Homenaje a Gary Gigax
El 17 de julio de 2014 escribí un artículo en mi blog de ocio «el troblogdita» para celebrar el que habría sido el 100 cumpleaños de uno de los dos creadores de Dungeons & Dragons.

Iba a reproducirlo, tal cual, para recatar el artículo y lo iba a publicar con la misma fecha en Cosas de cine, en el fancine. Pero al final decidí ampliarlo y explicar, con la excusa del cumpleaños, cómo descubrí yo D&D y cómo, cuándo y dónde me inicié en el que si sigue siendo hasta ahora mi juego favorito:
Dungeons & Dragons
Esta mañana he retuiteado un tuit de efemérides al leer que hoy sería el cumpleaños de Gary Gygax con una sonrisa en mi rostro.
El tuit decía así:
Un día como hoy, en 1938, nacía Gary Gygax, co-creador del juego de rol Dungeons & Dragons, junto con Dave Arneson
Co-creador del juego de rol Dungeons & Dragons…

¡Co-creador del juego de rol Dungeons & Dragons!
Uno de mis entretenimientos preferidos en los maravillosos años 80 (y 90’s, y 2000…), y me explico:
En todos mis años como Scout sólo falté a un campamento de verano, el año en que me fui con el colegio a pasar un mes de julio entero en Inglaterra. Para ser más concreto, en Huntingdon. Nunca olvidaré el barrio de Nolfork en el que pasé un gran mes, con una familia inglesa).
El verano de 1989
Auque a veces me parece que fue del 88… Pero podría jurar que es el del 99.
Como había estudiantes de otras nacionalidades organizamos un campeonato de fútbol (cuya final ganamos 2-0 a los franceses). Tuvimos nuestros más y nuestros menos con los muchachos del lugar (casi todos Mods, como en Quadrophenia) y viajamos de un lado para otro.

Pero sobre todo, lo que más me impactó de todo el viaje sin retorno que inicié precisamente allí, en Huntingdon. De la mano de Óscar, Castellanos, Paco, Arturo (y otros cuyos nombres lamento haber olvidado), quienes me descubrieron Dungeons & Dragons.
Recuerdo perfectamente que volvíamos de Cambridge (desde aquella visita me llamaron «ninja» (algún día os contaré por qué)). Al llegar a Huntingdon me invitaron a echar una partida. Como no sabía jugar me senté para ver cómo lo hacían ellos. Y recuerdo que el Dungeon Master me ofreció ayudarme a crear un personaje con el que pudiera participar. Y ni corto ni perezoso me diseñó un «ladrón«. Mi cometido sería fundamentalmente… abrir alguna que otra puerta con ganzúas; buscar trampas y, si se terciaba, vaciar algún bolsillo o dar alguna puñalada por la espalda.
Los dados empezaron a rodar…
Y siguen rodando en 2026.

Aquél fue el principio de un larguísimo camino a recorrer. No obstante seguí jugando a rol hasta el año 2002. Desde entonces jugué partidas de manera intermitente y ahora he reanudado la tradición gracias a Roll20, que me permite jugar una partida online los viernes por la noche.

No obstante, abro aquí un paréntesis para recordar nuestro cubil, (1988-2002). Una terraza con un invernadero en el centro de Madrid. En casa de Rafael (nuestro Dungeon Master de cabecera (alternando tarea con Antonio Lence)). En martín de los Heros, justo en frente del chaflán del Fray Luis. Un sitio perfecto, tanto para verano como para invierno.
Logramos acomodarlo a nuestro requisitos para jugar a rol con todo lo necesario, a saber: Manuales de jugador y/o Máster, libros para la creación de personajes (por entonces eran todos en inglés, salvo los más básicos), manuales de avanzado, para magos, clérigos, guerreros, elfos y todas sus variantes buenas, malas, neutrales…
Las figuritas de plomo

Qué recuerdos. Poníamos una pequeña cuota de 100 pesetas cada sábado (solíamos jugar Óscar, los hermanos Lence, Rafa, Leticia y yo entre las 16:00 y las 00:00, aunque a veces nos daban las 02, las 03…). Comprábamos manuales en común (al dejar el grupo me dejé allí mi manual de avanzado con todos mis dibujos y apuntes) y figuritas de plomo. Amén de las figuritas que cada cual aportaba. No obstante allí teníamos unas 400 figuritas y yo, en mi casa, llegué a coleccionar (y pintar) casi 200 más (de Grenadier, Ral Partha y sobre todo Mithril).
No había mejor sábado que aquél en el que llovía a cántaros sobre nuestras cabezas, veíamos caer el agua en el techo de cristal del invernadero. Subíamos la estufa de gas, nos apretábamos y la única parada que hacíamos en toda la noche era para bajar al Burger King de Cubos a por la cena o pedíamos varias pizzas al Pizza Hut. Fuera: agua a mansalva; dentro: el humo concentrado y las discusiones en torno a qué pasos dar en la aventura de turno. A veces, si aparecían Luis, o José Luis, esas discusiones se enardecían.
Lo normal es que yo interpretara a un Paladín
Mi personaje preferido (legal-good) por antonomasia.
Un caballero andante que tenía como prioridad el bienestar de todos los que le rodeaban. Tan a pecho me tomaba mi personaje que años después de haber aparecido en la partida falleció protegiendo a unos «PNJ» (personajes no jugadores) del aliento de fuego de un dragón.

Recuerdo la sensación de plenitud al decirle a Rafa qué hacía mi paladín (de nombre Faramir). Recuerdo la mirada de Rafa como instándome a desistir de protegerlos porque mi muerte era inevitable. Y yo tozudo sin titubear. Recuerdo el silencio que se hizo en la sala. Y recuerdo cómo se cambió a vacío la anterior plenitud cuando hicimos rodar los dados y Faramir cayó abrasado al pie del portón que protegía a los lugareños de la aldea para que no se abriera y murieran con el aliento de fuego del dragón.
Por el tipo de aliento los más avezados sabréis que se trataba de un dragón rogo.

Silencio absoluto.
Me retiré a fumar en la terraza delantera. Seguía orgulloso por la acción de Faramir. Y muy triste por haberlo perdido. Pasé un buen rato antes de sentirme entero y poder volver a entrar.
Esto es un juego de rol
Estimulan la imaginación. Estrechan lazos de amistad. Disfrutas con tus amigos (actualmente, y tras dejar el rol físio sigo viéndome con Óscar* y mantengo contacto, relativo, con los hermanos Lence y, de vez en cuando con Raf. Es verdad que ahora juego, sobre todo ONline, vía Roll20 con otro grupo de roleros geniales.
También juego partidas en Realidad Virtual de DEMEO, con otro rolero empedernido…

Jugar a rol es dedicar horas a una actividad tan estimulante como gratificante. Y todo esto como antesala a la lectura, al cine, a la ficción y a la fantasía. Y, sobre todo, a la lectura, pues el 80% del tiempo de un rolero se invierte en lectura.
Nunca de espaldas a la vida real, pero sobrellevándola sabiendo que ahí fuera no hay héroes, y que si quieres enfrentarte a la vida tienes que madurar.
Todo esto lo aprendí jugando a rol, y hoy por fin, gracias a Efemérides he recordado gracias a quiénes: Gary Gigax y Dave arnseon.

* Actualizado en 2016
Qué lejos queda ya 2014. Óscar voló del nido con nuevos amigos y no hemos vuelto a saber nada de él. Dicen que los juegos de Rol absorben pero nadie habla del running. Para hacernos una idea, si el rol nos quitaba un promedio de 5 horas semanales (a veces mas) el running quita entre 2 y 3 diarias solo para entrenamientos, si compites incluyes los fines de semana, los desplazamientos, el gimnasio… el rol quitaba horas, pero el running por quitar, quita hasta amigos.

Pelis sobre Dungeons & Dragons en el fancine






Mis podcast sobre Dungeons & Dragons en Antena Historia

