Warfare: Tiempo de guerra me ha teletransportado a otra peli, de título En tierra hostil. No han sido pocas las veces que he pensado en la segunda mientras veía la primera.
Guerra de Irak
Ambas pelis nos narran dos aspectos diferentes de una misma guerra. Y ambas convergen en un punto clave: la tensión que viven los soldados que están en el frente. Es obvio, pero no está de más que lo sepamos para que comprendamos que esos muchachos ofrecen sus vidas a cambio de proteger las nuestras. Aunque sea a 6000Km de distancia (de España, 11500 desde los Estados Unidos).
Porque hemos de entender que esas guerras lejanas se libran lejos para no tenerlas que librar cerca. Muchas veces hay que librarlas en países que no comprenden, ni comparten, ni quieren algo tan preciado como nuestra Democracia, que implica igualdad y libertad. Y vivir en paz. Pero no me refiero a la paz de los pacifistas, que es una paz impuesta a costa de perder la libertad y rendirte, siempre, a los tiranos.
Os hablo de la PAZ, con mayúsculas, de quienes se sienten libres, sean hombres, mujeres u homosexuales, sean creyentes o no… esa PAZ, con mayúsculas, que protege al ciudadano de bien y con él, protege su Libertad y su Sociedad. La PAZ que preserva la libertad de expresión y la propiedad privada, que tanto te cuesta lograr, mediante el sudor de tu frente, algo así como rezaba el Génesis, tras ceder a la tentación, y pecar.
Si vis pacem, para bellum
Esa PAZ no es regalada, cosa que piensan los que exigen la paz, con minúsculas.
Porque prefieren ser oprimidos antes que pelear contra el opresor. Me refiero a todos los que exigen la paz a Ucrania, en vez de a Rusia. Los que exigen la paz a las víctimas, en vez de a los agresores. Y exigen que sea a toda costa, y piden a Ucrania que se rinda a la invasora, agresora y criminal Rusia. Paz a cualquier precio, con desprecio a la Libertad.
Tienes que defender tu PAZ. Y estar dispuesto a luchar por ella.
Porque siempre habrá quien quiera robártela. Siempre habrá enemigos dentro y fuera de casa que quieran robarte, matarte, encerrarte en casa privándote de tus derechos, violarte… Y por muchos deditos que subas pidiendo la paz, te destruirán. La PAZ, la buena, la que preserva tu libertad se tiene que ganar primero y proteger después.
Al malo, al invasor, al agresor, al que quiere romper tu modelo de Sociedad, primero no debes dejarle entrar en tu territorio. Pero, una vez que ha entrado, le tienes que echar o estar dispuesto a pelear, años después, para recuperar lo que te robarán: tu libertad y, con ella, tu paz. Y tu identidad, tu economía, tu credo, tu lengua, tus leyes, y todo lo demás que se irá a la basura cuando comprendas que has perdido todo aquello que, teniéndolo, dabas por supuesto que era un derecho. Pues estás equivocado. Quizás te permitan vivir en paz, pero sometido. Por eso hay que defender la PAZ, la de verdad.
Pacífico sí, pacifista no
La PAZ buena no se regala. La que implica igualdad, y libertad… y propiedad privada.
Esa paz se gana, como Dijo Churchill, con «sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor«.
No caigáis en el error de pensar que vivir en paz es una obligación, y mucho menos un derecho inherente al ser humano. Ahí radica la manipulación de la voluntad de la opinión pública cuando los pacifistas toman las calles con su violencia verbal y psicológica. Los pacifistas son activistas políticos, comunistas, que solo piden la paz cuando ésta favorece los intereses de una dictadura. Pero callan cuando quien ofende, o agrede, o se defiende, es una dictadura de izquierdas, o de ultraizquierda. Callan, o como os decía que ocurre ahora con Ucrania, piden que la víctima deje de defenderse, y se rinda al agresor, siempre en nombre de la paz. Una paz mentirosa.
Ya he hablado, de soslayo, de dos modos que tiene Occidente de perder la PAZ. Uno ha sido la invasión bélica, la que sufren los amigos ucranianos, y que podrían sufrir, por igual, los finlandeses y los polacos. La otra amenaza a la paz es invasión silenciosa. Sin disparos, rendidos al buenismo de los brazos abiertos para acoger a todos los que odian nuestra Sociedad. Invasión impulsada por traidores a nuestra Sociedad que, tristemente, nos gobiernan sin valores, sin conciencia y sin ética alguna. Y pagada por los ciudadanos, con sus impuestos, convertidos en víctimas de los delitos cometidos por los que traen otro modelo de «civilización«. Y ya estamos viviendo ambas, en Europa, lo sepamos o no; queramos verlo, o no.
Por todo eso se libró la guerra de Irak.
¿¡No a la guerra!? Según de quién sea esa guerra
Y por eso España estuvo aliada a los buenos. Sin batallar, en segunda línea, pero estuvo. Y, a cambio, cerrando filas con las naciones occidentales, en Oriente, en España nos hicimos fuertes en el ámbito internacional.
Especifico, y reitero, que estuvimos en la segunda guerra de Irak, pero en segunda línea, haciendo labores de logística y refuerzo. Y, pese a eso, la oposición lanzó la marabunta a la calle al grito de «No a la guerra«. Pero no se manifestaron en la primera guerra de Irak. Habéis leído bien, Primera y Segunda. La primera fue la Guerra del Golfo Pérsico, en 1990, cuando el presidente de Gobierno era Felipe González, del PSOE, y mandó a soldados de reemplazo (los chavales que estaban haciendo la mili) no profesionales a un conflicto no amparado por resoluciones internacionales. Ahí se callaron como pacifistas. Pero la de Irak, en 2003, a la que acudieron soldados profesionales, en esa sí desfilaron por las calles de Madrid en muchedumbre.
Me sé muy bien lo de la fragata de la Marina española porque, por aquel entonces, yo no me perdía un concierto de Loquillo. Paciencia, ahora explico de donde sale «el loco«. En uno de ellos, de cuatro consecutivos en cuatro días, en el Parque de Atracciones de Madrid… en primera fila los cuatro, en el último llevé mi bandera rockera, la confederada asociada al RNR. Y la tenía puesta en la barandilla delante del escenario.
Loquillo y los Trogloditas: a mala reputación
Pues bien, Loquillo la dedicó la canción La mala reputación y soltó un discurso pacifista en contra de la presencia española en la guerra y se lo dedicó a mi bandera. Ni corto ni perezoso retiré la bandera, le «saludé» con la mano (más bien con un dedo: el corazón), y me retiré del concierto. Dicho esto, Loquillo fue, es y será mi cantante español favorito, dentro y fuera del escenario. Pese a las muchas diferencias ideológicas que hay entre él y yo, son más las cosas que nos unen y por eso, si logro terminar mi novela, le pediré que escriba el prólogo…
Volviendo al tema, y al «No a la guerra«…
11-M
Luego explotaron las bombas del 11M.
Bombas que llevaron a ZP al Gobierno, por sorpresa. Sorpresa para todos menos para el PSOE, que iba a perder por mayoría absoluta y tenían preparado todo un operativo de agitación mediática y social para el fin de semana de las elecciones. Qué tipos tan previsores, Rubalcaba, que venía del GAL, y Zapatero, que llegó en tren a La Moncloa. La esencia del Agitprop, o «Agitación y Propaganda«.
En vez de sentirse asustados, o sobrepasados por el mayor atentado de la Historia de España, el PSOE aprovechó la ocasión para hacer lo que sabe hacer (no hablo de robar, ni de ir de putas, ni de consumir cocaína): tomar la calle con violencia. Intimidar a los votantes del PP. Rodearon sus sedes, fueron momentos, los previos a las elecciones, preñados de odio socialista.
Y, contra todo pronóstico, el PSOE ganó unas elecciones que tenía perdidas. Hubo un falso juicio, se destruyeron las pruebas y los supuestos terroristas fueron eliminados. Todo sucio, turbio.
La primera acción de ZP, creo que sin haber tomado posesión del cargo todavía, fue la salida precipitada de España de Irak, abandonando y traicionando a nuestros aliados. Aunque todo fue a peor cuando le jaquearon el móvil a Sánchez. España entera está pagando por su contenido. Él lo niega, pero todos sabemos que, para no hacer público sus contenidos, nuestro presidente cedió, y cede, a todos los chantajes habidos. Ha llegado a cambiar, incluso, nuestra postura política a nivel internacional con respecto al Sahara y con respecto a todo. A saber los vídeos que hay en ese móvil que tan caros nos están saliendo a todos los españolitos. Pero no ya económicamente: está hipotecando nuestro futuro como nación cediendo a todos los chantajes de las mafias que trafican con humanos en colaboración con las ONG. Están destruyendo España y toda Europa por el móvil de Sánchez.
Mucho me temo que esos vídeos no serán de índole política. O sí… pero negociando contratos en las saunas gay (otros las llaman puticlubs) de su suegro.
Ahora, me meto, por fin, de lleno en la peli. Necesitaba contextualizarla para que, sobre todo los más jóvenes, comprendáis qué fue esta guerra y qué pasaba en España en aquellos días.
Tiempo de guerra
De todo eso va Warfare: Tiempo de guerra.
Aunque no salga en la peli. Aunque no lo mencionen sus personajes. De todo eso va… de luchar por la Libertad, y por la PAZ, en un territorio remoto que no entiende ni lo uno ni lo otro. No niego, por eso mismo, que pueda ser un error de Occidente. Pensar que podemos imponer por la fuerza lo que los lugareños no quieren por la paz porque su modelo de Sociedad no lo comparte. Una sociedad en libertad, en paz y en prosperidad que permita a cada cual pensar de manera individual, sin miedo al error, y sin miedo a ser diferente. O a ser mujer, sin ir más lejos.
Pero, incluso en el error, si amas tu libertad tienes que luchar por ella. Porque sea poco o mucho lo que seas capaz de transmitir, darás a entender que no te rendirás. Y la defenderás hasta derramar la última gota de tu sangre para que no te cambien tu modelo de Sociedad, ni tu identidad.
Warfare
Aviso: a partir de aquí haré espóilers

Si no os decía todo lo anterior corría el riesgo de que no se entendiera lo que queda por decir. Es decir… que no se sepa contextualizar Warfare. Que no sepamos entender una peli que nos narra una acción tan pequeña que bien podría pasar desapercibida, o parecernos que no tiene ninguna importancia. Pero la tiene.
Podríamos resumir, en plan simplón, la peli del siguiente modo: un pelotón de Navy Seals inicia una misión de cobertura para los Marines, pero tienen que salir por patas porque los insurgentes son más y están armados hasta los dientes. Y se les complica la cosa…
Como os decía, la podría haber comentado de esa guisa, y tendría pleno sentido, la verdad.
Pero saquemos todo el jugo posible a la trama.
Es verdad que la peli nos narra las peripecias de un pelotón desplegado, y dividido en dos grupos, para cuidar de los marines durante una misión. Francotiradores Navy Seals y su equipo de apoyo para, a su vez, dar ellos mismos apoyo a esos marines.
La cosa empieza bien. La peli empieza con una escena de vida cotidiana en la que los soldados se divierten mirando un programa de aerobic (como el que comenté en La sustancia). Una manera, como otra cualquiera, perfecta para dar rienda suelta a la camaradería, al humor y para expulsar adrenalina.
Esa misma adrenalina fue capital, y protagonista, en En tierra hostil. De ella nos habló Kathryn Bigelow, a propósito de los TEDAX que desactivan bombas, y de la adicción que genera la adrenalina que genera su desactivación. Por no mencionar la incapacidad para retomar su vida de civil porque el artificiero no encuentra nada que supla ese chute de adrenalina en su vida cotidiana.
Warfare narra una evacuación para escapar de una ratonera.
Una ratonera…
Black Hawk derribado; En tierra hostil; El pacto; 12 valientes; 13 horas… hasta la española Zona hostil. Y, ahora, Warfare.
¿Veis un patrón en común?
Algo que se repita. Una pauta que, de puro vista, convierta lo anómalo en cotidiano. Sociedades militarizadas en las que el terrorismo está generalizado mientras que en una sociedad de bien es marginal.
Sociedades en las que todo el mundo tiene acceso a un arma, de manera indiscriminada, sin licencias, sin exámenes psicológicos ni leyes, salvo la del más fuerte. Y más en sociedades que cuyos códigos no se rigen ni por la defensa del individuo, ni de la propiedad privada, ni de la igualdad de todos ante la Ley, sino que son leyes que discriminan y favorecen y promueven y premian la discriminación. Leyes que no te dejan pensar por ti mismo, porque te lo dan todo pensado, y fanatizado, y porque si te sales de los parámetros estrictos, de conducta, que no de cordura, estás condenado en vida y en muerte.
Es ahí donde operan estos héroes, estos soldados valientes que vuelan al otro lado del mundo para defender la Democracia. Y a los del «No a la guerra» que se benefician de todos los privilegios del mundo occidental, capitalista y democrático: tienen libertad hasta para manifestarse en contra de su Gobierno y derechos que preserva ese mismo sistema en contra del cual se manifiestan.
No nos engañemos, son siempre los mismos: contra la guerra (solo contra los países occidentales); contra el cambio climático; contra la Sanidad y la enseñanza concertada y/o privada… Por el Prestige, por Excalibur (salieron en manada por sacrificar a un chucho con ébola y guardaron silencio cuando nos dejaron morir como chinches durante el COVID). Se manifiestan los mismos, queman las calles los mismos, siempre los mismos, para vivir de paguitas. Solo se manifiestan cuando gobierna la derecha, si gobierna la izquierda tragan sin rechistar.
Vuelvo a los Navy Seals, a los ejércitos occidentales y a su intento de defender sus democracias compartiendo su modelo de vida igualitario a países que no la sienten, no la quieren y no la entienden. Es un error, o quizás lo sea. Pero bien intencionado: no es más que la voluntad de exportar la Sociedad del Bienestar. Habrá quienes digan que con intereses como el petróleo. También. No lo niego.
«Esa ratonera»
La ratonera de la peli se sitúa en la ciudad iraquí de Ramadi, en 2006. Como os decía, inmersos en esa segunda guerra de Irak. Los protagonistas son los miembros de un pelotón de Navy Seals con francotiradores con la misión de velar por las tropas de los Marines que pasarán por el lugar al día siguiente.
El pelotón se divide en dos grupos y toman posiciones en Ramadi.
Todo sale mal.
Tan mal que, al cabo de unas horas, los insurrectos, pues no se trata de milicia ni de ejército regular alguno, sino de civiles armados y organizados paramilitarmente, se organizan para atacar sendas posiciones estadounidenses. Y lo logran, vaya que si lo logran. Pese a que el francotirador del Grupo B, (eran A y B aunque no recuerdo muy bien cuál era cuál), percibe que se están organizando y pertrechando en un local del mercado local.
Lo de la ratonera es literal y apreciable con las cámaras de calor que reciben en la posición de mando vía satélite, en la que se ven las calles y los edificios oscurecidos y las personas son visibles porque destacan por el calor de sus cuerpos. Avanzan en hordas asediando una y otra vez a ambos grupos separados, hasta que logran llegar, por la azotea, a la posición del francotirador y cuelan una granada por el agujero desde el que vigilaba todo el terreno con la mira telescópica de su fusil.
Alex Garland
Aquí me permito otro alto en el camino.
Warfare es la segunda peli suya en el fancine. La otra fue Civil War. Una peli que no dudé en comentar que como peli sobre periodismo de guerra, los corresponsales, estaba francamente bien: dilemas morales, psicológicos, éticos… e información, mientras que el aspecto débil era cuando abordaba los combates, que la veía flojita. Y yo se lo achaqué a Alex Garland. Como si no supiera captar la esencia de un combate.
Garland me ha callado la boca con Warfare
Es ético reconocerlo.
Si tenía alguna reticencia para con esta peli era su director Garland. Y luego va, y la lía parda con un peliculón que tiene un ritmo frenético, endiablado. No solo hace una peli de cine bélico que, casi, podría estar a la altura de Black Hawk derribado. Y esto es mucho decir, que conste.
Llegué a la peli con reticencias por su anterior película, Civil War. No porque no me gustara, que sí me gustó, tanto como para incluirla en el fancine. Pero ya dije en aquel comentario (cuyo nlace encontraréis al término del presente) que tenía que dividir en dos sus tramas: cine bélico por un lado y periodismo por otro. Como bélico, me defraudó, pero como película de corresponsales de guerra me encantó.
Por eso temía que esta peli resultara flojita en materia de cine bélico y, ni mucho menos. Grata sorpresa. No escatima en realismo.
Ray Mendoza
Garland ha hecho esta peli en estrecha colaboración con Ray Mendoza quien, a la sazón, es el protagonista de la peli y de la historia real, pues toda ella está basada en su propia experiencia en ese conflicto, en ese mismo combate, en la guerra de Irak. De hecho, y aunque parezca de perogrullo, el guion narra esa experiencia de evacuación vivida en Irak.
Divido esta peli, también, en dos partes: la preparación para el combate, y el combate en sí mismo. La primera parte me gusta mucho, Refleja la calma chicha que precede a la tempestad. Y la clava. Casi ausente de acción con una atmósfera tensa y hostil que hace que se palpe la tensión in crescendo que viven los Navy Seals. La segunda parte es frenética. En tiempo real, pues resume el tiempo que transcurre entre el ataque de los insurgentes y la evacuación de los Navy Seals.
En la primera parte vemos cómo llegan a la ciudad de la acción. Van a cubrir a unos Marines y se apostan en dos grupos separados, en dos casas separadas.
Nuestro grupo, el Grupo B (creo, pues recordad que yo mismo no me acuerdo, pero en cualquier caso lo llamaré así) se adentra en una casa de dos pisos para hacer de ella su base para el francotirador. Las cosas parecen torcerse desde el principio, cuando suben al segundo piso y se topan con un muro de ladrillos condenando una puerta. La echan abajo a mazazos y se encuentran con una familia que vive en la otra mitad de la casa.
¿Os acordáis de El pacto?
Se desarrollaba en la guerra de Afganistán, comenzada tras el 11S, como os expliqué en 12 valientes. El pacto nos habla de la relación de un estadounidense con su intérprete y traductor afgano. De la importancia de estos y del mal trato que se les dio cuando se mal terminó la guerra.
Pues en Warfare tenemos dos intérpretes, y serán ellos quienes tengan que vigilar el piso de abajo mientras los soldados estadounidenses se hacen fuertes en el de arriba. Recordad que la casa está dividida en dos bloques: a la parte baja se accede por la puerta principal y a la alta por la trasera.
Los americanos toman posiciones, agrupan a la familia en un cuarto de abajo y el francotirador toma las riendas de la situación. Todo gira en torno a él. Las comunicaciones, los drones, los movimientos de la aviación… todo. Él mira con su mira telescópica e informa de todo cuanto sucede dentro de su campo de acción. Las comunicaciones dependen de una antena portátil. Vemos las clásicas cámaras de visión infrarroja para ver a los iraquíes yendo de aquí para allá. Un avispero.
Minas Claimore y demostraciones de fuerza
Estos son dos de los aspectos que más me han alucinado.
Las minas Claimore son minas antipersonales. Concebidas para detonar si las pisas. Los Navy Seals refuerzan la protección del perímetro, es decir: de la casa, colocando estas minas en los muros que la rodean, por si los insurgentes intentan saltar el muro.
Lo de las demostraciones de fuerza es algo alucinante.
Cuando se ven sobrepasados por los iraquíes, y ven peligrar su posición, piden una demostración de fuerza. Creo que hay tres en toda la peli. Esto es, que un avión de la USAF haga un vuelo rasante a pocos metros del suelo. La potencia del motor hace el resto.
El ruido es ensordecedor, el viento que se levanta parece un huracán, el miedo que provoca en el enemigo desprevenido hace que los americanos puedan rehacerse, reorganizarse y prepararse para resistir la siguiente oleada. Los enemigos quedan aturdidos, desorientados y el tiempo que se toman en volver a la normalidad y en quitarse el ruido de los oídos es el tiempo necesario para que los buenos vuelvan a la acción.
1ª evacuación

El asedio es feroz. Me rio de Cuernavilla en Las dos torres. Hasta que, al final, los iraquíes logran acceder al tejado de la casa, saltando de tejado en tejado, y arrojan una granada por el agujero que vigila y dispara el francotirador. La explosión conmociona a todos, y aturde a más de uno. Creo que ninguno cae muerto, pero sí provoca un par de heridos. Entre ellos el propio francotirador, que tendrá que ser evacuado.
Para que lo sepáis, el francotirador es el de la imagen del cartel que acompaña a esta peli. El del bigote. He puesto este cartel americano porque me transmite, y me gusta, mucho más que el cartel español.
El español no deja de reproducir la acción de la peli, y la refleja a las mil maravillas, desde luego. No es que no me guste, es que la imagen seleccionada para el cartel estadounidense me parece una verdadera genialidad. Y si ves la peli, entenderás por dónde voy y entenderás el cartel, porque la peli deja muy claro. Ya os digo que tiene que ver con la evacuación.
Porque, como os decía, piden una evacuación para el francotirador y, cuando llega un tanque para llevárselo, en plena evacuación, explota algo contra el tanque y casi queda inutilizado. No será así, pero mientras reaccionan los tanquistas los miembros de los Navy Seals recogen a los heridos y los arrastran dentro de la casa.
Sé que salen en tropel para cubrir la operación, pero se me antoja extraño que salgan en tropel pudiéndose convertir, todos ellos, en víctimas de una trampa mortal. Y casi lo consiguen.
2ª evacuación
Los Navy Seals ven la cosa cruda.
No pueden ser rescatados con helicópteros, por miedo a repetir un Black Hawk Down con pilotos vivos, heridos o muertos arrastrados por la marabunta. Desnudos, desollados, descuartizados…
Pero si no cae un piloto puede caer todo el pelotón porque, a estas alturas de la peli, el otro grupo de Navy Seals se dispone a acudir a la casa del Grupo A para reforzarlos y hacer piña para defenderse. Pero no logran llegar tan fácilmente. Cada manzana es una odisea, cada callejón una ratonera, cada casa una trampa. Avanzan lentos, mientras los del Grupo A se desangran y miran a la pared, como si se hubieran fumado lo que se fumaba el vecino que tuve cuando me emancipé.
Avalancha tras avalancha, se les niega auxilio y cuando los dos grupos se reúnen, pasándolas canutas hasta que lo logran, terminan imitando la voz de un coronel (creo) para que sea ese falso coronel quien autorice, exija, que se envíen dos vehículos blindados para recoger a los soldados. Y la cosa funciona. Por fin acuden dos Bradley que, antes de abrir sus compuertas traseras harán una gloriosa escena abatiendo a todos los iraquíes que acosan a los americanos girando sus torretas 360º y destrozando todo a partir de cierta altura.
Pelis sobre la guerra de Irak
Y sobre su reconstrucción


Pelis sobre la guerra de Afganistán


