Renfield es una peli canalla. Y gamberra.
De esas que te topas con ella y te sorprende. Te partes de risa y comprendes que, aunque reviente intencionadamente la obra literaria en que se inspira, lo hace para que nos divirtamos y sin pretensión de cambiar la esencia del personaje. Sólo a modo de parodia.
Por eso me ha gustado tanto. «Tanto» no, tantísimo. Y por eso la comento hoy en el fancine, aprovechando que llega Halloween.
Antes de meternos, de lleno, en la peli me vais a permitir que rescate al Renfield literario y, al final, me referiré a tres de sus precedentes cinematográficos. Los tres mejores para mi gusto.
El perfil de Renfield
Su rol secundario hace que habite en las sombras y en las entrelíneas de la novela y, aún así, es uno de los personajes mejor desarrollados. Su presencia es fundamental para entender el vampirismo de Dracula, a pesar de su sumisión total al conde.
Ambos, Renfield y Dracula prolongan sus respectivas vidas de manera antinatural y, para ello, dependen de la fuerza vital de otros seres vivos: el conde de mamíferos, preferiblemente humanos, y cuanto más puros e inocentes, mejor, y Renfield de insectos.
Renfield procura alimento a su amo, buscándole seres humanos con cuya sangre se alimenta el «no muerto«. La relación entre amo y lacayo respondería, de lleno, a lo que en la peli que comentaré hoy denominan como «una relación tóxica» en la que Drácula hace de vampiro psíquico que anula la autoestima de Renfield en una forma de dominación más propia del celoso e inseguro que somete a su novia con pruebas falsas de amor. Por contra, Renfield se debate consigo mismo en una eterna búsqueda de su humanidad mediante la compasión.
Renfield es inteligente, leal y sensible que tardará en comprender que tiene que enfrentarse a su dueño y Señor para liberarse de su esclavitud.
El Renfield de la novela
Su obsesión por alimentarse de seres vivos hará que termine en un manicomio (hoy los conocemos bajo el eufemismo de clínica de salud mental). Está obsesionado con prolongar la vida y defiende que eso lo logra absorbiendo la energía y la esencia vital de sus víctimas, mediante la zoofagia, sin comprender que cuanto más prolonga su vida más corrompe y degrada su propia humanidad.
A diferencia de los Renfield del cine, el literario es cabal y no permanece en un estado permanente de histeria. Lo sabemos, sobre todo, por el diario del Dr. Seward (el loquero), quien lo describe como razonable y coherente. Y eso es mucho decir para un loco que puede mostrarse educado, tranquilo e incluso brillante. Su locura no consiste en haber perdido por completo la razón, sino en haber desarrollado una idea obsesiva que condiciona su comportamiento.
El manicomio del Dr. Seward está cerca de la residencia de Drácula en Inglaterra y su proximidad ejerce una influencia/atracción irresistible hacia el conde, por parte de un Reinfield que no termina de comprender esa sensación hacia alguien a quien teme y admira por igual y de quien espera ser recompensado por su lealtad que va in crescendo de cero a cien conforme Dracula se acerca a Londres, en el tiempo y en el espacio.
La conciencia de Renfield
Sin embargo Renfield no termina de perder su humanidad, lo cual hace que su personaje sea todavía más interesante. El uso de la conciencia le permite comprender, a ráfagas, de manera intermitente, la amenaza que representa Drácula y es él quien intenta advertir a Mina de la presencia del conde y del riesgo que entraña para ella.
Renfield demuestra su humanidad apostando por hacer lo correcto a costa de perder su anhelada inmortalidad protegiendo a Mina y llegando a enfrentarse al conde y a sacrificarse por ella en alguna de las versiones.
Renfield, comedia de 2023

Este es el Renfield canalla del que os hablaba al principio.
Dirigida por Chris McKay y fabulosamente interpretada por un Nicolas Cage (genial como Drácula) y Nicholas Hoult, el Reinfield que me ha hecho contaros todo esto. El primero se ha prodigado poco por el fancine, pues tan solo ha aparecido por aquí tres veces antes: fabuloso en La roca, genial como secundario en Kick Ass y lo único que se salva de toda la peli USS Indianapolis. Nicholas Hault encarnó la versión WOKE de Tolkien en un falso biopic destinado a reinventarse un falso Tolkien, progre y sociata.
Los dos hacen una pareja buenísima y son capaces de comerse al público tanto juntos como por separado.
Esta peli parte de una premisa rocambolesca… ¿Qué ocurriría si el servidor de Drácula decidiera que está harto de su amo y quisiera independizarse tras un siglo de servilismo? Y de ahí nace esta comedia negra sobre las relaciones tóxicas y el vampirismo gore y ultraviolento.
Transilvania y la peli de 1931
El inicio de esta peli es absolutamente genial. Nos presenta a los protagonistas en el inicio de su relación y, para ello, McKay no lo duda ni un instante, cambia el formato de su peli, lo pone en blanco y negro y recrea en pantalla el Drácula de 1931 con una interpretación exagerada, voluntariamente exagerada, de sus protagonistas. Una verdadera genialidad., os lo aseguro.
Este Renfield viajó, en su día, a Transilvania para rematar una venta inmobiliaria con el conde. Este le seduce y le brinda la oportunidad de ser inmortal. Poco menos que «una oferta que no podría rechazar«. El abogado abandonó a su mujer, y a su hijo, y se convierte en el lacayo del conde, yendo y viniendo, de acá para allá, capturando presas con las que alimentar a su amo.
Este Drácula es un tipo narcisista que se quiere como no quiere a nadie más y proyecta su temor a la soledad castigando a Renfield con el mismo comportamiento y los mismos comentarios que haría un celoso, y esto es lo que tiene comida la moral al protagonista, al que hace de menos y humilla verbalmente a sabiendas de que depende de él, pues él le dio su vida inmortal y a él se debe por entero.
Nueva Orleans
No es la primera peli de vampiros que transcurre en Nueva Orleans. Entrevista con el vampiro inicia allí, y he de reconocer que la atmósfera es propicia para el tema.
Renfield busca presas inocentes, y lo de inocentes lo digo a conciencia, pues la inocencia y la bondad de las víctimas on las que alimentan, de verdad, al amo. Pero el sirviente está harto de esta vida de cacerías nocturnas y ostracismo diurno. Un siglo de penurias.
Por eso se ha apuntado a un grupo de esos de ayuda, que espera le ayudará a reencontratse consigo mismo. En esas reuniones descubre que no es el único que ha vivido sometido a otra persona y que, aunque le resulte difícil, puede aprender a recuperar su autonomía y su primera forma de rebelión consiste en buscar víctimas que considera merecedoras de morir: hombres que maltratan a sus parejas, a diferencia de las almas bondadosas y generosas que demanda Drácula.
Renfield intenta así justificar sus actos y encontrar una forma de hacer algo bueno dentro de la relación monstruosa que mantiene con Drácula.
La familia Lobo y la poli buena
La policía de Nueva Orleans está corrompida hasta el tuétano. Como si la dirigiera un Marlaska cualquiera. Están sometidos a la familia Lobo, dueña del vicio y de la delincuencia locales.
Solo una poli mantiene el ideal del policía: Rebecca Quincy, una niña huérfana cuyo padre murió a manos del clan Lobo. Ella busca la luz, la verdad, la honradez y su vocación policial hace que se mire en el espejo de su padre, también policía, que luchó contra el crimen, a solas, y pagó con su vida.
Renfield se ve chantajeado emocionalmente, y doblegado por Drácula mientras que Nueva Orleans, y Rebecca lo están con la familia Lobo, por eso, llegado el momento, los dos unirán sus fuerzas para enfrentarse, primero a los Lobo, y después al mismo Dracula, quien se percata de lo que está ocurriendo y toma cartas en el asunto yendo a buscar a Renfield al apartamento en el que se ha emancipado.
Drácula se carga a todo el grupo de esos que se suben la autoestima los unos a los otros, y termina amigándose con los Lobo, creando una simbiosis criminal que sólo entre Rebecca y Renfield podrán frenar. El contrabando se entrelaza con la trama principal y se intercambian el peso del protagonismo en la Historia
Renfield en el cine
Al margen del Reinfield que he comentado hoy, os comentaré las tres pelis en las que me parece que ha sido bien interpretado y adaptado.
- Drácula de Tod Browning (1931), con Dwight Frye/Reinfield y Bela Lugosi/Drácula
- El conde Drácula de Jesús Franco (1970), con Klaus Kinski/Reinfield y Christopher Lee/Drácula
- Drácula, de Bram Stoker de Francis Ford Coppola (1992), con Tom Waits/Reinfield y Gary Oldman/Drácula
Existe un cuarto, pero no bajo el nombre de Reinfield, sino de Knock, en el remake de 2024 de Nosferatu, interpretado por Simon McBurney. Saco este Nosferatu de la lista por tratarse, primero de un remake, pero sobre todo porque el original no fue original, sino un plagio en todos los sentidos para ahorrarse tener que pagar los derechos de autor a la viuda de Bram Stoker. Os lo explico en la entrada del año pasado: Nosferatu.
Cada uno de estos tres Reinfield tiene su vida propia más allá del texto de Stoker y los destaco por la brillantez con que fueron interpretados por Dwight Frye, Klaus Kinsky y Tom Waits. Curiosamente en ese orden, el mismo por el que fueron apareciendo sus películas.
Drácula (1931)
¡Ojo!
Este Reinfield suplanta a Jonathan Harker. Es él quien se desplaza al castillo de Transilvania y es allí donde se fragua ese vínculo de servidumbre/amo que degenera en patológica y tóxica para el pobre Harker, y sirve para que el espectador de su tiempo conciba, a través suyo, la amenaza que representa Drácula para el mundo occidental.
Es aterrador y patético por igual con una sonrisa nerviosa y espasmódica que acompañan a un personaje desequilibrado con altibajos constantes que degenera en locura total, no por pérdida de su propia conciencia, sino como consecuencia de su sometimiento al amo que lo usa y desprecia. Este es el Reinfield que se interpone entre Drácula y Mina y muere asesinado.
El conde Drácula (1970)
Klaus Kinski se apodera del personaje y le hace aparecer y parecer atormentado, obsesivo y psicológicamente inestable e incapaz de manifestar sus emociones, ni verbalizarlas, pues permanece callado casi todo el tiempo.
Este Reinfield impone por sus silencioso e inmutable que resulta perturbador para los espectadores que se comunican con el personaje a través de una mirada inquietante, la manera de moverse por la pantalla y, en definitiva, una presencia física, cuando menos, inquietante.
Drácula, de Bram Stoker (1992)
En cierto modo es el Renfield más fiel a Bram Stoker, aunque extravagante y, por momentos, irrisorio por su vestuario y su maquillaje, sobre todo por su peinado, muy al estilo de los 90s en el que se buscaba ser molón en todo y «la cagaban» con las caracterizaciones de los personajes. No hay más que ver HOOK (1991) para que sepáis a qué me refiero cuando hablo de vestuarios y peinados tan imposibles como ridículos.
En esta versión Renfield no precede a Harper, ni lo sustituye. Es el loco que espera la llegada de su amo y cuya locura parece agudizarse conforme el conde Drácula se acerca a Inglaterra. A diferencia de los demás Renfields, éste no teme a Drácula sino que le venera y le espera como quien espera a un ídolo pagano porque quiere adquirir la misma esencia, y naturaleza, del conde Drácula.
Este ve en Mina el objeto de deseo del conde quien, queriéndola convertir en vampiresa suscita en el loco tanto envidias como celos y, aún así, nunca perderá del todo su capacidad para distinguir el bien del mal.