Hay películas capaces de hacerte sentir en paz. De emocionarte, entretenerte, divertirte, agobiarte y, las menos, de hacerte feliz, y Proyecto Salvación es una de esas pelis.
Novela de Ciencia Ficción de Andy Weir
Está basada en la novela homónima de Andy Weir. Bueno… «homónima, homónima…» en absoluto, porque la no vela se titulaba Project Hail Mary igual que en la versión original. Una vez más los traductores del cine español se han vuelto a sacar una traducción libre que, ni venía al caso y hace espóiler desde el título.
Pero bueno, para el caso nos da lo mismo. Lo importante es mencionar al escritor y a su trilogía literaria compuesta por: The martian, Artemis y Project Hail Mary. Esta es pues la tercera novela de esa trilogía, de la que dos se han llevado al cine: Marte (otra traducción fabulosa, en este caso de «The martian«) y la actual, quedando por adaptarse Artemis. No me preguntéis si habrá o no peli porque no tengo ni idea. Tampoco puedo comparar esta peli con su novela porque desconocía su existencia hasta que he ido a ver la peli.
Y sí… por si alguno se lo pregunta, si he comentado El marciano en el fancine, pero con su nombre fabuloso (ironía) de la versión española: Marte, hace la friolera de diez años, en 20216. Vistas ambas no sabría deciros qué síndrome tiene el escritor, o qué complejo, con la soledad. Soledad espacial… porque vaya con los dos temitas, como sabréis los que vierais Marte en su día y los que hayáis visto la que paso a comentaros.
Espóileres
A partir de aquí haré espóileres, por lo que si todavía no has visto la película te recomiendo que no sigas leyéndome y retomes tu lectura después de pasar por el cine. Además, te lo recomiendo de verdad, porque nada que yo diga aquí hará justicia verdadera a la peli, que vale cada céntimo del precio que cuesta su entrada.
De veras, es una peli entrañable, como decía nada más empezar el comentario.
Es más, es una peli fabulosa para verla en familia, con hijos incluidos, pues a todos gustará, por igual, y si cabe, más aún a los niños, por razones que luego argumentaré, cuando llegue el momento oportuno.
Proyecto Salvación
El protagonista es Ryland Grace, cuya primera aparición en la peli es un pelín desoladora, pues vemos cómo se despierta, aparentemente de un sueño inducido, en medio del espacio. Por el inicio de la peli todo apunta a que se trata de un astronauta, pero nos descoloca su reacción conforme el astronauta va recuperando el conocimiento y va adquiriendo conciencia de su situación.
De entrada vemos que su despertar es tan aparatoso como angustioso. Primero le vemos asustado, somnoliento, perturbado y torpe, muy torpe, en la medida que su conciencia irá despertando a mayor velocidad que su cuerpo y éste no responde a sus impulsos ni cumple las órdenes que le manda su cerebro.
El astronauta que no es…
Recuperada la facultad de andar le vemos divagar por una nave que no le resulta familiar, hasta que se topa con los cuerpos inertes de dos tripulantes, y cuando logra extraerlos de las plataformas en las que, aparentemente, reposan, los descubre muertos y consumidos por el paso de un tiempo indefinido que nos quiere da a entender que llevan muertos tanto tiempo que, poco menos que se han momificado.
A partir del descubrimiento vemos sus fases de angustia y de rechazo a su situación, hasta que empieza a verbalizar en voz alta que no sabe qué hace allí y, cuando se enfrenta a la nave espacial verbaliza que no tiene ni idea de cómo se tripula dicha nave y que no tiene ni repajolera idea de qué tiene que hacer para gobernarla.
No sólo dice que no es el astronauta que nos podría haber parecido sino que pone de manifiesto que está más perdido que un pulpo en un garaje, hasta que grita que él es un simple profesor de biología molecular.
El profesor que sí es…
Elipsis narrativa y damos un salto en el tiempo para verle en un colegio de Middle School, equivalente a nuestras escuelas de primaria.
Le vemos en su aula de biología enseñando a niños de Middle School, en los últimos años de nuestra Primaria, por lo que empezamos a comprender su verdadera naturaleza y, en medio de esta presentación del personaje, que no es un astronauta, sino un profe, la pregunta de una alumna nos centra en el verdadero tema de la película: el Sol está perdiendo su energía y no emite tanto calor como debería, cosa que condena a la Tierra a una inminente bajada de temperatura y la precipita hacia una nueva glaciación.
No es cambio climático. Ni el falso cambio climático por el que los humanos nos estamos castigando en vano, arruinando economías (básicamente la europea) y enriqueciendo a los promotores de dicho falso cambio que nos han hecho cambiar de hábitos, de fuentes de energía y están desolando nuestra Naturaleza sembrando molinos a diestro y siniestro que no garantizan el suministro eléctrico, encarecen la energía y provocan apagones como el que sufrimos en España hace ahora un año (en 2025) por culpa de la ideología climática basada en el multimillonario negocio de las renovables.
Los niños manifiestan su preocupación, alarmados por los comentarios que han escuchado en sus hogares y el profesor no sabe, o sí lo sabe, pero no se atreve a contestar a la pregunta de si vamos a extinguirnos. Esta es otra lacra de nuestros tiempos: lo políticamente correcto. Censura ideológica que no permite a los adultos hablar con sinceridad por miedo a lastimar emocionalmente a los niños.
Por lo que el profesor se escuda en que esa respuesta se la tienen que dar sus padres porque él no se siente autorizado a decir un sí o un no… Cuando la respuesta verdadera sería que no habría tal extinción pero que las temperaturas descenderían hasta el punto de congelar las cosechas y extinguir buena parte de la fauna y flora del planeta. Como poco, dicha bajada provocaría que la población mundial se diezmara, como poco.
Petrova line

A partir de aquí destripo la peli
Los científicos alucinan con una línea infrarroja que cruza el Sistema Solar desde el sol hasta Venus. La llaman Petrova Line.
Todo esto lo vemos conforme Grace va siendo autoconsciente y va recuperando su memoria. Esa Petrova Line hace saltar las alarmas, y fue entonces cuando el Gobierno contactó con Grace, poco menos que irrumpiendo en su aula al término de una clase.
Vamos ordenando los conceptos… Estamos viendo que el profe, obviamente, no era un astronauta. Es más, se siente completamente perdido y desubicado en la nave espacial. Vemos como entra en la órbita gubernamental porque acuden a él para pedir consejo. Y vemos que no es un profesor corriente y moliente, sino un biólogo molecular refugiado en la docencia tras salir escaldado por defender teorías científicas que se salían de lo común.
El diagnóstico
Poco a poco se van poniendo las cartas sobre la mesa. Lo siguiente será ver la causa del mal que amenaza a toda la Humanidad. A todas las especies… a la Tierra. Al sistema solar entero.
El problema son los astrófagos, unos microorganismos capaces de vivir en la superficie del sol, y de comérselo, porque lo están devorando. Los científicos calculan que, a la velocidad que van, el mal será irreparable en el plazo de treinta años.
Si recuerdo bien, la teoría rocambolesca que llevó al protagonista al aislamiento científico fue defender que podría haber formas de vida ajenas al agua. Insisto, no la recuerdo exactamente, pero sí creo recordar que tenía que ver con el agua, o que autogeneraban H2O… ni idea. Pero sí recuerdo que su teoría fue la causa por la que el Gobierno, la NASA y la comunidad internacional pone ahora sus ojos en él.
Sandra Hüller
Pieza clave en el desarrollo de la película. Si bien recuerdo es la responsable del proyecto. Es la persona que tiene que encontrar una solución para el problema por encargo de la NASA, del Gobierno de los Estados Unidos y para el Gobierno de todos los países del mundo, estilo Armageddon. Una persona super válida que atesora una frialdad imprescindible para reclutar un equipo de tres voluntarios que se tienen que sacrificar para salvar a la Humanidad.
Nació en la Alemania del Este, (La vida de los otros) la comunista o Republica Democrática de Alemania, lo cual explica la insensibilidad que veremos a lo largo de la peli en dos instantes que luego explicaré. Lo que no podré explicaros es la manía de los países sometidos a regímenes comunistas por autodenominarse «democráticos» salvo como una negación de la realidad (de su realidad antidemocrática) dando la razón a George Orwell y su 1984.
Le procuran unos pocos astrófagos para que pueda investigar. A partir de aquí se intercalan escenas del pasado reciente: investigando esos bichos, y del presenta, adaptándose a su nueva forma de vida en la nave espacial.
El descubre que los astrófagos son organismos monocelulares inmunes a la radicación electromagnética. Son capaces de producir energía por sí solos, aunque inestable, y, si bien están parasitando el Sol, y con él, muchas otras estrellas del Sistema Solar. Al principio creían que habían parasitado todas las estrellas de los alrededores, pero descubren que son todas, menos una: Tau Ceti. Esta estrella se mantiene sana y salva y sin alteraciones por lo que los científicos ponen su punto de mira en ella.
El viaje
Retomo aquí lo de los tres voluntarios que tendrán que viajar hasta Tau Ceti.
Aunque para reclutar dicho equipo lo primero que habrá que ver es cómo narices pueden viajar hasta la estrella de marras que, en términos pseudocientíficos está a tropecientos mil millones de años luz de la Tierra. También esto lo resuelve Grace, al deducir que esos mismos astrófagos, que… recordad: generaban energía, podrían servir para propulsar una nave espacial hasta cualquier punto de la galaxia, o de cualquier galaxia. El problema es su inestabilidad.
Logran crear un motor alimentado por los bichos esos y, en los entrenamientos (hablo de memoria, si me confundo en algo, disculpad) va y revienta uno, llevándose por delante al científico original y al astronauta original. Y aquí entran Sandra Hüller y Ryland Grace. Porque Grace, que puede ser poco sociable, pero de tonto no tiene un pelo deduce que él es el Plan B.
El Plan B: el viaje del antihéroe
Si el científico titular, nadie mejor que Grace para liderar el bloque científico de la expedición.
Ni que deciros que en contra de su voluntad. Por descontado. De hecho, y aquí iremos saltando en el tiempo, del presente narrativo al pasado, para ver al Grace del presente trabajando en la nave y comprendiendo, a ráfagas, cómo llegó hasta la nave y en ésta, cómo llegó hasta la mita de la nada en medio del espacio.
Aquí aflora la alemana del este nacida en un régimen que negaba la sensibilidad y la libertad. Vemos cómo intercambiaron pareceres durante las investigaciones de los astrófagos y cómo, tras el fracaso del Plan A, ella intenta enrolar a Grace para que él lidere la investigación en el espacio. No obstante, él era quien mejor conocía y comprendía a los devoradores de estrellas. Pero en ese momento Grace deduce que la misión es suicida.
Es un viaje de ida
Sin vuelta.
Los tripulantes de la nave Hail Mary ofrecen sus vidas para intentar salvar a toda la Humanidad.
Los tres tripulantes originales estaban preparados para ello, y fueron consecuentes pues dos de ellos la dieron incluso antes de despegar. Pero Grace no lo está. Le piden que se sume a la tripulación, y pide tiempo para reflexionar y para pensárselo, y le dan, creo que, tres horas, pero no las consume porque sabe, de antemano, que se va a negar porque no tiene el valor necesario para hacer un viaje suicida.
Entonces se produce una persecución porque Sandra le deja bien claro que el tercer billete para ese viaje tiene el nombre de Grace escrito. Grace se niega, pero ella recurre a su propio Plan B: pincharle una sustancia que le reduzca e inducirle un coma para meterle en la nave con o sin su consentimiento. Esto que a cualquier occidental podría parecernos algo inaudito era una práctica habitual en la Unión Soviética (lo explico en Kursk).
Por eso he llamado «el viaje del antihéroe» al apartado del que cuelga este otro apartado. Porque Grace es un gran científico, pero no tiene nada de héroe. Y porque es un puntazo verle correr, a la desesperada, intentando huir de los policías militares, de los militares, de policías y si hubiera sido necesario habría huido hasta de Boy Scouts con tal de no recibir el pinchazo. Pero le alcanzan y se lo pinchan, le duermen, le inducen el coma y lo siguiente de lo que él es consciente es de su despertar enjaulado en una nave espacial, como os dije al principio.
Por eso, ahora, comprendemos que no es un astronauta. Y, también por eso, comprendemos su despiste, su miedo, su desconocimiento de la nave y su ataque de pánico a bordo de Hail Mary.
¿Por qué se llama «Hail Mary«?
Llego a la parte más interesante de la peli. Al menos para mi gusto, porque nos adentramos en el terreno semántico, es decir, del significado de las palabras.
Hail Mary tiene dos lecturas: una deportiva y la otra cristiana
- Fútbol americano: Hail Mary es una expresión que pasa desapercibida si no eres aficionado al fútbol americano. Se usa cuando tienes perdido el partido y apuestas todo a una jugada imposible. Nada más adecuado para el nombre de una nave que goza de una única oportunidad para salvar a la Humanidad y, para colmo, esa oportunidad depende de factores como que de verdad sirva la fuente de energía experimental que han desarrollado y ver si, de verdad, funciona el experimento en el remoto e hipotético caso de que lleguen a Tau Ceti
- Cristianismo: Hail mary significa, literalmente, «Ave María«. Alegórico, ¿verdad? Nunca mejor dicho. Y más si, para más I.N.R.I. (valga la expresión estrenando la peli en Semana Santa), el apellido del protagonista es Grace, o Gracia, por la Gracia de Dios, que parte hacia su sacrificio para salvar a la Humanidad
¿Cómo se os queda el cuerpo?
¿Os lo esperábais?
Sorpresas te da la vida que, una película de Ciencia Ficción con un planteamiento profundamente científico recurra al cristianismo como única vía para la salvación. La banda sonora, compuesta por Daniel Pemberton es ideal, si la escuchas desde esta perspectiva religiosa, profundamente cristiana, porque, amén de ser concebida para una misión celestial, parece salida de un órgano de iglesia y proyecta su religiosidad con cada tono de su melodía.
Esta interpretación de la música podría servirme para entroncar esta película con Interstellar, pero más adelante mencionaré otra posible conexión con la maravillosa película de Christopher Nolan.
Las cartas sobre la mesa
Ya tenemos toda la información. Sabemos quién es el protagonista y a qué se dedica, y por qué lo hace, y qué hacia antes de la docencia. Conocemos su condición de no héroe. Y su talento para investigar, para imaginar e improvisar. Conocemos la situación, mejor dicho, el reto al que se enfrenta la Tierra. Ya hemos visto el doble sentido del título que, entroncado con el nombre del protagonista no deja lugar a dudas. Y sabemos que los dos compañeros de viaje de Grace palman sin llegar ni a despertar.
Ahora toca mirar hacia delante y buscar una solución. Toca quitarse de encima el complejo de abusado, porque la alemana ha abusado de Grace: le pidió que fuera voluntario y cuando no se lo concedió el biólogo, ella lo drogó y le metió en una nave con rumbo al suicidio inducido. Ahora toca elegir entre, vengarse de toda una Humanidad que, salvo los niños a los que enseña, le ha dado la espalda durante toda su vida, o perdonarla, perdonar su aislamiento emocional y psicológico, perenne y, aunque obligado a morir, salvarla.
Esta decisión la tendrá que tomar en breve, y mientras se debate consigo mismo se bebe todo el vodka que llevaba la rusa de la expedición, la astronauta. Tomada su decisión podríamos hablar del comienzo de la segunda parte de la peli. Si la primera ha sido narrada con belleza, relajaros en la butaca, y disponeos a disfrutar, porque vienen toneladas de buen rollo, de placer y de disfrute cinematográfico.
Atasco estelar
¿Qué os parecería cruzar la galaxia para llegar a tu destino y ver que hay cola?
Porque allí… en la inmensidad de la nada, no sé si al final de nuestra galaxia, o al principio de otra, la Hail Mary no está sola.
Aparece otra nave espacial, extraterrestre.
La primera impresión, os lo podréis imaginar, es de acojone total. Yo habría flipado en colores, la verdad. Lo mismo que Grace.
Ambas naves logran establecer contacto, por iniciativa del «otro«. Tras algunos intentos el vecino logra hacerle llegar un mensaje al terrícola y, tras varios fracasos, logran establecer una comunicación. Grace alucina con un «finger» que construye el otro, de la nada, que le permite al humano atravesar el trecho que separa las dos naves. Entre unas cosas y otras Grace comprende que la visión del otro es mediante ecolocalización (como los murciélagos) y se las ingenia para establecer más contacto todavía. Hasta que termina preparando un traductor simultáneo para poder, literalmente, dialogar entre ambos.
Rocky
El alien tiene forma de roca, y tiene cinco patas, o extremidades que usa del modo más versátil que podríais imaginar. Antes dije que mencionaría dos veces Interstellar. Pues serán tres, y, antes de la segunda, que me la sigo guardando para cuando el terrícola entre en la nave del alien, voy a colaros la tercera, pues esta roca animada alienígena es completamente diferente a TARS, el robot de Interstellar, pero alguna de las articulaciones de sus extremidades me recuerdan mucho al robot.
Dicho esto, y siendo incapaz de reproducir el nombre del bicho rocoso, (ni Grace ni yo), le pone un mote y lo renombra como «Rocky«. Por ser de piedra, y entrañable, porque ya os lo adelanto: el bicho es genial, es super tierno y cariñoso. Para mí es el E.T. de la actual generación, y sino, al tiempo.
Los dos están solos en la inmensidad del espacio. Rocky le explica que él también es el único superviviente de su expedición, igual que Grace. Y ambos están allí por el mismo motivo: tienen que estudiar por qué Tau Ceti no está siendo devorada por los Astrófagos, porque ambos mundos están en peligro. Comprensible, o no, ambos unen sus intelectos y se ponen a trabajar en equipo.
Ninguno puede respirar en la nave del otro, por lo que Rocky, que es capaz de crear cosas de la nada con un material semejante al Xenon, se procura una cápsula en la que puede vivir y convivir con el humano a bordo de la Hail Mary. Así que se muda a nuestra nave (digo «nuestra» por ser humana) y, codo con codo, se ponen a trabajar tras descubrir que Tau Ceti se mantiene a salvo, pese a estar plagado de Astrófagos, porque es una especie de santuario al que acuden para reproducirse.
Planeta Adrian
Grace bautiza el planeta Tau Ceti como Planeta Adrian, por Rocky, su nuevo amigo, y por la película, homónima, Rocky. Y empiezan a experimentar para ver si dan con la solución para el problema que amenaza a ambos planetas, y dan con ella: Adrian alberga un organismo capaz de alimentarse de los astrófagos, fuente del equilibrio que hace que el planeta reproductor no se infeste con los bichitos y termine muriendo también.
Rocky diseña unas cápsulas para almacenar el taumoebae, (la solución que mata astrolitos), para poderlo transportar hasta la Tierra y al planeta de Rocky.
Rocky tiene previsto regresar a su planeta, pero se siente contrariado cuando descubre que la misión de Grace es suicida, porque no tiene energía en su nave para hacer el viaje de vuelta. El grado de amistad entre ambos, y de complicidad, es tan grande que, Rocky ofrece astrófagos de su propia nave (porque también los usa para propulsar su nave) para garantizarle el regreso a la Tierra, a costa de alargar su propio viaje de vuelta. Eso es lo que hace un amigo de verdad. Y no sólo eso, la inestabilidad de los astrófagos hace que Grace sufra un accidente en Hail Mary que casi le cuesta la vida.
Rocky ni se lo piensa: para poder salvar a Grace tiene que sacrificarse él mismo, pues no podría hacer nada desde la burbuja de Xenon, por lo que sale de ella y acude en su auxilio mientras vemos cómo asciende su propia temperatura y se empieza a abrasar casi hasta consumirse.
Hoy por ti, mañana por mi…
Cuando Grace recupera su conocimiento advierte que ha sido trasladado a la zona hospital de la nave, y que Rocky se ha sacrificado para salvarle la vida. Tampoco se lo piensa Grace, recoge al alien moribundo del suelo y hace lo propio con él: lo mete en su Xenon y se pasa una temporada larga cuidando de quien le ha salvado la vida, hasta salvar la vida de su amigo.
Toca despedirse y ambos se reparten los astrófagos necesarios para garantizar sus respectivos viajes de vuelta. Se despiden y ponen rumbo cada cual a su planeta. Cuando Grace lleva un trecho del camino recorrido se percata de una fuga de taumoebae, que se filtra a través del Xenon tras corroerlo y licuarlo. Esto hace que le salten las alarmas preocupado por Rocky porque su nave entera está hecha de Xenon y si se filtrara fuera de las cápsulas la nave entera podría consumirse y Rocky no sólo no lograría cumplir su misión sino que, además, moriría en el trayecto.
La decisión…
Grace tiene que elegir entre sacrificar a su nuevo amigo y volver a la Tierra u olvidarse de regresar para acudir a rescatar a su amigo.
Entonces vemos que prepara otros contenedores para el taumoebae, a partir de las cápsulas de Xenon, y las almacena y envía a la Tierra con las sondas que llevaba preparadas para culminar con éxito su misión suicida. Estaban previstas para ser enviadas a la Tierra en caso de encontrar la solución, por lo que las renombra con los nombres de los miembros de los Beatles y las envía con mensajes para la NASA explicando su encuentro con una forma de vida alienígena amistosa.
Explica toda su relación con Rocky y, también les explica que si quiere salvar a su amigo tiene que desviar el rumbo de Hail Mary para interceptar a la otra nave y salvarla, si es que llega a tiempo. Ese desvío imposibilita definitivamente su regreso a la Tierra, pero prefiere auxiliar a su nuevo amigo y se sacrifica por él.
Es aquí cuando añado mi tercera referencia a Interstellar, (cronológicamente la segunda). Cuando Grace entra en la nave de Rocky, por primera vez, compuesta, toda ella por Xenon, no pude evitar recordar la secuencia en la que Cooper se adentra en el Teseracto porque la manera en que está construida la nave me evoca, inevitablemente, a la forma pentadimensional por la que flota Cooper.
El final de la peli es profundamente conmovedor pues vemos que ha salvado a la Tierra y, en contra de todo pronóstico, los alienígenas han acogido a Grace, quien termina la peli como la empezó, ejerciendo de profesor, esta vez encapsulado él mismo en Xenon y dando clases a los niños roca del planeta de Rocky.
Mi reflexión al respecto es tanto alegre, por la solución imprevista como triste. No tanto porque no regrese ala Tierra, que también, sino porque Grace se sentía tan solo y abandonado en nuestro planeta que le vemos, por fin feliz, convertido él mismo en alienígena aceptado dentro de la sociedad de Rocky pudiéndose comunicar mediante los traductores automáticos tras comprender, en su momento, que podía comunicarse con Rocky mediante el lenguaje universal que son las matemáticas.
Ryan Gosling
Se come la película por los pies.
Se pasa la mayor parte de la misma solo delante de las cámaras y ejecuta una interpretación superlativa en la que vemos su alegría, su cinismo, ironía, tristeza, odio, miedo y todo en solitario. Hago hincapié en esto porque muchos son los que le han tachado de insensible e inexpresivo y yo siempre he defendido su capacidad superlativa para actuar en papeles y registros diferentes como los que hizo en Solo Dios perdona, El primer hombre y Blade Runner 2049.