No sé si me ha gustado El día de la revelación, o no.
Para que veáis que soy sincero. Ya me podéis creer si os digo que me ha gustado una peli, tanto como si os digo que no. Lo complicado es explicaros, y explicarme a mi mismo, una peli que ni yo sé qué pienso de ella.
La duda es, obviamente, en cuanto al contenido. Ma refiero al guion, al tema que trata, al enfoque que ofrece, a sus interpretaciones… porque en cuanto al continente no puedo poner ni un «pero» a una fabulosa factura, a cargo de Janusz Kamiński, un colaborador clásico de Spielberg. Más que «colaborador» podríamos hablar de un miembro de su equipo, pues su trayectoria trabajando juntos se remonta hasta La lista de Schindler, en 1993.
Kamiński tiene tomada la medida a Spielberg y parece que sabe materializar las fantasías del director. Las da cuerpo y le proporciona una imaginería que permite a Steven plasmar todas esas locuras que atesora en su cabeza de modo tangible, cuando menos visible, para que nosotros, los espectadores, veamos lo que ellos dos visualizan.
Spielberg y los extraterrestres
No diré que se trata de una obsesión. Es, simplemente, uno de esos temas fetiches a los que uno vuelve de vez en cuando. Creo que todos tenemos muy clara la postura de Steven Spilerberg sobre la existencia, o no, de extraterrestres. Y, sino de su existencia, de si a él le gustaría, o no, que existieran. Y, de hacerlo, él se posiciona, claramente, entre los que opinan que serían seres de luz (no como los que estamos nacionalizando a golpe de decreto Ley) pacíficos e intelectualmente superiores a la especie humana (esto aclara la aclaración anterior).
Es decir, Steven Spielberg habría disfrutado como un cochino en un charco de barro compartiendo micrófono con los Jiménez del Oso y con Juan Antonio Cebrián. Y con Íker Jiménez… Menuda tertulia a cuatro nos hemos perdido. Por los menos los dos primeros habrán salido de dudas ya, y habrán dejado de especular y se estarán riendo, con una risita entre dientes, de los demás mortales, que seguimos en ascuas sobre el tema. Sobre este tema y otros muchos que dejan puertas abiertas a creer cosas a ciegas, cosa que también abordará esta peli, pero de la que os hablaré un poco más tarde.
¿Hay vida inteligente en otros planetas?
Es decir, Spielberg parece (digo «parece» para curarme en salud) convencido de la existencia de vida en otros planetas. Y, por su manera de interpretarla, de existir, esa vida estaría años luz por delante de nuestro concepto de la existencia, tendrían una capacidad intelectual que no seríamos, a priori, capaces de asimilar, y su bondad y su predisposición para hacer el bien contrariarían la conducta del ser humano en lo relativo a nuestra relación con nuestros semejantes y con el entorno que se nos ha dado. Me refiero a la Naturaleza… a nuestro planeta Tierra.
No hay más que tirar de su expediente, o filmografía, para ver lo que estoy diciendo: Encuentros en la tercera fase, E.T. el extraterrestre… y, si me apuráis, hasta Indiana Jones y la calavera de cristal. Tres películas icónicas de Steven Spielberg en las que los extraterrestres, por activa o por pasiva, toman las riendas del guion y desplazan al resto de los personajes (humanos) para hacerse con todo el protagonismo de esas pelis.
Sobre la preguntita de marras… ¿hay vida en otros planetas? también se plantea, sin dobleces, en la peli. Y me gusta mucho cuándo y quién lo hace, por lo que desarrollaré este punto un pelín más adelante, para no destriparos nada por el momento, por si queda alguno sin ver la peli.
Lo único que sí os adelanto es la figura de dos personajes clave: Jane, novia de uno de los dos protagonistas, que fue novicia pero no tomó sus votos para hacerse monja, y la hermana Maura, una monja catalizadora de emociones, de espiritualidad y verdadera agitadora de conciencias, tanto para los creyentes como para los que no creen, así como para quienes creen, pero no en figuras divinas sino alienígenas. Luego os hablaré de las dos y de sus respectivas importancias en la peli.
¿Hay vida inteligente en la Casa Blanca?
Me atrevería a decir que no. Pero ni en la Casa Blanca, ni en La Moncloa, ni en Downing Street, ni en el Elíseo. Y, de haberla, el poco porcentaje útil de esos cuatro cerebros juntos estaría destinado a hacer el mal, por lo que mejor que se queden como están.
Obama fue quien destapó la Caja de Pandora con declaraciones extemporáneas sobre la vida alienígena, sobre si existen los OVNI, si hay algo de cierto en los casos conocidos por la opinión pública y de la desclasificación de esos expedientes. De Biden ni hablo, pues parecía un muerto viviente. Seguro que tenía la cabeza hueca y dentro había un arquiliano de Men in black… Bueno, tampoco, de haberlo tenido habría sido inteligente, habría coordinado sus movimientos motrices…
Cuando entre en la trama os hablaré más sobre todo esto. Ahora, y en este punto, lo que me interesaba es dejar claro que en la vida real los Expedientes X son una nube de humo para que la opinión pública estadounidense. Podríamos afirmar que son el Franco americano. Cuando la Administración de turno se ve con el agua al cuello te saca un alien, y aquí a Franco, y asunto arreglado.
Dicho esto, no puedo daros ninguna respuesta a la pregunta de si existen los aliens, a si hay vida inteligente en la Casa Blanca ni a cuándo recibirá Franco el Goya póstumo por mantener él solito la industria del cine español… Todo incógnitas.
Voy a comentar y a destripar la peli
Ahora sí, vamos con la peli.
A partir de aquí haré espóileres, por lo que sigo leyendo bajo tu responsabilidad. Yo te recomiendo que veas la peli antes. No porque vaya a destripártela, que también, sino porque pienso opinar y mi opinión podría condicionar la tuya. Es mejor que veas la peli por tu cuenta y saques tus propias conclusiones, y me leas con una opinión al respecto, para ver si coincidimos o si no estás de acuerdo con lo que me leas.
Eso sería enriquecedor.
III Guerra Mundial
El marco, y el contexto serán los preliminares de una hipotética III Guerra Mundial. La tensión entre las dos Coreas crece y Spielberg ha pensado que sería más fácil plantear un mundo en crisis política, reviviendo la Guerra Fría antes que poner las miras en una China que crece al ritmo del monstruo de la 3ª temporada de Stranger Things, y mucho menos comprometido que reflejar el enfrentamiento social que vive la vieja Europa intentando hacer convivir, por la fuerza, dos modelos de sociedades antagónicas e incompatibles.
Pero es más cómodo irnos al clásico político coreano que al nuevo problema religioso europeo. Y más siendo Spielberg judío, aunque, ahora que lo pienso, podría hacer centrado esa tensión geopolítica en la guerra por la supervivencia que está librando Israel a partir de los atentados del 7 de octubre de 2023.
Sea cual sea el conflicto, real o ficticio, el mundo que nos presenta Spielberg en esta peli es un mundo polarizado, radicalizado y, como decía antes, al borde de una crisis global, a modo de guerra total en la península de Corea que, todos sabemos, si empezara allí se propagaría por toro el Orbe volviendo a enfrentar a todas las dictaduras comunistas contra las naciones democráticas.
El día de la revelación
La película tiene dos protagonistas principales sobre los que caerá todo el peso de la trama.
- Margaret Fairchild, que trabaja en los informativos de una cadena de televisión local como la mujer del tiempo
- Daniel Kellner, un hacker que pasó dieciocho meses en la cárcel por ser muy bueno en su labor de «jaquear» pero le pillaron
Daniel salió de la cárcel para ponerse a trabajar en una empresa que no tengo claro que fuera gubernamental, pero que, como poco, de manera indirecta, trabaja para el Gobierno. Ejerce como experto en ciberseguridad. Como Chema Alonso, el hacker de Telefónica, pero sin gorrito de lana.
Expediente X
La empresa responde al nombre de Corporación Wardex y, realmente, es un ente fantasma dedicado a ocultar casos de fenómenos paranormales. ¿Os acordáis de Expediente X? Pues lo mismo… pero al revés. En vez de investigar para esclarecer posibles contactos con alienígenas, emponzoñan las noticias para desacreditar a quienes manifiestan haber vivido alguna experiencia paranormal y se encargan de echar tierra sobre la noticia para que se olvide. Vamos que aquello de «La verdad está ahí fuera» sería el contra-lema de Wardex.
Estos son los dos protagonistas, y también hay otros cuatro personajes que pululan por la pantalla…
- Noah Scanlon: el jefe de Wardex. Este es el responsable de que todas las noticias relacionadas con OVNIs y bichos extraterrestres se difuminen, se diluyan y dejen el menor rastro posible. Obvio deciros que es el antagonista de los dos protagonistas descritos arriba
- Hugo Wakefield, el director de activos biológicos de Wardex, ahora líder de un movimiento para la desclasificación de los expedientes X. Para que os hagáis una idea, si esta peli fuera Matrix, Hugo sería Morfeo
- Jane Blankenship: ya la mencioné antes. Esta es la novia de Daniel, la ex novicia que no llegó a culminar su vida religiosa
- La hermana Maura, que me recordó, desde el minuto 1 a la madre Margaret Grace, la monja de Born again, de Daredevil, y madre de Matt Murdock
La trama
Daniel ha desaparecido.
A decir verdad, más que desaparecer, lo que ha hecho es ausentarse de su puesto de trabajo, como un buen puñado de colegas suyos. Poco a poco iremos viendo cómo esos empleados de Corporación Wardex han ido desapareciendo a las órdenes del tal Hugo, que ha decidido que ya está bien de trabajar para ocultar la verdad.
Su planteamiento es romper con el concepto paternalista de esconder la verdad al pueblo porque los políticos entienden que es mejor que la desconozcan porque no se imaginan cuál podría ser su respuesta en caso de conocerla. Esto pasa desde el asesinato de JFK, pasa con los OVNIs y pasa con el 11M de Madrid. Por lo tanto, conceda o no credibilidad a los duendes cabezones de brazos largos, sí me creo ese paternalismo, y el desdén, con el que los políticos nos pastorean para que no nos salgamos de madre si llegamos a conocer sus desmadres.
Dicho esto, Hugo recluta unos cuantos empleados disconformes con la situación y los empuja a la disidencia y, en el caso de Daniel, a robar mogollón de teras de información sobre la vida extraterrestre que has sido ocultada sistemáticamente desde los años 50s del pasado siglo.
Este robo, y la deserción en bloque de algunos empleados hace que Noah Scanlon, como os decía antes, el jefe de Wardex, abra una auténtica cacería para localizarles y recuperar la información (TOP SECRET) que pudieran haber robado. Dada la naturaleza de su institución, denuncian a Daniel, como si fuera un espía que trabajara la otro Gobierno, y esto hace que el FBI se sume a su «Busca y captura«.
Born again… y Daredevil
Ya mencioné antes Born again, probablemente el mejor cómic de Daredevil y la peor adaptación televisiva, también. Claro que acabo de acordarme de Cowboy Bebop y de Locke & Key y ya no sabría qué deciros…
No puedo evitar esta referencia al cómic, más que a la serie que iba tan por libre que del cómic sólo usó el título. Cuando Daniel huye su novia le procura un escondite imposible de predecir: un convento. Igualmente impredecible fue la condición de ex novicia de la misma novia. Daniel se entera en el convento de que su novia se había estado formando para ser monja, pero al final no tomó sus votos.
El convento
La naturaleza de su escondite, y la figura, no de la novia, sino de una de las monjas del convento son la causa de que piense en Born again, porque atisbo ciertos paralelismos entre la peli y el cómic. Esta irrupción del parámetro espiritual en la película hace que su contenido de un giro drástico y profundice en la parte trascendental que Spielberg quiere darle a la peli. Y lo logra, doy fe de ello.
Por un lado la monja esconde a los fugitivos y los cobija y acoge a sagrado (figura que data de la época medieval en la que un prófugo agarraba las cadenas que rodean una catedral para pedir la protección de la Iglesia y pasara a manos religiosas y no a la Justicia ordinaria. Tengo entendido que los futuros Consejos de Ministros del Gobierno de España se celebrarán en la cripta de la Catedral de la Almudena… 😂
Matt Murdock/Daniel
Matt Murdock huye para curar sus heridas y desaparecer un tiempo del mapa… pero sus verdaderas heridas están en sus amistades, y en su cerebro, y en su corazón. Las del cuerpo se curarán, tarde o temprano, pero las otras requieren de la espiritualidad de esa monja, y del terreno sagrado en el que está, para curar. Y nadie asegura que las cicatrices erradiquen sus dolores a medio ni a largo plazo.
Pues esto mismo pasa con Daniel, cuya visión del mundo explotará tres veces consecutivas en la película…
- La primera cuando comprende que tiene que robar esa información para darla a conocer a toda la humanidad
- Este paso por el convento hará que el debate entre la fe y la razón cobre un protagonismo capital que le acompañará para siempre
- La entrada de lo trascendental se potenciará con la no ya creencia en la vida extraterrestre, sino con la clara evidencia de ella… y con una experiencia paranormal, capital en su vida, de la que luego os hablaré
Menudo cóctel.
Margaret y el Espíritu Santo
No quiero comparar a la meteoróloga con el Espíritu Santo. Pero sí quiero destacar el papel del don recibido a partir de su contacto con los extraterrestres. El don de comunicar. No es baladí que se dedique al periodismo, Cuarto Poder que vigila a los tres primeros: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial.
Ella parte de vivir en el mundillo de la Comunicación. Cierto es que trabajando para una cadena local de Kansas, es decir, con poca proyección y cero aspiraciones nacionales y, mucho menos internacionales. Sin embargo, cuando saltamos de la trama de Daniel a la trama paralela de Margaret, lo hacemos porque, de pronto, Margaret parece entrar en trance y, en medio de una emisión en directo, empieza a hablar en un idioma ininteligible. Más que hablar, emite unos sonidos, casi cacofónicos, que nadie logra entender, salvo el propio Daniel, pero él, como la entiende, no es consciente del fenómeno hasta que comprende que nadie, salvo él, entiende lo que dice.
Veremos, después, que la meteoróloga es capaz de hablar con quien sea, en el idioma de quien tiene a su lado, sea cual sea ese idioma. Ella sólo sabe hablar inglés, pero y como por arte de magia, cuando ella escucha a alguien, le hable en el idioma que le hable, entiende lo que escucha, y sin ella pretenderlo, y sin ser consciente de ello, contesta en el mismo idioma del interlocutor. De pronto entiende el coreano y otros idiomas.
Pentecostés y la empatía
Este es el paralelismo con el Espíritu Santo que, recordad, se manifestó a los apóstoles en el día de Pentecostés, a modo de lenguas de fuego, símbolo de purificación, de la presencia de Dios, con el fin de ser capaces de comunicar al mundo entero el Evangelio, hablando, sin saberlo, el idioma de quien los escuche. O mejor dicho, y para ser más exactos, hablando su propio idioma (como Margaret) pero siendo entendidos por sus interlocutores, que los escuchan en sus propios idiomas.
¿Esto convierte a Margaret en un discípulo de los extraterrestres?
La empatía
Casi podría deciros que sí. Si le quitamos la pátina trascendental, de lo religioso, nos encontramos con una persona bendecida con el don de la empatía, crucial para comprender esta película. La empatía, según la RAE, responde a dos criterios:
- Sentimiento de identificación con algo o alguien y,
- Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.
Y ella es capaz, sin pretenderlo, de sumar ambas acepciones e identificarse con las tragedias y los dramas personales de quienes, imbuidos por la paz de espíritu que ella transmite, o chorros de empatía mediante la cual, las mismas personas que la van a perseguir, para retenerla y detenerla, serán incapaces de hacer daño alguno a la periodista y, para más INRI, se abrirán a ella compartiendo sus miedos, sus penas, sus alegrías y cualquiera que sea su emoción o estado de ánimo.
Si a esto le sumamos que las personas que se arraciman a su alrededor son como libros abiertos (esto es, que no esconden secretos para ella) y ella es capaz de conocer, o de verbalizar, los episodios cercanos, y lejanos, que traumatizaron a cada uno de ellos y los desarma, y les hace bajar los brazos, haciéndoles sentirse escuchados y comprendidos.
Disclosure day…
Sigamos con semántica. Con el significado de las palabras, porque si no entendemos el título, del que os hablaré ahora, no entenderemos la película.
El diccionario de Cambridge define Disclosure como «the act of making something known«, o el acto de dar a conocer algo, y tiene por sinónima la palabra Revelation, cuya definición conincide con la anterior «the act of making something known (…)«, pero apostillada con un matiz extra: «(…) that was secret, or a fact that is made known«. That was secret. Este es el matiz: «que fue secreto», es decir, oculto.
La información es poder
Porque no es lo mismo decir «desconocido» que «secreto» pues, lo desconocido lo es, en tanto en cuanto no somos conscientes de su existencia, pero nadie procura evitar que lo sepamos, mientras que lo secreto está oculto, escondido y protegido muchas veces para mantener oculta la realidad que subyace bajo ella.
Si partiésemos del axioma de «la información es poder«, si uno mantiene un secreto es porque tiene esa información (la existencia de los aliens) y la oculta a la opinión pública. Unos dirán que para proteger a la sociedad y otros que para someterla, pero sea cual sea el fin de
Dicho esto, y volviendo al «disclosure«, en el contexto de la película significa que ha llegado el momento de dar a conocer a toda la humanidad la existencia de vida inteligente extraterrestre en la propia Tierra. La revelación de este secreto que pondrá en jaque a nuestra especie y relativizará, de un plumazo, nuestros problemas. ¿O los agudizará?
No se sabrá hasta que algo así ocurra, pero sí es cierto habría fes que verían tambalear sus cimientos, de un modo directamente proporcional a la visceralidad y al fanatismo de su mensaje. Y no me refiero ni al catolicismo, que sale muy bien parado en la película, ni al judaísmo, que es la clave de interpretación de toda ella, aún sin hacer acto de presencia.
Apocalipsis
Dicho todo lo anterior, todavía podemos profundizar un poquito más en el término, en su significado para la peli y para su contexto.
Existe un movimiento activista que lucha para que se haga pública la verdad sobre los extraterrestres, es decir: para que se revele, o se descubra la información que haya oculta, y se basan, precisamente, en el la idea del «disclosure» o la revelación, que para los creyentes, si nos ceñimos a la idea de «descubrir lo que estaba oculto» responde al nombre de Apocalipsis. No como un final, sino como comienzo tras conocer la verdad sin filtros.
Por lo que esta peli, como veréis, es un manual de activismo político y mensaje religioso que podría entroncar, a las mil maravillas con la magnífica Proyecto Salvación, cuyo título en inglés era Project Hail Mary, cuya auténtica traducción tendría que haber sido: Proyecto Ave María.
¿La humanidad está preparada para conocer la verdad?
A propósito de la existencia de vida alienígena. Esto provoca un debate intelectual entre los diferentes personajes de la peli, sobre su papel ético, político, religioso y moral de hacer pública, o no, la información.
Os diré mi opinión. Mía. Particular e intransferible.
Si hay algo que me enerve, de verdad, es que me traten como a un subnormal. Que me protejan de la verdad. Que me oculten información, por mi propio bien. Antes mencioné el 11M. Y los ovnis, y un montón de secretos que el politicucho de turno decide que es mejor ocultármelo. Yo quiero saber la verdad, conocerla. Y ya tomaré mis decisiones. Lo que no quiero es que me den las opiniones opinadas y las decisiones tomadas.
Luego, a la pregunta de este bloque, «¿La humanidad está preparada para conocer la verdad?«, respondo que me importa un bledo que lo estemos o no, lo que no debería estar es preparada para estar anestesiada. ¿Quién tiene derecho a tomar esa decisión sobre mí? Políticos corruptos que no saben lo que es trabajar, que no saben lo que es estar en el paro, que no saben lo que es cotizar, ni lo que es ser Autónomo y que nos fríen a impuestos para pagarse las putas. ¿Esos son los que tienen que decidir si debo o no saber la verdad?
Roswell y la fe
A veces tienes que desahogarte un poco para quedare a gusto.
Sigamos con el punto de la peli, sobre la verdad a cerca de la existencia de vida inteligente en otros planetas. O de otros planetas en el nuestro, como vemos en algunas imágenes dentro de la peli, apuntando a Roswell, que fue, y es, uno de los casos de encuentro con alienígenas más extraordinarios y que ha generado ríos de tinta en todo tipo de publicaciones.
Lo que me gusta de esta peli es el prisma religioso que le confiere Spielberg al tema. Con la monja, y con la novicia. Una busca las respuestas a sus preguntas intramuros del convento y la otra extramuros y, llegados al momento álgido de la peli, es la monja, la que sí tomó los hábitos e hizo sus votos, la que resulta tener mayor apertura de miras.
¿Fe local, o fe interplanetaria?
Desde la paz de espíritu que la confiere su comunión con Dios, esa monja es la única, dentro del plano místico de la peli, que deja una puerta, totalmente abierta a esa existencia de vida extraterrestre, aunque dicha existencia podría hacer que se tambalearan todas las religiones del ser humano, pues verían el campo de acción de sus credos multiplicado ad infinitum, y este infinito haría todavía más difícil de asimilar la existencia de entes omnipotentes y omnipresentes.
Sin embargo, el mismo vértigo que supone intentar calcular ese infinito es el mismo que demuestra la fe inquebrantable de esa monja que, donde yo veo esa multiplicación exponencial de la duda, ella ve una multiplicación exponencial de su fe.
Fe católica
Me figuro que, siendo judío Spielberg, no es casualidad que sea una monja el personaje con mayor amplitud de miras en toda la peli porque, ella es católica y el catolicismo ha demostrado, hasta la extenuación, ser el único credo verdaderamente tolerante con los demás credos, hasta con los que lo quieren erradicar y hasta con los ateos. Y, recordad, para que no empecéis a echar pestes sobre el meapilas que está escribiendo esto, para los que no me conozcáis, me debato entre el ateísmo y el agnosticismo desde 1989, con breves lapsus de fe, intermitentes, que terminan en un sempiterno debate existencialista interno.
Lo que pasa es que tengo mucho mundo, y mucha vida dentro y fuera de España. Tengo familiares católicos en España, protestantes, también católicos y anglicanos en el Reino Unido. Tengo amigos presbiterianos, y protestantes en los Estados Unidos, y católicos, y animistas de origen indio, algunos budistas y varios judíos. Tuve incluso un amigo musulmán, pero se bautizó, por lo que pasó al grupo de los católicos y éste tomó esa decisión por el mismo motivo que yo, siendo no sé qué soy, he defendido, defiendo y defenderé al catolicismo siempre: porque es la única religión que me deja elegir ser católico o no, y ni me juzga por mi decisión ni me persigue si es contraria a ellos.
Y porque, siendo lo que sea yo, mi cultura, mis raíces y la Sociedad europea se levantó sobre los cimientos de la cruz y en la cruz se logró avanzar, progresar, prosperar y vivir en libertad. Por todo eso, sea o no creyente, sea o no religioso y sea o no espiritual, defiendo el catolicismo y defenderé siempre la cruz que me da la libertad para ser quien soy, o para buscar mi propia identidad, a su sombra o fuera de ella.
Por eso mismo creo que Spielberg elige una monja, como representante católica de la espiritualidad en la Tierra, por su pátina de tolerancia y de apertura de miras imposible en cualquier otra secta o creencia religiosa, o no religiosa.
Fe y razón
Fe y razón son dos conceptos que, tradicionalmente, se oponen. Pero se oponen, o los oponen quienes quieren echar leña al fuego para alimentar un debate estéril. Quien opte por la razón lo hace porque necesita ver, comprender y entender aquello en lo que va a creer, desde un punto de vista racional. Sin embargo es igual de respetable quien dispone, o goza, de una fe, no ciega, sino que va más allá de su propia vista para acatar, de corazón, lo que su credo, su fe su dogma o su Dios le dice que tiene que hacer.
Una dualidad que ha llevado a unos y otros a la muerte en períodos de fanatismo. La iglesia católica mató a centenares de pecadores que habían atentado contra la Ley terrenal y la divina, y algunas decenas de brujas. Los protestantes quemaron a católicos y miles de brujas. Por no mencionar a los homosexuales, de entre los que destaco a Alan Turin, salvador de Inglaterra, y del Reino Unido, en la Segunda Guerra Mundial, tras terminar de descifrar Enigma, y terminó siendo juzgado por ser homosexual, y castrado químicamente por serlo. Eso en la Europa de mediados del pasado siglo, pero no olvidemos que todavía hay sociedades y un credo, que sigue persiguiendo, condenando, sentenciando y ejecutándoles en el Siglo XXI.
Moros y cristianos se han masacrado desde que el Islam apareció, y están condenados a seguirlo haciendo, Junto con los judíos, porque si bien el cristianismo hunde sus raíces en el judaísmo, el credo musulmán no admite alternativa. No lo hace con los cristianos, ni con los judíos, ni con los hindúes ni con los budistas y mucho menos con los ateos.
Y ahí, en ese maremágnum existencialista que solapa la fe en un Dios (para las religiones monoteístas) o en varios (las politeístas) a aparecen Daniel y Margaret. Los dos protagonistas que, desde que sus mentes sienten activarse el interruptor resultan ser 100% compatibles y forman las dos caras de una misma realidad: Daniel es el máximo exponente del lenguaje matemático, como puente entre todos los idiomas y Margaret es esa comunicación cifrada, en bruto e incomprensible para la Humanidad, salvo por la mediación y la traducción de Daniel: Razón y corazón que, en este caso, son las dos caras de la moneda de la Comunicación: Continente y contenido. Luego, por mucho lenguaje matemático que defienda Spielberg, sin el concepto, per sé, de lenguaje, no habría comunicación entre distintas especies, ni entre iguales.
Ready Player One
A todo esto la agencia
Noah, de Corporación Wardex, me recuerda a Sorrento, de IOI, en Ready Player One, también de Spielberg, por cierto.
Ha mejorado el personaje, la verdad sea dicha. Pero su manía persecutora y su manera de comunicarse con aquellos a los que persigue me hizo pensar, sacándome de la peli, en Oasis y en la interacción entre avatares. Este dato no aportará nada a la peli, pero lo decía o me daba algo.
Luego tenemos a los animales. El pájaro rojo, el cardenal. El ciervo, y ya no recuerdo bien cuáles otros… ¿quizás el mapache? De veras que no los recuerdo, pero seguro que estaban estos, y muchos más, porque cuando se aparecen a modo de epifanía, en la vida de un ser humano, (dentro de la peli, claro), son precisamente eso: epifanías alienígenas (valga el crossover religioso/ufológico).
Es decir: si vemos un ciervo se trata de eso, un ciervo. Pero si ese ciervo aparece rodeado por una estela etérea, casi mágica, y nos mira, y parece que nos dice algo y nos acercamos a él, más por inercia que por voluntad, eso significa que estamos frente a un alien que no se nos revela en su verdadera forma. No muestra su auténtica naturaleza porque nuestro cerebro nos protege del shock informativo y distorsiona la visión del alien por algo reconocible. Reconocible y que no nos asuste. Esta teoría no es mía, sino de una de las vertientes favorables a la existencia de vida en el espacio. Pero digo yo… si de veras fuera así, ¿no sería más fácil hacernos creer que el alien adopta esa imagen para no traumatizar al ser humano?
De la abducción a la revelación
La peli avanza y une los caminos de los dos protagonistas en una huida hacia delante. Mientras tanto Scanlon una un aparato alienígena que le permite hacer esas incursiones a distancia para intentar manipular a los fugitivos, hasta que logra someter a la novia de Daniel y pone a ambos en serios apuros.
No voy a destriparos toda la acción, tan solo os diré que Daniel es atrapado y, cuando parece que podrían doblegarle para acceder a Margaret, ésta va voluntariamente a las instalaciones en las que tienen a Daniel.
Empatía
Para entonces ella parece haber aprendido a controlar cierto poder que se ha revelado dentro de ella… la empatía.
La capacidad para entender, saber y comprender lo que tenemos en el corazón. No ella misma, sino lo que hay dentro del corazón de las personas que la rodean. Por eso se abre paso hasta Daniel, porque da igual quien se interponga en su camino. Ella se dirige a todo el que la aborda y le habla (en su idioma) del problema que tiene, del mal que le carcome, de la felicidad que goza, o que gozó y perdió, y de por qué la perdió.
La empatía parece convertirse en un arma de destrucción masiva. Pero no de la humanidad, sino de las barreras que todos tenemos a nuestro alrededor: emocionales, psicológicas… Barreras creadas para protegernos de nosotros mismos, para no dejar aflorar nuestros sentimientos, para no sentirnos vulnerables. De este modo, y mediante esa empatía en estado puro, logra bajar la guardia de todos los que la rodean, y de todos los que la cortan el paso. Hasta el punto de llegar a Daniel y arrebatárselo, sin media fuerza alguna, a Scanlon, que se siente derrotado y asombrado al mismo tiempo.
Huye y, tras una persecución, los informantes de Hugo los rescatan y se los llevan a un hangar en el que han construido una casita. De hecho, cada vez que Hugo aparecía en escena, hasta este instante, veíamos que estaban construyendo esa casa, pero nadie nos explica para qué hasta que Margaret se enfrenta a ella y ve que esa era su casa, y Hugo la explica que la han reproducido para que ella pueda hacer un viaje emocional en el tiempo y recuerde dónde empezó su nueva vida.
La abducción
Margaret descubre la verdad de su pasado. La tenía velada, a modo de recuerdo bloqueado.
Cuando no era más que una niña fue abducida y llevada a una nave alienígena en la que coincidió con Daniel, de la misma edad y en las mismas circunstancias que ella. Ambos vivieron una experiencia de abducción juntos, sin conocerse, y sin reconocerse cuando se acaban de conocer, años después, justo en este episodio de sus vidas que os estoy relatando.
Ahí comprende qué la pasó, y recuerda los experimentos que hicieron con ellos los alienígenas. Aunque, más que experimentos, lo que hicieron fue prepararles para que fueran los protagonistas de esta revelación.
Llega el momento de la revelación
Se trasladan a la cadena de televisión y, mediante esa empatía, a raudales, consiguen que la dejen anunciar al mundo entero la noticia de que no estamos solos en el universo.
Scanlon intenta, por todos los medios, evitarlo. Pero no consigue evitar que Margaret se dirija al mundo entero, pues todas las televisiones locales, nacionales e internacionales empiezan a reproducir su mensaje, una vez más hablando a todos en el idioma alienígena que, cada cual, entiende en su propio idioma.
A estas alturas Scanlon tira la toalla y se da por vencido. No quiere usar la fuerza, no quiere pervertir la esencia del mensaje de Margaret. Se sienta y, ensimismado, se convierte en testigo de lujo de dicha revelación, con Hugo a su lado y con la aparición, en escena, de uno de esos alien que tenía escondido Warden, durante décadas. Este habla en privado con Daniel y Daniel le comunica a margaret el mensaje que tiene que hacer público. Ella mira a la cámara y dice una única palabra: «Escuchad«.
Escuchad
La clave está en la empatía como palanca que hace que la Sociedad funcione y evolucione. Entendimiento total, comprensión y capacidad para ponerte en el pellejo del otro a partir del conocimiento de sus preocupaciones, de sus alegrías y de todos sus secretos íntimos.
Con un pie en lo fantástico y otro en lo realista, Margaret hace la revelación y ahí se termina la película, dejando que nosotros, los espectadores, saquemos, cada uno, nuestra propia conclusión.
Es un mensaje de esperanza, de Fe, en general, en el ser humano y en lo sobrehumano, partiendo de alienígenas humanizados y dirigido a humanos alienados. Y lo estamos por nuestra propia voluntad: unos porque se niegan a que exista entendimiento político pues, recordad que estaríamos ante una hipotética escalada bélica que nos llevaba de cabeza a la III Guerra Mundial. Otros porque defienden credos que defienden imponiéndolos por la fuerza y matando a todo el que no se quiera convertir…
Desnuda a la Humanidad y nos muestra, de manera individual, a cada ser que la escucha, lo deshumanizados que estamos. Entre otras cosas, amén de política o religiosamente, por cuán absorbidos estamos por la tecnología, que acapara la mayor parte de nuestras vidas en un consumo desenfrenado de información inútil que nos distrae de la verdad.
Un mensaje que hunde sus raíces en la Torá judía.
Juadísmo
Ya os dije antes que la figura de la monja y, por extensión, del catolicismo, es capital para esta película, quizás por lo que ya os dije antes, la permeabilidad de la fe católica hacia el resto de credos. Y por ser la más abierta al debate… y, sobre todo, porque el cristianismo tiene esa raíz judía que vincula, de algún modo, ambos credos.
No obstante, cuando le preguntaron a Jesús cuál era el mandamiento más importante de la Torá, su respuesta fue: «El más importante es: -Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza.-«
Por lo tanto saltamos del «escucha Israel» a la propagación de la empatía como nexo entre credos, naciones, ideologías… como regalo para la humanidad.
Por eso, sin mencionarlo explícitamente, el mensaje de los alienígenas coincide con las palabras de Jesús, reflejadas en la Torá, como mensaje de fe y esperanza para, y en, la humanidad.
