Magallanes…
Esta es una de esas películas que coges con ganas y se va desinflando por minutos. Y es una lástima, porque el punto de partida parecía bueno y el planteamiento, también. Pero, según avanza te vas dando cuenta de que el protagonismo, excesivo y casi patológico, del propio Magallanes, dentro de la peli, la pervierte.
Magallanes y magullones
Que Magallanes sea el protagonista de su propio biopic no debería extrañar a nadie.
Su importancia en la Historia de la navegación, y en la Historia, en general, es capital, por descontado, pero lo es más cuando metemos su nombre dentro de un ramillete de personajes que hicieron posible que esa historia de produjera y, después, se contara.
Aislar a Magallanes, obviar a todos los demás y borrar de su vida a quienes hicieron posible que su sueño se hiciera realidad es mezquino (si media voluntad) o necio (si ocurre por desconocimiento). De ahí los «magullones» al personaje y la persona de Magallanes, que termina siendo utilizado, como herramienta de propaganda contraria a aquello por lo que luchó siglos después de dar su vida por la España que creyó en él.
Estamos sobrepasando todos los límites éticos y morales de la rescritura de la Historia. Es lo mismo que ver el careto del Che en la bandera LGTBI. Con lo que disfrutaba el muchacho encarcelando, torturando, explotando y matando homosexuales. Vivimos, no un cambio, sino un cambiazo de la Historia que nos están reescribiendo y obligando a dar por válida al más puro estilo 1984 de Orwell.
Magallanes tuvo un sueño que Elcano hizo realidad
Tuvo un deseo de grandeza, satisfecho por Elcano, pero si su nombre es conocido, y reconocido, a fecha de hoy, fue por un tal Pigafetta, del que más tarde os hablaré. Borrar del guion estos dos nombres, como si nunca hubieran existido, es una osadía que no cuadra con la magnitud de todos los personajes, en tanto en cuanto podríamos resumir toda esta gesta en cinco conceptos básicos:
- Magallanes y la especiería: es quien concibe la idea de llegar a la especiería (lejano Oriente) circunnavegando el orbe, para evitar cruzar Turquía y Asia a pie
- Dos modelos de monarquías:
- Manuel I, rey de Portugal no comprende la magnitud de la empresa ni confía en Magallanes
- Carlos I, rey de España apuesta por el luso y lo pone al frente de una expedición con cinco naos españolas
- Juan Sebastián Elcano: es quien sucede a Magallanes al frente de la expedición, en Filipinas, cuando muere el portugués y es él quien da la primera vuelta al mundo en una epopeya que ahora os contaré
- Pigafetta se autoimpone la tarea de escribir lo que ve, y es, gracias a él, que conocemos esta historia de principio a fin
- La Vitamina C
Lav Díaz
Antes de meterme de lleno con la peli, con su contenido, debo advertiros sobre el continente, o cómo está filmada. Y sobre su director.
Lav Díaz es el director de esta película. Él es filipino, y se convierte en el primer director de esta nacionalidad, y en la primera película filipina en el fancine. Podríamos estar ante el director tagalo más importante del cine filipino, aunque tampoco conozco a ningún otro, para seros sincero.
De hecho los distintos aspectos que tocaré sobre la filmación de esta peli hacen que, en el aspecto técnico, tenga varias alabanzas, y alguna es densa, la verdad, aunque también os hablaré de su concepto del cine, del lenguaje cinematográfico, y de su filosofía. Una filosofía que abandona, en cierto modo, pues suele grabar en Blanco y Negro, aunque esta es en color.
Slow Cinema
El Slow cinema es su técnica favorita, y es la que emplea para Magallanes.
Y decir esto es mucho decir, pues, guste o no, la técnica imprime un carácter particular a sus películas, que no pretenden ser, ni mucho menos, comerciales. Tanto es así que tiene pelis de siete y/u once horas de duración. A ver quién supera esto.
Pero eso no es todo. No es que una peli suya pueda durar eso, once horas… la madre del cordero está en que le gusta el Slow cinema, por lo que algunas tomas, escenas y secuencias que, en una peli «normal» podría durar 10 segundos en sus películas pueden durar varios minutos. Tal cual me leéis. Escenas que pueden hacer que veamos la lluvia caer, sobre una hoja medio sumergida en un charco durante cinco o seis minutos.
Plano general, la hoja en medio del charco, el charco en medio de una explanada, una cabaña de juncos al fondo y la puerta que se abre y se cierra sola, por efecto del viento. ¿Habéis imaginado esa escena? Pues ahora imaginaros recreando vuestra vista en ella, durante seis minutos, con el plic, plic, plic de las gotitas cayendo.
Ese es el Sow cinema, así entiende él el cine, su cine, y así nos narra su historia de Magallanes.
Un Magallanes explotado para denunciar el colonialismo
Hablar de las provincias españolas de ultramar y usarlas para denunciar el colonialismo es no saber qué es el colonialismo, desconocer a Magallanes y, sobre todo, desconocer, o querer alimentar la falsa leyenda negra de una España que, a diferencia del resto de los países europeos, no tuvo colonias sino provincias de fuera de la Península Ibérica, con los mismos derechos y las mismas obligaciones que las provincias peninsulares.
De ahí que esta película ande desorienta, o lo quesería peor, quiera desorientar a los espectadores dando esa falsa imagen de colonialismo español del que sí hizo gala Portugal por el mero hecho de que el protagonista fuera portugués. Un portugués arropado por españoles, empezando por la corona de Carlos I, facilitador de la empresa. Esto implica que sí, que el jefe original de esta aventura fuera portugués, pero sometido a las leyes españolas que prohibían la esclavitud, el asesinato de indígenas y el propio colonialismo. De ahí que, conforme avance con la peli os vaya desmontando esa lacra para nuestra Historia de querer equiparar el modelo de expansión territorial español al inglés, al portugués, al francés y al holandés, pues nada tuvo que ver.
Parto de esta premisa para que entendáis lo que quiero hacer cuando apunte a alguno de esos detalles, para explicaros el desconocimiento de la empresa liderada por magallanes. E insisto, llegados a este punto, prefiero pensar que es desconocimiento e ignorancia mejor que pensar que es mala intención.
Aclarada esta premisa, retomo el guion que expuse al principio, y lo desarrollo.
Magallanes
Título de la película y nombre del protagonista.

Manuel I de Portugal
Magallanes tuvo una visión y afirmó que el mundo era redondo y, en su redondez, tenía que existir otro camino que uniera Portugal con la especiería, es decir: el lejano oriente. De este modo Portugal podría…
- Evitar al turco ahorrándose tener que cruzarse con él en su camino rumbo a Asia atravesando Europa y Asia a pie
- Evitar al turco, y al árabe, en el Océano Índico, tras abrir (Vasco de Gama) la ruta hasta las Indias por el Cabo de Buena Esperanza, al sur de la actual Sudáfrica
Pero su visión se quedó en agua de borrajas porque su rey, Manuel I desestimó la necesidad de meter dinero en una aventura incierta. Eso o que no entendió que, de lograrlo, Magallanes le daría la supremacía marítima sobre España.
Por eso Magallanes imitó a Cristóbal Colón, quien intentó vender su proyecto a Juan II de Portugal y el Juan demostró las mismas luces que el Manuel. Menos, si cabe, el segundo, pues debería haber partido de la experiencia de su predecesor para, por lo menos, haber planteado un estudio de viabilidad para la empresa que proponía su compatriota.
Carlos I de España y V de Alemania
Cuando Magallanes comprendió que su rey pasaba del asunto, convencido, como estaba, de que sus cálculos eran certeros, decidió cruzar la frontera para proponer la misma empresa al Rey de España.
Carlos I era el nieto de los Reyes Católicos. No obstante era el hijo de Juana I de Castilla y de Felipe I de Castilla, archiduque de Austria (la loca y el hermoso). Carlos I, igual que sus abuelos, tuvo visión comercial y visión geoestratégica, y supo tomar la decisión correcta: financiar la expedición del portugués bajo pabellón (bandera) español.
De este modo, los comerciantes españoles abrirían una nueva ruta hacia la especiería y España podría salir muy beneficiada.
Ventajas de una nueva ruta a la especiería
- Evitar al turco (y, en menor medida, al portugués) ahorrándose tener que cruzarse con ellos en su camino rumbo a Asia atravesando Europa y Asia a pie
- Evitar al turco, y al árabe, y por supuesto al portugués, en su ruta rodeando áfrica por el Atlántico y en el Océano Índico, con una ruta hasta las Indias por el Cabo de Buena Esperanza, al sur de la actual Sudáfrica (en manos portuguesas). Los portugueses abrieron esa vía para huir de los turcos
- Uniría las provincias españolas en América, con las que se crearan en Asia, como ocurrió con Filipinas (nombre en homenaje a Felipe II, el siguiente rey de España). De este modo se creó un corredor marítimo que sólo explotaba España y que le permitía llegar al lejano Oriente sin cruzarse con ningún enemigo y sin tener (si no se deseaba) que doblar el Cabo de Hornos (al final de la actual Argentina)
- Así nació en Galeón de Manila, años después, para unir Acapulco y Manila. Esto dio la hegemonía, y la supremacía, marítima a España durante 250 años
Resumiendo… Gracias a la monarquía hispánica, España fue el país que descubrió América y dio la primera vuelta al mundo. Gracias a Carlos I y, más si cabe, a los Reyes Católicos, que primero expulsaron a los moros de España y la unificaron para recuperar la Nación de Hispania (España) que su nieto terminaría convirtiendo en Imperio.
La flotilla española
Magallanes fletó una flotilla de cinco naos: La capitana Trinidad, el San Antonio, la Concepción, la Victoria y el Santiago.
- Trinidad: 110 toneles + 55 hombres
- Victoria: 85 toneles + 45 hombres
- San Antonio: 120 toneles y 60 hombres (la más grande de las cinco naos)
- Concepción: 90 toneles y 45 hombres
- Santiago: 75 toneles y 32 hombres
Los toneles son tan importantes (casi) como los hombres, pues sirven para transportar la comida y el agua y, por supuesto, las especias que ayudarían a costear la operación, con grandes beneficios y, mediante la misma, a dar credibilidad a Magallanes sobre su nueva ruta hacia la especiería.
La nao: una nave renacentista
Aunque el término más adecuado sería «una cáscara de nuez«, como bien ilustró el Canal Historia en su documental La primera vuelta al mundo.
Una de sus principales características era que podían mantenerse a flote mientras su bodega permaneciera por debajo del agua. El peso se compensaba con dos puentes pero incluso esto se veía condicionado por el peso de lo que llevaran en la bodega. Ahí cobran protagonismo los toneles, pues zarparon cargados de agua y comida, y se preveía traerlos de vuelta cargados de especias.
En el intervalo, cuando menguaran los comestibles (agua + comida), y mientras no hubiera tales especias, cada tonel vaciado tenía que rellenarse con agua (potable si fondeaban cerca de un río) o marina si no podían acercarse a tierra, o con arena, para mantener el mismo peso en la nave. Esto implica, a su vez, un orden y un control estricto de cada tonel y de cada objeto transportado.
La dieta original era mediterránea con cecina, tocino y bacalao en salazón, quesos y legumbres amén de galletas y bizcochos que se fueron pudriendo con el paso del tiempo y la humedad. Según se echaban a perder se molían para hacer una harina de bizcocho que comían con agua, ajo y aceite de oliva. Los hidratos de carbono los recuperaron cuando esos bizcochos y galletas se llenaron de gusanos, pues siguieron triturándolos para comérselos hasta que se terminó esta «mazmorra» (así la llamaban) y se comieron las ratas y hasta el cuero con que protegían los mástiles, ablandados en agua (primero dulce y después salada).
Hundir la flota
Cuando el rey de Portugal comprendió su error, o más bien, el acierto de su colega español, dio la orden a su flota de ultramar de buscar, dar caza y hundir la flota de Magallanes, por lo que la aventura adquirió un nuevo cariz, de pura huida y supervivencia.
A esto hemos de sumarle que, por aquellos tiempos, nadie había recorrido ese camino (atravesar el Atlántico y pasar al Pacífico por el Cabo de Hornos. Eso implicó numerosos errores remontando estuarios y ríos en la falsa creencia de haber encontrado el paso.
No vemos nada de esto en la película, y eso que se va casi a las tres horas de duración. Tampoco vemos el impacto de las tormentas, del sol, de la calma chicha (días sin viento y sin poder avanzar), ni del hielo ni de la nieve. Este habría sido un aspecto interesante a tener en cuenta si pensamos que sólo el capitán de cada nave tenía un camarote y todas las tripulaciones dormían al raso, a la intemperie, tumbados como podían en la cubierta.
Sí vemos un atisbo de motín, y un ajusticiamiento por sodomía, pero ahí se queda la cosa. Insisto: con la duración de la peli podríamos haber tenido algo mas de información además de ver un mismo plano durante minutos sin más información que lo tedioso de ver pasar el tiempo.
Campamento de invierno
Tampoco lo vemos en la peli.
Magallanes decide pasar los seis meses del invierno en tierra firme, por los rigores del clima, las tormentas y las nieves. Una de esas tormentas arrastró la Santiago contra las rocas y perdieron la nao. Tuvieron que repartir a los miembros de su tripulación entre las otras cuatro nao. Lo hicieron y pusieron rumbo a lo que hoy conocemos como la Patagonia.
Pero aquello resultó ser un laberinto trufado de islas y bahías. Ahí fue cuando la San Antonio desertó y viró rumbo al Atlántico Norte llevándose consigo casi todos los víveres de la expedición. Tardaron un mes en encontrar un paso, que se llamaría Estrecho de Magallanes, inicio de la supremacía española, también en el Pacífico.
Se abren las puertas a la especiería española y a esa supremacía sin par, no sin antes pasar una verdadera «odisea» cruzando el Pacífico. Entrecomillo «La Odisea» por la peli recién comentada sobre el viaje de vuelta a Ítaca de Ulises, u Odiseo. El único que había predicho, y previsto, que la Tierra fuera redonda había sido Tolomeo, que, pese a su audacia, no abarcó a calcular su extensión.
Filipinas
Recapitulemos.
Zarparon cinco naos, quedan tres: Trinidad, Victoria y Concepción. La Santiago se hundió y la San Antonio desertó.
Ya han llegado al lejano Oriente. Con ello evitan cruzar Europa y Asia a pie, y rodear África en barco. Con ello evitan a lusos, turcos y árabes. Ahora toca establecerse e iniciar el proceso hispanizador en la zona, alejando a los portugueses, que se habían adelantado por África y a los musulmanes, que traficaban con especias y personas desde tiempo atrás. Ambos bien asentados. Pero los españoles supieron hacerse fuertes y abrirse camino recurriendo al mismo método empleado en América: aglutinar fuerzas locales para liberarlas de tiranías, también locales, y de los portugueses, y de los musulmanes esclavistas.
Esto no evitó que Magallanes cayera herido en una de esas refriegas y, no pudiendo huir, se quedara en un estuario destrozado a machetazos por una tribu indígena.
Pero la cosa prosperó y la estrategia funcionó. Hasta tal punto que España ganó la provincia de Filipinas, así llamada en honor a Felipe II, nuevo monarca, e hijo de Carlos I, una vez asentados.
Hasta aquí llega la peli
Y hasta aquí la vida de magallanes. Con su vida termina la película, y con la película desaparece todo el rastro de Elcano, del viaje de vuelta y de Pigafetta.
Una película que, como os decía al inicio del comentario, se queda coja, precisamente por eso. Porque sí, nos cuenta (de aquella manera, y casi como pidiendo perdón por su hazaña) cómo llegamos a Filipinas. ¿Pero, y después? ¿Se acaba ahí la historia? Al contrario. Con la muerte de Magallanes empieza la aventura, la verdadera aventura.
Olvidaros de los muchos portugueses que vemos en la película. Hablo de los que pertenecen a esta expedición española. Haberlos, los hubo, pero no en semejante número. Como tampoco hubo un fraile francés, ni harto de vino, ni loco, habría enviado curas gabachos nuestro Emperador. Esas licencias se las toma el director, pero si queréis saber por qué se lo tendréis que preguntar a él.
Si os está gustando mi narración, y si tenéis curiosidad por saber de qué aventura os hablo, seguidme leyendo. No hace falta alerta de espóiler porque todos sabemos cómo acabó la cosa, con Elcano llegando a España. Eso es interesante, pero lo apasionante es cómo lo logró.
Juan Sebastián Elcano
¿Sigues leyéndome?
Bien. Eso significa que te está pareciendo entretenido el tema. Y que ya sabes que la peli echó el telón cuando palmó Magallanes. Ahora le toca a Elcano. Él será quien tenga que llevar a los españoles de vuelta a casa. Llevar las especias y acreditar, con su viaje, que Magallanes tenía razón y que España ha descubierto el modo de tener su propio camino a la especiería.
Auctoritas Vs. autoridad
La primera diferencia entre Elcano y Magallanes será la manera de hacerse respetar por todos. Mientras Magallanes imponía, y exigía, el respeto, sin dudar en echar mano al látigo, Elcano se lo ganó esgrimiendo audacia, buenas maneras y la energía que te da saberte capaz de hacer algo. Su primer mérito fue estar ahí, y dar un paso al frente, cuando las circunstancias se lo requirieron.
Os dije que quedaban tres naos, pero Elcano comprendió que las tripulaciones menguadas no podrían afrontar navegar en tres naos, por los que las concentró en tan solo dos, Victoria y Trinidad, descartando a la nao Concepción. De tal guisa puso rumbo hacia el este, con destino en Las Molucas.
Las Molucas
Por fin llegaron las dos naos. Pero nadie podría asegurar el regreso a España por la ruta establecida por Magallanes, por lo que Elcano decidió jugárselo al 50%. La nao Trinidad volvería a España deshaciendo el camino recorrido hasta Las Molucas y la Victoria, cargada de especias volvería comandada por Elcano al frente de 60 hombres, cumpliendo el sueño del portugués.
Recordad que los portugueses pisaban los talones a los españoles. Y los perseguían por todos los mares, en todos los confines. Al final la Trinidad cayó en manos de los portugueses que robaron la mercancía (una fortuna en especias), encadenaron a los españoles y hundieron el barco.
La diferencia entre los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II, comparados con Juan II y Manuel I de Portugal es que, los ames o los odies, todo el mundo sabe quiénes fueron los españoles, y su importancia para el desarrollo de Occidente mientras que nadie sabe quiénes son esos reyes portugueses.
Viaje de vuelta
Ya sólo queda la nao Victoria.
Un quinto de los barcos, un quinto de la carga y un quinto de la tripulación para recorrer 23000km (12500 millas náuticas) en solitario y perseguido por los portugueses y, a estas alturas de la aventura, también por los musulmanes. Oriente, Arabia, África… ni un barco amigo, ni un puerto amigo. Todos enemigos.
Ahí es donde os digo que Elcano se metió en el bolsillo a los suyos a golpe de audacia, porque demostró tener mogollón de recursos para rehuir las batallas para ganar la guerra. Tanta como entrar en puerto, en Cabo Verde, colonia portuguesa para reponer vituallas y hacer reparaciones alegando ser un barco español que ha perdido el rumbo intentando volver de las Américas.
Todo iba fenomenal, y todo habría acabado bien si no fuera por la codicia de un marinero portugués que iba a bordo de la nao Victoria. Los portugueses, como os decía, habían accedido a que el barco de las Américas entrara en el puerto de su colonia, puesto que sólo perseguían a la flotilla de Magallanes. Ese portugués robó un saco de clavo, que era la especia que llevaban los españoles rumbo a España, para venderlo de estraperlo y sacarse unos cuartos.
El clavo
Fue el clavo lo que delató a la Victoria y Elcano tuvo el tiempo justo para aprestar la nave, levar ancla y zarpar para salir del puerto y huir como alma que lleva el diablo.
Pero huyeron sin repostar alimentos ni agua por lo que tuvieron que comerse hasta las ratas para evitar caer presos, perder la carga y perder el barco. Ambos, carga y barco eran su prueba de la nueva ruta y el vehículo para regresar victoriosos.
Al final lo lograron. Sobrevivieron 18 (el capitán, 3 pilotos, 1 sobresaliente (Pigafetta), 1 marino, 7 marineros, 1 artillero, 3 grumetes y 1 paje.) de los 237 hombres, 85 de los 480 toneles y 1 nao de cinco. Pero consiguieron llegar a España y consiguieron abrir una nueva ruta, española, que les permitiría, como ya he dicho antes, transitar los mares, y apropiarse de ellos hasta 1898. El tamaño de la gesta de Elcano fue tal que hoy en día, en la actualidad, el buque escuela más majestuoso, orgulloso, laureado y vitoreado del mundo entero lleva su nombre y surca los mares como quien se pasea por su casa.
Estas nao, de fabricación portuguesa, habían sido concebidas para navegar por el Mediterráneo, y eran de origen portugués, y se usaron hasta que, establecida la ruta española los españoles crearan el galeón español: el arma definitiva que tuvo atemorizadas a todas las naciones durante siglos.
Solo que queda por desarrollar un último tema…
Pigafetta
Pigafetta fue un noble veneciano que pertenecía a la Orden de San Juan.
Si hoy en día sabemos todos los detalles de la expedición se lo debemos a él, que llevó un registro exquisito y minucioso de cada gesto, paso, movimiento, éxito y fracaso de la expedición. Os he contados muchas cosas, pero me queda el doble por contaros. Pero como no quiero terminar siendo un pesado lo que haré será recomendaros la lectura de La primera vuelta al mundo, escrito a partir de las notas de Pigafetta.
Tampoco aparece en la peli. Y éste si podría, o debería, haber aparecido pues, si bien el protagonismo de Elcano nace en Filipinas, por obra y gracia de la muerte de Magallanes, todo lo anterior había sido escrito, y descrito, por el veneciano. Es decir, la presencia, y la actividad de Pigafetta es encomiable, y lo fue desde el minuto 1 de la expedición. Sabemos todo cuanto ocurrió gracias a él y, sin embargo, no recuerdo ni que se le mencione en la película.
Tan importante fue Pigafetta, en su calidad de cronista, como lo fueron Magallanes y Elcano, porque los dos navegantes, el luso y el español fueron dos portentos en lo suyo, cada cual a su manera y con sus maneras, pero lo fueron, pero si no hubiera estado ahí Pigafetta nadie nos lo habría contado y sus gestas y proezas habrían caído en el olvido.
Vitamina C
Por Pigafetta conocemos, también, que él y Elcano tenían membrillo en su dieta cotidiana. No es el super alimento definitivo, pero que, bien usado, aporta la Vitamina C que todos necesitamos. Ya os he mencionado la dieta mediterránea con la que partieron, y que la del Pacífico, y la del Índico fueron de total supervivencia, saltando de las ratas al cuero de los mástiles… y pasando por comer los bizcochos bañados en pis de rata. Esto último, perdonadme por ser tan explícito, pero si no lo expreso tal cual no alcanzaréis a comprender sus penurias.
Os parecerá increíble, con la perspectiva del tiempo. Ver cómo pudieron sobrevivir a esa dieta, escasa a todas luces, mientras se deslomaban gobernando un barco, cada vez con menos tripulantes, por lo que sus esfuerzos se multiplicaban cada vez que caía un camarada. Contra viento y marea, huyendo de sus perseguidores.
Dentro de las muchas carencias nutritivas, la fruta, y la verdura, se pudrió o, simplemente, se terminó. Y esa fue la causa de los peores males: la falta de Vitamina C dio paso a enfermedades como el escorbuto, y otras muchas, que sesgaron la vida de muchos marineros.
La vitamina C del membrillo mantuvo sanos al escriba y al capitán quienes, debilitados y venidos a menos, por el sobreesfuerzo, veían languidecer y enfermar a todos los demás. EL capitán y el sobresaliente llevaban membrillo y, al comerlo, se nutrían. La pena es que esa misma vitamina C y K las podrían haber sacado del clavo que transportaban en los toneles, por lo que habrían podido salvarse algunos marineros. Pero lo desconocían.
La Tierra es redonda, y española
La Nao Victoria llegó a Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, el 6 de septiembre de 1522, tripulada por 18 hombres. Atrás quedaron los otros 232 marineros, y las otras cuatro naos. 13 españoles, 3 italianos (uno de ellos Pigafetta), 1 portugués y 1 alemán. 18 hombres y un cargamento de especias en el que predominaba el clavo, traído a España desde las islas Molucas por una nueva ruta a la especiería.
La nao no se tenía casi en pie, como los hombres que iban a bordo, y tuvo que ser remolcada por el Guadalquivir para poder llegar a Sevilla. Un mes después, ya repuesto de todos los males físicos, Elcano fue llevado hasta la corte, entonces en Valladolid, y fue recibido por el emperador Carlos I, sabedor de la importancia que tenía la ruta propuesta por Magallanes y descubierta por Elcano.
Esta ruta era otra vuelta de tuerca en la Historia universal. Descubrir América puso la economía española, y a sus ejércitos, y su cultura, su diplomacia y al cristianismo en la vanguardia mundial. El Galeón de Manila, que vino tras la hazaña de Elcano hizo de España la mayor superpotencia mundial que jamás haya existido y todo el imperio se sostuvo y se mantuvo gracias a un idioma, el español.
El español
Más allá de la fe, y de las armas, el elemento de cohesión fue el español. Los españoles no eran esclavistas, ni colonialistas. Es decir: no ganaban territorios que enriquecieran a la Metrópoli, su concepto era que ampliaban la Metrópoli, la Madre Patria, anexionando nuevos territorios que no quedaban supeditados a la matriz (como ocurrió después con los territorios sometidos y explotados por los británicos).
Los únicos que, desde el primer viaje, difundieron el mestizaje fuimos los españoles. Los únicos que trataron a los aborígenes como seres humanos, como personas fuimos los españoles. Y los únicos que abolieron la esclavitud fuimos los españoles.
Antonio de Nebrija y la primera Gramática castellana
Demos un pequeño saltito en el tiempo. Volvamos a 1492. Todo Occidente conoce esa fecha por dos hitos fundamentales para el desarrollo de la civilización: la expulsión de los moros de España y el descubrimiento de América. Y, en verdad son dos episodios clave para salir de la Edad Media y modernizar Europa.
Pero hubo un tercer factor que tan sólo una persona supo comprender: Antonio de Nebrija publicó el 18 de agosto de 1492 la primera Gramática castellana. Es decir: normalizó el castellano, como lengua vehicular, como lengua universal y dotó al incipiente, o naciente, imperio español del mayor arma que haya tenido: el español.
Por eso ahora se ataca al español. Cuando los independentistas borran el español de las escuelas, de sus medios de comunicación, de la vida cotidiana, y persiguen, señalan con el dedo a los hispanoparlantes y los multan por usar el español, o los aíslan, lo hacen sabedores de que el español es lo que hizo grande a España. Por eso optan por falsear la historia, y la lingüística, para intentar equiparar con el español sus lenguas artificiales e híbridas (sobre todo el vascongado).
Y los comunistas, que no reconocen fronteras, ni nacionalidades, y presumen de ser ciudadanos del mundo, lo son para todo menos para dos cosas: el idioma, en cuyo caso sacan de dentro el paleto que llevan en su interior. Y no el paleto noble, no, el paleto que lo es porque se niega a aprender. Se niega a comprender y se alimenta del odio al vecino, con la boina calada sobre una ceja única.
«Siempre la lenga fue la compañera del Imperio»
Eso lo vio Nebrija.
Y el tiempo le dio la razón.
Porque el español se convirtió en la punta de lanza para la comprensión en España, Europa, África, América y Asia.
España se unificó al echar a los moros, en 1492, en ese mismo año descubrió América, en 1497 incorporó Melilla a la corona de Castilla (Marruecos no existió hasta 1956). Melilla, que era portuguesa desde 1415 se incorporó a España en 1580 y en 1565 Filipinas. Y todo gracias al español.
Gracias al español, y a los españoles. Que supieron gobernar, y se supieron mezclar con las poblaciones locales demostrando ser iguales que ellos e igualando privilegios como hospitales, catedrales y universidades españolas en todos nuestros territorios de ultramar.