo pero el asesino reacciona a tiempo y ensarta un dardo envenenado en el cuerpo del perro.
A partir de aquí, otra incongruencia. Ella ve (creo recordar que lo ve) un frasco con el antídoto para el veneno. Resulta que estos criminales llevan todos un frasquito por si se pinchan el veneno al manipularlo. Y ve, impotente, cómo la roban la nave y cómo se alejan con el antídoto. En vez de iniciar una odisea de 72 horas para encontrar el antídoto podría haber parado la nave con sus poderes. Podría haberla «aterrizado» por la fuerza, arrancar la puerta y arrancar, también, el antídoto de manos del malo.
Pero no. En vez de usar sus poderes para salvar al perro, se da por vencida y pone una cuenta atrás en un reloj que tiene menos sentido que todo lo que os estoy contando, pues es analógico, de los de manecillas, pero solo hace cuentas atrás de 24 horas. O yo qué sé cómo funciona el aparejo, pero no tiene ni pies ni cabeza.
La vemos subirse a un autobús espacial. ¡Un autobús espacial! Se habría plantado en el plantea al que vuela en menos que canta un gallo volando y atravesando el espacio, a contrarreloj como va, pero se sube a un autobús en el que se enfrasca en una pelea. Puede que sea yo pero parece que la niña es una broncas o la persiguen todos los bandarras del universo, porque no puede mostrarse en público sin cruzarse con macarras que, al final, no tienen media torta, y menos contra ella.
De sol en sol…
Hago un alto breve en el tema de los soles.
Por allí arriba, donde quiera que se encuentre nuestra protagonista, existen varios soles y cada uno ejerce un influjo diferente en ella. Partimos de su procedencia: Krypton, y de que es vulnerable a la kryptonita.
Pues bien, vemos un sol amarillo, que es del que Supergirl absorbe la energía, como una batería. Más bien como una placa solar, de esas que contaminan visualmente los campos de media España, que cuando vas en el coche no sabes si estás en Murcia, en Teruel, en Huelva, Toledo, Lugo o Alicante. Todo el paisaje ha mutado y se ha unificado en placas solares salpicadas con bosques. Con bosques de molinos de 200m de altura con toda la fauna silvestre voladora (buitres, águilas, halcones, cigüeñas y todo bicho con alas) descabezadas a sus pies. Porque son guillotinas para todas las aves que se comen sus aspas de longitudes medias entre 45 y 65 metros, pudiendo medir hasta 100m. Otro punto a favor de los ecologistas de despacho que están arruinando el paisaje y la naturaleza en España y en toda Europa.
Divagaciones al margen, Supergirl es como una batería que se recarga con la energía del sol amarillo. Por contra, el sol verde la deja para el arrastre con sus radiaciones, entiendo que de kryptonita. Existe un tercer tipo de sol, según eh encontrado en Internet, el azul, que sería como el amarillo pero que la daría poderes extras por cortos espacios de tiempo. ¿Qué otros poderes puede necesitar? Tiene fuerza infinita, resistencia total, vuela, rayos X y láser en los ojos y está como el pan… Qué más quieres Federica, si eres guapa y eres rica.
Todo esto para deciros que cuando tiene al alcance de su mano la resolución de la peli, se oculta el sol amarillo y sale el verde. ¡Hala, a la nevera! Se esconde en una caverna, consumiéndose y el tiempo de las 72h sigue pasando sin parar. Es la hora de Ruthye para que cuide de ella. Esta escena sirve para que corra el tiempo, y poco más.
Lobo
La peli va de maravilla. Y mejora minuto a minuto. La entrada en acción de Lobo es una de esas incógnitas cuya respuesta no tengo yo.
¿Qué aporta este personaje a la película?
Ruido. Eleva el tono macarra… Una moto. Poco o nada sé del tal Lobo. Por lo que he podido dilucidar en mis indagaciones se trata de un ser inmortal (que se cree un semidiós) y un pelín amoral. No está mal como aliado. Pero si sus fuerzas son tan exageradas… ¿Cómo ha terminado metido en una celda? Como veréis es mejor no hacerse muchas preguntas.
Parece que le echa una mano a Supergirl, en la pelea del final. Una Supergirl recuperada, supervitaminada y mineralizada, como predicaba Super Ratón (pongo el vídeo abajo).
Pelea y duda ética
Por fin llegamos ala pelea del final.
Ruthye busca vengar a su familia, Lobo parece sacado de Hijos de la Anarquía y Supergirl saca el lado más macarra de su carácter forjado en bares de mala muerte de toda la galaxia, tras noches de borracheras y consecuencias de esas borracheras que su primo Superman no quiere conocer y ella prefiere olvidar.
Cuando ha reventado a todos, Ruthye se va a por el criminal que mató a su familia con la sangre inyectada en sus ojos y con sed de venganza. Entonces Supergirl saca su lado más humano diciéndola que matando al tipo ese no recuperará a su familia. Y que, matarlo será una losa que arrastrará de por vida y que podría acabar con su conciencia. No lo mates. Para eso estoy yo que todo me importa un bledo, y va ella y se carga a sangre fría al malo de la peli,
Por partes: aplaudo que se lo cargue. Siempre a favor de la Ley del Talión. Y más, como dije antes, en una sociedad en la que la Ley protege al criminal y deja indefenso, y sin derecho a defenderse, a sus víctimas. Pero ¿esto es lo que habría hecho la Supergirl de los cómics? Lo dudo mucho. De hacerlo, bien por atrevese a terminar así con el malo, pero si Supergirl sigue la línea de Superman, hasta la de Batman, ¿no perdería su legitimidad al matar?
En la Tierra
El problema de Supergirl es que, por mucho que la queramos empoderar, como mujer, los guiones en los que aparecen la ponen a rebufo de su primo Superman. Patrón del superhéroe omnipotente. Ejemplo de virtud y modelo a seguir en materia de integración en la Tierra y de saber contener sus poderes y sus impulsos.
Superman y Supergirl en el fancine




