Comprenderéis que no es casualidad que comente Las sandalias del pescador en la misma semana en la que ha fallecido Francisco I y una semana antes del 7 de mayo, que es cuando se ha convocado el cónclave para elegir a su sucesor.
En el momento más delicado, cuando Occidente ha tocado fondo, nuestro Señor ha querido llevarse consigo al Papa que ha dividido al catolicismo. ¿Será una señal? Y, si lo fuera… ¿será para bien, o para mal?
Europa, y Occidente, están heridos de muerte. No tanto por quienes la quieren destruir, para cambiarla (de identidad, de marco legal, de credo), que hacen lo suyo, y lo hacen bien. Sino por quienes han ignorado, rechazado y obviado su labor de defender Occidente. Han decidido ignorar su identidad (judeocristiana), sus principios (democráticos), la condición de iguales (ante la Ley) y la base de su Sociedad (la familia). Vivimos sin referentes y los que deberían ejercer tal papel, se han corrompido hasta la médula. Han cedido a las mieles del mal por no pensar que lo han sido ellos mismos desde el principio.
Occidente decadente
En lo terrenal, nuestros gobernantes gobiernan de espaldas al pueblo. En lo divino… ha quedado el trono vacío. Aunque, a veces, el vacío mejora al relleno inconsistente. Que de puro impostado se pudre y consigo pudre el hueco ocupado. Cuando un líder, espiritual para más I.N.R.I., lidera en sentido equivocado, sin equívoco, sabedor de la ascendencia emocional y conocedor de su poder de convocatoria y de liderazgo. Nada peor hay que inocular el mal en la esencia del bien y pervertir el bien racionando el mal, cual metástasis que se expande por todo un orgasnimo ajeno. Puedes extirpar el cáncer pero partes a una guerra que has perdido antes de ser iniciada porque no fue declarada. Pero se ha expandido en silencio, no patente, sino latente.
No digo que se haya extirpado nada en las últimas fechas, pero sí temo la metástasis que deja en su legado. Y en la confunsión sembrada, mediante una verdad tergiversada, manipulada, viciada… una verdad retorcida y planificada para borrar de Europa, sobre todo, nuestra identidad, con la aquiescencia de quien debería haber brillado para ser luz y faro y referente moral. Con una ascendencia, tal, sobre sus fieles, que deja tras de si un legado de desinformación, demagogia, palabrería (hueca) y contradicción del que costará sangre, sudor y lágrimas recuperarnos. No sé si lo lograremos, pero sí sé que lo costará.
Sin referente moral, ni ético, ni social… ni político
Peor aún.
Un Occidente cuyos líderes políticos y espirituales miran, o han mirado, para otro lado negando el suicidio cultural y social de sus habitantes.
Todavía peor.
Un Occidente en el que esos mismos líderes parecen convencidos en destruir a sus gobernados, a sus fieles.
Estamos ante un Occidente que se ha cortado las venas y se ha sumergido en agua caliente. Nos han suicidado. Y nos desangramos lentamente. No seré yo quien acuñe la celebérrima máxima de «Dios escribe derecho con renglones torcidos«, pero sí seré quien apostille que estos renglones han sido retorcidos y siniestros. O siniestros y retorcidos. A partes iguales, pues lo mismo son en este caso. Aunque si hubiera de apostillar yo diría que retorcidos por siniestros.
Atrás quedan los tiempos en los que Occidente se vestía por los pies. Los tiempos de Reagan, Thatcher y Juan Pablo II. Esos tiempos de cordura, y de libertad han dado paso a los populismos. Parece que hubiéramos vuelto a 1925 más que avanzar hasta 2025.
Las sandalias del pescador
Iba a comentar Cónclave
Con motivo del proceso abierto, o por abrir, de nombrar un nuevo Papa.
Pero he preferido tirar de cine clásico para comentar esta peli de 1968 que, de puro buena (hasta justo su final, donde, para mi gusto, se desploma cual suflé) podríamos decir que, en cierto modo, fue hasta profética. En cierto modo. Sólamente en cierto modo.
Una peli que rescata del Gulag a un obispo ucraniano prisionero de los comunistas de la Unión Soviética. Nada más alegórico para estos días en los que Ucrania sigue invadida por Rusia y sus ciudadanos sufren una guerra injusta declarada por un nostálgico de la era comunista, (lo desarrollo en la peli del submarino nuclear KURSK) y traicionada por el, hasta ahora, habitual enemigo del comunismo, los Estados Unidos.
Ese sacerdote lleva décadas entre rejas. Por el mero hecho de serlo vivió humillado, privado de libertad y torturado durante veinte años por un tal Piotr Ilyich Kamenev*.
El tiempo ha pasado y su carcelero se ha convertido en el presidente de la URSS. Y desde el Kremlin recuerda a ese antiguo cura (obispo ucraniano) que tantos dolores de cabeza le había dado. Sometió a trabajos forzados al cura. No soportaba la insolencia de ese espíritu libre incapaz de dar su brazo a torcer, incapaz de rendirse. Incapaz de negar la realidad y capaz de mantenerse firme en sus principios que eran los que su fe le marcaban.
Para sorpresa de Kiril Lakota, su carcelero, ahora presidente, le devuelve la libertad. Después de tantos años, cuando ya ni la anhelaba porque se había acostumbrado a vivir en la cárcel comunista. Pero Kamenev no lo libera porque se apiade del cura. Lo libera porque quiere encomendarle una misión: quiere enviar a Lakota al Vaticano, como mensajero y emisario de paz. Rusia tiene un enemigo feroz en su retaguardia. La hija de la URSS, China, ha llevado el comunismo a su máximo exponente: el hambre.
Hambre y comunismo
Son sinónimos. De hambre mató la URSS a cinco millones de ucranianos durante el Holodomor. De hambre ha matado el comunismo a Cuba, y a Venezuela, ha convertido en dos repúblicas miserables a dos de los países más ricos del mundo. Estos ejemplos, los tres, son de la historia real.
De hambre estaba matando China a sus habitantes. En la peli. Tanto que se están armando hasta los dientes para adentrarse en Rusia. Esto llevaría a las dos naciones comunistas a una guerra de proporciones impredecibles. Eso temía Kamenev, y ahí radica la naturaleza de la misión que quiere encomendar a Kiril. Que parta para el Vaticano para intentar influir en el Papa para que ponga fin a la guerra que está por declararse antes de que se termine de declarar. Envía al obispo a Roma, y tras poco tiempo, por la trascendencia de su figura, y de su carisma, termina siendo nombrado cardenal por Pío XIII.
Pío XIII fallece contra pronóstico. Y será entonces cuando se arme la marimorena. Tras algunas rondas de votaciones en el Cónclave, con fumatas negras todas ellas, uno de los cardenales sentencia, en voz alta, que su candidato es Kiril Lakota quien, muy a su pesar, recibe el apoyo masivo e incondicional del resto de cardenales, por lo que todo el mundo ve, en directo, allí, o por la televisión, que ha habido Fumata blanca y ya se ha elegido un nuevo Papa. Cuando termine de comentar la peli os explicaré eso de la «fumata blanca«.
Habemus Papam
Cirilo I es un Papa fuera de lo común desde el principio. En su humildad, y con un carácter forjado en las cárceles comunistas, tras más de 30 años de cautiverio en Siberia, Cirilo I es un tipo jovial, desenfadado, cabal y popular (que no populista, salvo en los últimos renglones del guion). Un tipo que nos demuestra haber aprendido a ejercer como obispo católico y como rabino judío, allí, en Siberia. Donde se sobreentiende que habrá oficiado no pocos rituales hebreos para sus hermanos judíos.
Y, lo que es más importante, tiene acceso directo al presidente de la Unión Soviética, su antiguo carcelero. El mismo que indultó al nuevo Papa y el mismo que le envió a Roma para que ayudara con el inminente conflicto bélico entre la URRS y China.
Guerra fría
Recordad que la peli se filmó en 1968 y su trama transcurre en un hipotético año que podría ir de 1965 a 1970. Da igual. Lo que importa es que estamos en mitad de la Guerra Fría que enfrentaba al capitalismo y al comunismo, a la democracia con la dictadura, a la prosperidad con el hambre, al derecho individual contra la colectividad, a la libertad contra la esclavitud.
Es en esos años cuando tiene lugar esta película. Mucho me temo que Morris West, autor de la novela homónima, Las sandalias del pescador, prefirió apuntar hacia China que caldear los ánimos entre la OTAN y el Pacto de Varsobia. De ahí que se sacara de la chistera la necesidad del tirano ruso para que el Papa Cirilo I sirva de moderador en los diálogos de paz y negociaciones con su homólogo, y tirano, chino.
La peli transcurre en paz y harmonía del minuto 1 al 161 de 162, pues en el último minuto de la peli el Papa Cirilo va y suelta un discursito que, tela marinera, bien podría haber sido escrito en nuestros días, preñado de demagogia (WOKE) por la que ese Papa estaría dispuesto a hipotecar al Vaticano para rescatar a China de su hambruna y salir al rescate de Rusia. Por eso digo que la peli me encanta menos justo en ese minuto final, con la demagogia barata de condonar la deuda china regalando a su dictador una paz, y unos alimentos, con un cheque en blanco. En vez de apostar por derrocar al dictador, o de alimentar que el pueblo lo derroque, va y da un discurso que, a mi buen entender, está pensado para hacer plena demagogia.
Juan Pablo II
Por mucho que muchos insistan en que este Papa ucraniano (Cirilo I) es una alegoría de la naturaleza polaca de Juan Pablo II, se equivocan. Por la simple razón de que, como os decía, Cirilo, el papa de la ficción, tuvo que acceder al cargo entre el año 65 y el 69, mientras que Karol Wojtyla ocupó el trono de San Pedro en 1978.
Dicho sea de paso él sí se convirtió en un faro de espiritualidad, de valor, de Justicia y de amor a Dios, a su iglesia y a todos los católicos.
Víctima de los nazionalsocialistas, durante la Segunda Guerra Mundial y víctima de los comnunistas en la Guerra Fría aprendió, en sus propias carnes, que ambos regímenes son el mismo perro con distinto collar. Y no tan distinto, pues nazis y comunistas son los hijos naturales del socialismo, junto con su hermano el fascismo. Eran tres hermanos (bueno, son, que están de total actualidad, hasta entre los ministros del Gobierno de España) que tuvieron una relación tóxica de amor/odio con su hermanastro el anarquismo. Un hermano bastardo, violento, terrorista, asesino, sin credo, sin amo, sin rey ni patria y sin ética ni valores.
Todo eso lo sabía Juan Pablo y tuvo la suerte de contar él con dos aliados de rompe y rasga: Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Ellos tres supieron enfrentarse y encararse y derrotar al comunismo. Aunque éste ha demostrado que no fue derrotado del todo, y se ha rehecho y reinventado en su faceta WOKE que abraza todas las causas perdidas para reunir a sus desamparados bajo la hoz y el martillo. Ese wokismo es pura carcoma que está corrompiendo Occidente desde dentro y, a base de sembrar cizaña: blancos contra negros, hombres contra mujeres, mujeres contra transexuales, indigenistas contra criollos, padres contra madres, (estos últimos reconvertidos en progenitores A y B por aquello de la Neolengua de 1984).
Reagan, Juan Pablo II y Margaret Thatcher
Quien tuviera a esos tres al frente de nuestro actual Occidente. Un Occidente podrido que nos ha tocado vivir. Todo un legado dilapidado en pos de la inclusión, de la manipulación de la una historia reescrita y reinventada y por la flaqueza ética, moral y psicológica de un pueblo que muere de Gloria y se hace el hara-kiri porque siente vergüenza hasta de su propio bienestar.
A todo eso supieron plantar cara ese trío de ases de la Democracia y de la libertad. Nada que ver con la rendición incondicional, voluntaria y humillante que sus tres sucesores han demostrado para con los enemigos de nuestra fe, de nuestros valores, de nuestras leyes y de nuestra identidad judeocristiana que es santo y seña de la Libertad eruopea y occidental. Sucesores, nuevos visigodos, capaces de abrir las puertas a cualquier enemigo de Europa, con tal de mantenerse un día más en el sillón.
A ver si el nuevo Papa toma las riendas de la Iglesia y comprende que el Vaticano ya está inventado. Y que el catolicismo también está inventado. Y que si ha sabido forjar porsperidad y salud política a sus conciudadanos, con la familia y la libertad como pilares fundamentales. Y no sólo están inventados, sino que han demostrado funcionar a las mil maravillas. Igual que el resto de las naciones terrenales que forman Europa, como para hacerlas desaparecer en menos de veinte años.
Fumata blanca
Vemos el famoso cónclave en el que se elige nu nuevo Papa. Mejor dicho, en el que se vota para nombrar un nuevo Papa. Pero las distintas votaciones salen todas negativas, es decir: con fumatas negras, que es el símbolo utilizado por el cónclave para dar a conocer al exterior, a los feligreses congregados en la Plaza de San Pedro y, en la actualidad, a los Medios de Comunicación del mundo entero, si hay Papa, (fumata blanca) o no (fumata negra).
Este bloque lo he nombrado «Fumata blanca» por el cónclave, por la peli, y porque era el nombre de mi anterior blog de ocio. El que usaba mientras era el gastrónomo de la COPE. Después cerré ese blog y abrí «el troblogdita«, ahora un pelín abandonado, aunque con 760 artículos publicados. Obviamente lo nombré de tal guisa haciendo un juego de palabras, por estar en la COPE y por mi afición a fumar en pipa (esta sigue, aunque sólo me fume alguna de vez en cuando).
Blogs al margen, retomo el concepto de la verdadera fumata blanca. Y para ello, demos un par de pasos atrás para comentar el protocolo que terminará con la fumata.
Sede vacante
La Iglesia católica se ha quedado sin Papa. Esto es la «sede vacante«.
Esta situación, derivada del fallecimiento del Romano Pontífice, o de su renuncia, como ocurrió con el Papa Ratzinger.
Esta situación activa un protocolo preñado de tradición que refuerza el peso de la Historia del Vaticano, que va ligado a la Historia de Europa y de todo Occidente. El protocolo está destinado a la elección del sucesor del Sumo Pontífice, es decir, del nuevo Papa.
El valor de una Institución, que se precie, viene dado, entre otras cosas, por el peso de la tradición. De ahí la importancia de las monarquías, que no sólo sirven para vertebrar sus reinos, y para unir a todos los ciudadanos bajo la corona. Son nexo entre conciudadanos, compatriotas y embajadores ayende nuestras froteras. En el Vaticano ocurre lo mismo, pero además con el sucesor de Pedro. Es decir, con una pátina divina, pues quien ocupe el trono vaticano reinará no sobre las personas, sino sobre sus conciencias.
Precisamente en estas se encuentran ahora en Roma. Mejor dicho, en el Vaticano. Celebradas las exequias, a la que acudieron todos los líderes políticos europeos menos Pedro Sánchez, que faltó a la cita. Ahora se están preparando para encontrar un digno sucesor para San Pedro. Cesado el mandato del populista Francisco I, el Camarlengo toma, temporalmente, las riendas del Vaticano. Él es quien comunica el fallecimiento del pontífice, es quien custodia los bienes de la Iglesia y quien sella las habitaciones del Papa. Labores administrativas y terrenales.
Cónclave
Sin embargo quien ofició el funeral de Francisco I y quien convoca el Cónclave es el Decano del Colegio Cardenalicio. Cónclave del que saldrá la Fumata blanca, esto es, el anuncio de un nuevo Papa y líder espiritual de la cristiandad por consenso entre los cardenales.
Cónclave, del latín medieval «conclave» (en italiano cum chiave) significa con llave. Es decir, cerrado con llave. Que es como estarán los cardenales electores (menores de 80 años) que se adentren en la Capilla Sixtina con tan excelsa (y divina) misión. Pues no saldrán hasta que asome el humo blanco por la chimenea. Si sale negro, es que no hay acuerdo y se procederá a una nueva votación. Si sale blanco: Habemus Papam.
Rusos y chinos
Nombrado, el nuevo Papa hace suya la misión de mediar entre las dos dictaduras comunistas (puro 1984). El ruso parece confiar ciegamente el Papa, pese a ser ateo. Amos presidentes lo son, por naturaleza y por comunión.
El chino se muestra duro de roer piensa que el papa ukraniano y el presi ruso fueran de la mano y confabulados. Hasta que el Papa, de vuelta en Roma, se compromete a vender todos los bienes del Vaticano en ese afán que hoy sería Wokismo. As
Asi se cierra la peli, más que buena, y así os lo he contado.
*. Si queréis comprender la esencia de la tortura comunista os invito a visitar mi otro blog, el troblogdita, y a leer mi comentario de Sinfonía en Rojo Mayor, con las memorias de Josep Landowsky, el médico (forzoso y forzado) de Yagoda, el Comisario del Pueblo.