The mandalorian and Grogu no defrauda.
Si vas a verla al cine te la exactamente lo que quieres ver, lo que dice el título: te da Mando y te da Grogu. Ni más, ni menos.
Nadie irá al cine esperando una tragedia griega, ni un drama épico, ni una película que te haga salir de la sala filosofando sobre el origen de las especies, ni de su galaxia, ni de la nuestra. Te da entretenimiento puro, y por eso mismo, es honrada con el espectador y cumplidora.
Jon Favreau y Dave Feloni
Jon Favreau y Dave Feloni conocen muy bien a ese espectador, ellos mismos lo fueron y hacen las películas que ellos mismos querrían ver cuando van al cine. En esta película tienen dos tipos de espectadores, y he de decir que ambos saldrán encantados por igual…
- El amante de La guerra de las galaxias, clásico, el talludito como un servidor, nacido y crecido con la trilogía original: es decir, la segunda en orden cronológico (episodios IV, V y VI); defraudado con la primera (episodios I, II y III) y profundamente decepcionados con la tercera (VII, VIII y IX). Para ellos crearon a Mando, para recrear el prototipo de mandaloriano que nos cautivó, a pesar de ser un personaje secundario con poco recorrido en El Imperio contraataca y El retorno del Jedi. Poco, pero fantástico, con un personaje, Boba Fett, que después sobreexplotaron y destruyeron resucitándole para nada
- Los más jovencitos, los que están entre los 12 y los 18 años, enamorados de Grogu como sus padres lo estuvieron de Yoda. Sus padres, sus tíos y hasta sus abuelos. Un yoda en miniatura que combina la Fuerza con sobredosis de ternura. No tiene la seriedad, ni la presencia, de Yoda, pero a los primeros les evoca al maestro de Luke Skywalker y a los segundos les ablanda el corazón
El mandaloriano y Grogu
Por eso os digo que no defrauda, porque ambos personajes forman un tándem fabuloso que ha hecho que salten de la tele al cine, para sacarle el mayor rédito posible y, por encima de todo, como tabla de salvación de una saga desacreditada y deteriorada por productos como esa tercera trilogía y series como El libro de Boba Fett, la de Obi-Wan y The Acolyte, que no vi ni pienso verla por lo mismo que os conté en la película He-Man y los Masters del Universo: fue concebida para ofender (literalmente) al seguidor clásico de Star Wars, entre los que me incluyo. No hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Por suerte sí ha habido otros productos destacables, como Solo, Rogue One y las series Andor y, si me apuráis, Ashoka.
Tema aparte es el título, acertado, pero no traducido al castellano, cosa que no termino de entender, pues todos habríamos reconocido «El mandaloriano y Grogu» sin problema alguno. No es que me moleste, es que no lo entiendo.
Dicho esto, que tenía que decirlo, me pongo con la peli.
The mandalorian and Grogu

La Galaxia ha dado un giro y algunos cazadores de recompensas trabajan, ahora, a sueldo de la República. Su cometido es justo el opuesto al que tuvieron antes, pues ahora cazan a líderes imperiales que trabajan por libre para restaurar el Imperio. Y, si no para restaurarlo, para crear sus parcelas de poder al más puro estilo mafioso. Usan a sus tropas imperiales, con sus armas y sus vehículos de combate para crear islas de poder.
Unos de esos cazadores de recompensas es Mando, quizás el más destacado de todos, por su nuevo vínculo con la República y por su acompañante Grogu, que ha rechazado el camino de la Fuerza para aliarse con quien le salvó la vida y se ha convertido en su aprendiz.
En la película es contratado por el coronel Ward, ni más ni menos que Sigourney Weaver (Alien), quien contrata a Mando con la doble misión de, por un lado rescatar a Rotta, el hijo de Jabba el Hutt, para llevárselo a los dos sobrinos del otrora todopoderoso líder de la basura cazarrecompensas, quienes se han hecho con el poder de Jabba al frente del territorio del crimen. Solo ellos podrán darle información del paradero de la verdadera presa: el misterioso coronel imperial Coin. Así pues, la misión, compleja, consiste en localizar al hijo del desparecido para llevárselo a los dos sobrinos y estos, a modo de pago, le darán el paradero del imperial.
Mando no ve con buenos ojos esta misión, pero Ward le pone un caramelito que no podrá rechazar: le adelante el pago en especia de una nueva Razor Crest, la nave que perdió al principio de la serie de televisión.
Gladiadores estelares
Mando pone rumbo a Shakari, donde está Rotta, y se lo encuentra convertido en todo un campeón gladiador. Vive prisionero pero con todos los favores que tenían los gladiadores clásicos de la antigua Roma, por lo que el joven Hutt se niega a «ser rescatado» porque no quiere volver a ser un hutt del montón. Y porque se teme que sus tíos, o primos, no recuerdo el parentesco, quieren deshacerse de él para eliminar su amenaza y quedarse al frente de su submundo criminal.
Rotta no quiere saber nada de la vida de su padre, ni quiere heredar su imperio criminal. Es feliz combatiendo y es el mejor en su oficio. Por todo esto la misión de Mando parece destinada a fracasar. Su meta es ganar el próximo combate, a priori el último pues, de ganarlo, le devolverá su libertad y podrá establecerse por libre con las ganancias atesoradas tras una vida de gladiador invicto.
Sin embargo Rotta desconoce las verdaderas intenciones de Janu, que no pasan, por supuesto, por pagarle un dineral, darle una palmada en el hombro y ponerle una alfombra roja para que salga, libre, del coliseo. Piensa exprimir al gusano hasta el último día y hasta su última gota de sangre y, para ello, tiene un as en la manga a modo de sorpresa para Rotta…
Dejarik
¿Sabéis lo que es el Dejarik? ¿Y si lo llamo «holochess«?
Vale, pensad en La guerra de las galaxias, en la primera peli de Star Wars, en el Episodio IV, Una nueva esperanza. ¿Os acordáis de la partida de ajedrez que juegan Chewbacca y C3PO? Ese ajedrez circular cuyas piezas eran hologramas de bichos… Pues bien, eso es un Dejarik.
La sorpresa de Janu, es un Dejarik, es decir, reproducir en la arena una partida de holochess si Rotti vence a su primer rival. Para ello tiene previsto enfrentar a Rotti con los ocho bichos del holochess, vamos, que no se va a deshacer de su mejor luchador, no gratis. Y como sabe que Rotti es el mejor, y que debería terminar su contrato y su vínculo profesional, dejará que muera en la arena en el Dejarik para recaudar un dineral en apuestas.
Vamos que si Mando quiere cumplir su misión tendrá que llevarse al Hutt conservado en alcohol- Poco menos que una botella gigante de tequila con Rotti (el gusano) dentro. Por eso acude al Hutt y le advierte de la amenaza a la que se enfrenta, y le da la opción de huir con él, pero Rotti, muy crecidito y muy engreído, no se cree lo que le dice el mandaloriano y llama a los guardias, por lo que el propio Mando cae preso y, sin comerlo ni beberlo, pasará a formar parte del espectáculo pues, será contra él contra quien luche primero el Hutt.
«Vuelve a la casilla de salida…»
¿Habéis jugado al Monopoly? Lo digo por la tarjeta de «Vuelve a la casilla de salida». Esa que hace que te saltes el resto del tablero y empieces una nueva vuelta. Pues eso es, más o menos, lo que le pasa ahora a Mando. Logran llevarse a Rotti, para dárselo a los Hutt. Rotti insiste en que va rumbo a una trampa, que quieren cargárselo para quedarse con el clan y con su derecho «a ser el capo«, pero Mando le explica que él es la moneda de cambio para que los Hutt le digan dónde está el coronel Coin.
Recordad que Rotti es una submisión para conseguir la misión principal, que es detener al amtiguo mando imperial. Mando flipa cuando Rotti le explica que Coin es Janu. Es decir, lo ha tenido delante de sus narices todo ese tiempo. Esto hace que tome la decisión de volver a por el imperial asumiendo que está infringiendo la submisión, es decir, que está incumpliendo aquello para lo que ha sido contratado, que es llevar a Rotta a sus primos ¿o tíos? qué lío tengo…
Hace un alto por el camino para contratar a cuatro anzellanos, para hacer unas mejoras en su nave. Los anzellanos son esos bichos raros y canijos iguales que babu Frik, el que reparaba droides en el Episodio IX – El ascenso de Skywalker, de 2019. Es decir: lo único bueno y destacable de toda esa peli, por no decir de toda esa trilogía, a excepción de Zorii Bliss, que… ejem.
Embo
Con lo que no cuenta Mando es con Embo. Un cazador de recompensas de armas tomar que lo toma por sorpresa, lo reduce y se lo lleva de vuelta a los Hutt.
Embo no es solo un gran cazador de recompensas de esta peli, que lo es. Es un personaje salido de la serie de Las guerras de los clones. En la segunda temporada hay un episodio mítico en el que Embo se une a Sugi, Seripas y Rumi Paramita para, juntos, proteger una aldea de granjeros de unos piratas y, al final, reciben la ayuda inestimable de tres Jedi: Obi-Wan, Ahsoka Tano y Anankin Skywalker y, juntos, los siete instruirán a los aldeanos y los defenderán de los piratas. ¿Os suena el argumento? Ese episodio es un claro homenaje a Los siete samuráis, del mismo modo que lo fue Los siete magníficos.
Los siete samuráis
Ese Embo es este mismo Embo, y es igual de letal, de fascinante y de arrogante de la especie Kyuzo, curiosamente usaron el nombre de uno de los personajes de la peli de Akira Kurosawa para dar nombre a toda la especie del cazador de recompensas inspirados en su samurai. De paso, Embo lleva consigo una mascota letal, Marrok, un anooba macho que le acompaña desde las guerras clon.
Dato curioso es que este mismo Embo acompañó a Boba Fett en una misión para rescatar al Jedi Quinlan Vos, uno de los jedi más rebeldes y anárquicos que hayan existido, presente desde el Episodio I, que se le ve de fondo, como vigilando al joven Anakin.
Así pues, Embo, ni es bueno ni es malo, es como Mando: un cazador de recompensas que pone sus armas en alquiler. Lo que sí os aseguro es que este Embo, ojito derecho de Filoni y del propio Lucas, es uno de los mayores éxitos como personaje en los dibujos animados y su adaptación al cine de acción, a cargo de ILM (Industrial light & Magic) es igualmente fabulosa.
Grogu
Caliente Grogu, que sales…
Por fin vemos a Grogu en acción. Falta un poquito, pero ya llega.
Embo entrega a Rotti y a Mando a los Hutt. Apresan al familiar y al cazador de recomensas le retiran el yelmo, y recordad que eso es una afrenta total para un mandaloriano, y o arrojan a un foso. He de reconocer que estaba deseando ver alguna cría del Rancor… pero lo que descubrimos es una serpiente dragón, que mola un montón, y de la que Mando logra huir pero no sin recibir una dentellada que le deja una herida fea e infectada. Más que infectada, envenenada.
Pues bien… Grogu estaba con Mando cuando apareció Embo, pero logró fugarse con los cuatro anzellanos en una nave tan diminuta como ellos. Pero él no huye, sino que reaparece de la nada para rescatar y auxiliar a Mando, y hace todo lo que tiene al alcance de su mano para salvarle y sanarle, como cobijarle en un refugio imrpovisado por él mismo, que en cierto modo nos recuerda al Dagoba de Yoda, y entabla relación con un pescador local que le termina preparando un antídoto para que el mandaloriano expulse el veneno del cuerpo.
Cuando Mando se recupera tiene dos ocpiones…
Fight or flight
Expresión inglesa que quiere decir: huye o pelea. Entiende que lo más sabio, y prudente, sería huir. Pero también entiende que sería inútil, pues los Hutt le buscarán y le perseguirán hasta el fin de la galaxia, como le ocurrió a Han Solo cuando contrajo sus deudas con Jabba. Así que decide contraatacar por sorpresa.
Grogu reaparece para salvar el pellejo a Rotta, y lo eleva mediante la fuerza, en su caída al foso arrojado por sus primos mientras Mando pelea con Embo quien cae, junto con los primos, al foso del dragón serpiente, y se los zampa, a los Hutt, mientras que Embo huye por el mismo pasadizo que huyó Mando. La peli se precipita hacia un final precipitado en el que los anzellianos reaparecen en su nave, al frente de un escuadrón de Alas X de la República que, sin venir a cuento, bombardea y destruye el palacio de los Hutt hasta sus cimmientos.
Rotta decide hacerse bueno y unirse a la República mientras que Ward acepta la teoría de Mando de que los gemelos se habían unido a Janu. Al final vemos a Grogu aprendiendo a pilotar la Razor Crest y a Mando haciendo de profe de autoescuela interstelar.
Zeb
No me resisto a comentar a Zeb antes de despedir este comentario.
Es un personaje carismático de Star Wars Rebels y ya vimos un cameo suyo en la tercera temporada del mandaloriano. Es un bicho intermitente, de la especie Lasat y uno de los primeros prototipos para ser Chewbacca. Un tipo tan áspero y rudo, y duro como tierno y sensible.
Fue piloto de la nave Gohst y esun perseguido implacable de soldados imperiales en los cuatro confines de la galaxia. Su poderío físico es comparable al de un wookie, y su corazón, también. Despues de participar en la Batalla de Scarif se convirtió en piloto de Ala-X de la República y, si no recuerdo mal, terminó como instructor para nuevos pilotos. Es el Maveric de Star Wars.
Verle ahora con Mando, codo con codo, es un guiño a los fieles de Star Wars, otro guiño que cura las heridas de las que os hablé al principio del comentario, cuando comenté que hay parte de la nueva Star Wars concebida, a propósito para hacer daño al friki de toda la vida que responda al patrón de varón caucásico. Este personaje, y esta peli entera, son, como os decía un bendito bálsamo que cura esa herida y recompone una relación de amor que había sido empujada, torticeramente, al odio por fines políticos a favor de la ingeniería social del wokismo.
Espagueti western del espacio
Bendito sea Zeb, bendito sea Grogu, y Embo y Mando y Feloni y Jon Favreau que han acudido en nuestro rescate y nos han devuelto uan galaxia de fantasía y de amor al Space Opera.
El guion es lo de menos.
Que hayamos visto mil veces lo de los gladiadores, o lo del cazador de recompensas, o la pandilla imposible… Todo eso nos da igual. Lo que nos importa es este lado luminoso del nuevo Star Wars, que no tiene el músculo del Lado Oscuro, como la vida misma, pero ahí radica su romanticismo y la pasión de quienes amamos Star Wars.
Como yo, cuando la descubrí de chiquitito en la playa de Scarborough, en Inglaterra, cuando un Darth Vader me asustó, en plena playa, promocionando El imperio contraataca, que fui a ver a York. Así descubrí Star Wars, con 6 años, allá por 1980.
Homenaje a Akira Kurosawa

