La colina de la hamburguesa (Hamburger Hill) forma parte del directo de Películas sobre la Caballería aérea en Vietnam que hicimos el 19 de febrero en Antena Historia.
Yo propuse el programa y la filmografía. Y, cuando la revisé en el fancine, me encontré con que están todas comentadas menos ésta. Tamaña osadía tenía que ser reparada ipso facto. Me puse manos a la obra y, en la medida que me lo permite el trabajo, me he puesto a subsanar su ausencia. Vamos, que me he puesto a escribir esta entrada a partir de las líneas que me preparé a modo de guion para el podcast de cine.
La colina de la hamburguesa es una película de 1987. Dirigida por John Irvin. Costó 14 millones de euros y recaudó 13.8 millones. Lo que es lo mismo que decir que no recuperó la inversión, ergo estamos ante un fracaso de los buenos sólo superado, dentro de esa filmografía, por los 6 millones sobre 10 de Rescate al amanecer. Y es una verdadera pena porque en ambos casos se trata de peliculones.
La Batalla de la Colina 937
La peli recrea la Batalla de Dong Ap Bia, más conocida como la Batalla de la Colina 937, librada en la Guerra de Vietnam, en mayo de 1969. Dos meses antes de que Neil Armstrong imprimiera su huella en la Luna. Si alguno se me ha despistado al leer el nombre, os invito a ver El primer hombre.
Sobre conocida como “la batalla de la Colina de la hamburguesa” por lo que luego os explicaré.
La Llegada y el Entrenamiento
La trama sigue a un pelotón de la 101ª División Aerotransportada del Ejército de los Estados Unidos en Vietnam del Sur. Al inicio, el sargento Adam Frantz recibe a cinco nuevos reclutas (apodados «FNGs» o Fuking New Guys).
Estos son los reclutas:
- Beletsky: Preocupado porque teme olvidar su entrenamiento
- Alphabet (Languilli): Molesto porque siempre pronuncian mal su nombre
- Washburn: El único negro entre los nuevos reemplazos
- Y los reclutas Bienstock y Galvan: Reclutas con distintas actitudes durante el conflicto que van desde el entusiasmo inicial al desengaño y el hastío finales
Su motivación pasa de buscar ser soldados de renombre a centrarse en la camaradería ye la supervivencia durante su paso por la batalla, en medio de una trituradora de carne humana.
Antes de entrar en combate, los soldados pasan tiempo en la base entrenando, descansando, visitando burdeles y lidiando con las tensiones internas propias de su época. Hay temas sempiternos como la protesta social, el racismo y el sentimiento de rechazo que perciben de la sociedad estadounidense, que ya no apoya la guerra y está dando la espalda a sus marines.
El Asalto a la Colina 937
El pelotón recibe la orden de tomar la Colina 937 en el valle de A Shau, cerca de la frontera con Laos. Lo que parece una misión rutinaria de «búsqueda y destrucción» se convierte en un infierno de diez días con efectos devastadores en la moral de esos marines por, principalmente, los siguientes motivos:
- Agotamiento Físico: Los soldados deben subir una colina empinada bajo lluvias torrenciales, de agua y de balas, que convierten el terreno en un lodazal de lodo resbaladizo mezclado con sangre y agua
- Resistencia Enemiga: El Ejército de Vietnam del Norte (PAVN) está fuertemente atrincherado en búnkeres y túneles, y repele cada avance con fuego de ametralladora y morteros
- Fuego Amigo: En uno de los asaltos más dramáticos, un helicóptero de ataque estadounidense ametralla por error a sus propias tropas, causando bajas y destrozando la moral del grupo
Los túneles y las ratas
He mencionado los túneles, pero permitidme que me detenga un instante en ellos.
Cuando digo que había túneles en la colina, me refiero a que la colina estaba hueca. Lo que no había era tierra debajo de los pies de los americanos.
El sistema de túneles era tan intrincado que, a penas vieron a los norvietnamitas. Estos se escondían cuando se bombardeaba la colina mediante la artillería.. Se escondían cuando ametrallaban la colina, por tierra y desde los helicópteros y cuando huían del fuego de mortero.
Pero con las mismas, eran capaces de avanzar en cualquier sentido, en tres dimensiones, a lo largo, ancho y alto de la colina. Podían dejarse superar por los americanos para descender por dentro de la colina y asaltarles por la retaguardia, o por los flancos, o de frente y por los cuatro costados al mismo tiempo.
Esto no sólo multiplicaba por cuatro los frentes, sino que mantenía desquiciados a los soldados que no sabían, nunca, de dónde podría venir el siguiente disparo.
Las ratas
Las ratas vendrían después.
Tras varias escaramuzas y algunas batallas, los americanos terminaron descubriendo estos túneles. Eso daba explicación a la increíble maniobrabilidad de los vietnamitas a l ahora de moverse, sin ser detectados, aquí o allá.
Por eso se crearon las ratas, que eran fundamentalmente sargentos de corta estatura que persiguió y destruyó centenares de comunistas en los túneles. Para ello contaban con los más bajitos.
Su misión consistía en adentrarse en uno de estos túneles, para adentrarse en la galería de túneles y poder mapearlos o, directamente, destruirlos armados con una pistola y una linterna de las que vemos en las pelis.
Cinismo y hamburguesas…
El nombre «Colina de la Hamburguesa» surge del cinismo de los soldados, quienes sentían que la batalla era una picadora de carne que trituraba hombres como si fueran terneras para hacer hamburguesas.
Los pocos supervivientes (incluidos Frantz y Beletsky, aunque gravemente heridos y/o traumatizados) logran llegar a la cima tras once asaltos sangrientos.
Sin embargo, la victoria es amarga pues para lograr esa victoria la unidad ha perdido al 70% de sus efectivos y, peor aún, tras tomar dicha colina, los mandos decidieron abandonarla porque, según ellos, había dejado de tener valor estratégico, lo que dejó a los supervivientes con el amargo, y triste pensamiento de que habían perdido a sus camaradas para nada.
La película concluye con un tono sombrío, subrayando el sacrificio de jóvenes que sabían que no serían recibidos como héroes al volver a casa. En gran medida por culpa de los Medios de Comunicación.
La batalla mediática
Los soldados americanos tenían el enemigo en casa. La prensa se alineó, casi en bloque, a la causa comunista. Alimentada por los rublos de Rusia, apoyada en las mil causas comunistas, abiertas para generar un caldo de cultivo contrario a la defensa de la Democracia. La URSS supo infiltrar al KGB en todas las causas que pudieran derribar desde dentro a los Estados Unidos.
Prensa, cine, ONGs, activistas… daba igual el colectivo: negros, homosexuales, mujeres, cualquier colectivo vulnerable a la propaganda soviética era su objetivo. Pero no la hicieron de frente, sino inoculándola desde dentro. Apretaron las tuercas a los más frágiles, a los más manipulables. Se los ganaron para sus mil causas, originando lo que ahora conocemos como wokismo. Mentes frágiles, huecas y manipulables que soliviantaron en contra de la Democracia de los Estados Unidos haciendo que se tambaleara hasta sus cimientos.
La Prensa se unió a la causa soviética. Unos conscientemente, otros por idiotas, dejándose arrastrar en el campo dialéctico, y en el semántico. Hasta terminar denigrando a esos muchachos de una edad media entre los 18 y los 20 años que habían cruzado el mundo para defender los valores de la Democracia y de la Libertad… para nada.
Corresponsales de guerra
Parásitos.
Los hay que son la excepción, por supuesto.
Pero los que merodeaban los escenarios del conflicto eran eso: parásitos. Lo vemos en la peli, cómo pululaban de acá para allá, como en Cuando éramos soldados, lo mismo. Buscaban sensacionalismo y hacían pornografía mediática, que no periodismo. Y abrían los telediarios en hora familiar, cuando se sentaban los miembros de la familia a cenar: tripas, sesos, bombas, uniformes desgarrados y soldados desquiciados o destripados en la televisión.
Eso provocó que los políticos, que eran los que tomaban las decisiones militares, tócate las narices, temblaban a la hora de tomarlas y arrastraban consigo al mando militar, por lo que los unos por los otros, los otros por los unos, la casa sin barrer y, sin perder ni una sola batalla, los Estados Unidos perdieron la Guerra de Vietnam.
Gracias a los periodistas que vemos en la peli, sembrando el odio a los soldados americanos… ¡en el pueblo americano! Viles traidores.
Periodistas en La colina de la hamburguesa
Vemos a los muchachos reventar. Literalmente, de ahí lo de la «hamburguesa«. Y cuantos más revientan, avanzando palmo a palmo por el lodo de la colina, formado con barro, agua y sangre, más grande se hace la brecha mediática con los que ven a los soldados desde la comodidad de los Estados Unidos.
Estos muchachos se rompen el espinazo y sudan sangre y pólvora, para tomar una posición y los espectadores, a 9000km de distancia opinan sobre la táctica, sobre el equipamiento, sobre la cadena de mando y sobre si deberían estar allí, o no. Y todo gracias a esos traidores que, lejos de informar, opinaban y con su opinión manipulaban a las mentes vulnerables que se sumaban a la ola de protestas contra la Guerra de Vietnam.
En la peli los vemos merodeando como sanguijuelas y uno de los protagonistas les pone en su sitio cuando el corresponsal intenta entrevistarles tras una de las intentonas de tomar la colina.
Los oficiales que tomaban decisiones, condicionados por los políticos, debían tener en cuenta a la opinión pública a la hora de planificar una operación militar, no fueran a ofenderse desde casa… Si bien la peli no dice a las claras que los periodistas eran basura, lo insinúa, y plantea una atmósfera de mutuo recelo entre sanguijuelas y soldados que veían cómo se abalanzaban sobre sus heridos y sobre sus caídos, para hacer la mejor foto o el mejor vídeo.
El papel del 4º poder
La Prensa nació para convertirse en el 4º poder y vigilar al legislativo, al judicial y al ejecutivo con el fin de mantener informada a la opinión pública y evitar desmanes y/o abusos de autoridad por parte de alguno de los tres originales.
En esta guerra, mejor dicho: a partir de esta guerra, el 4º poder se convirtió en casi el 1º, al descubrir el poder de su influencia y recibir inyecciones económicas de los espías y simpatizantes socialistas y comunistas que estaban a favor del Vietcong y del Vietnam comunista.
Nació con la idea de preservar la Democracia y desde Vietnam, hasta hoy en 2026 se ha convertido en una de las causas (todo lo WOKE) que está destruyendo esa Democracia, desde dentro.