Hubo una época en la que los DVD no eran ni un proyecto
Y de la libertad para buscar películas en Internet ni os cuento, (hasta que llegó “la Ley Sinde-scargas”).
Entonces, si querías ver una película tenías que ir al cine o esperar a que la pusieran en televisión, y cuando digo televisión, me refiero a TVE, pues por no haber no había ni La2.
Después llegó el UHF; las cadenas privadas; las autonómicas y la tele codificada. Sobre cómo llegó ésta y la prevaricación tendría material para escribir un blog entero durante meses. También teníamos el VHS, que, por aquél entonces había desbancado al BETA por la influencia del espionaje industrial, imponiéndose a pesar de su inferior calidad.
Garci – Akira Kurosawa – Los siete samuráis – TVE – el fancine
No todas las películas estaban a la venta
Para ver una teníamos que ir al videoclub del barrio, que tenía las «pelis justitas» y costaba encontrar alguna que no estuviera alquilada o se viera borrosa y se quedara enganchada. ¿Qué cinéfilo no recordará el famoso «tracking» para ajustar el sonido y la imagen? Tiempos aquellos.
Así peregriné yo para ver Los siete samuráis, de Akira Kurosawa, de la tele al videoclub y viceversa, durante años y sin éxito. Pero quiso el destino, y la suerte, que José Luis Garci cruzara “circunstancial y puntualmente” su camino profesional con el de mi padre.
Pocas veces he pedido algo, y menos un favor
Pocas veces porque no gusto de poner a nadie en compromiso, cosa heredada de mi padre quien a lo largo de su vida lo dió todo y no pidió nada… Bueno, nada, nada… Por un hijo hace uno lo que sea, y con Garci así lo hizo mi padre. Por deseo impertinente de su hijo, mi padre le preguntó al Director si había algún modo de encontrar “Los siete samuráis”.
Y lo hubo.
Garci y Kurosawa – el fancine – Versión original
Un día llegó mi padre a casa con una sonrisa de oreja a oreja, (ésta también la he heredado), con una caja (de las que enfundaban las cintas de VHS y se leía: “Los siete samuráis – VOS”). Contenía una película con una etiqueta también en la que se leía: 955CL05TVE). Es decir, la película en japonés y con subtítulos.
Nunca sabrá Garci cuán feliz hizo a padre e hijo.
Los siete samuráis… En japonés.
La guardo como oro en paño.
Y con la obra de arte, ambos, sin saberlo, me descubrieron una nueva manera de entender el cine: sin doblar.
El doblaje pervierte al cine
Licúa a los personajes de una película, destruye el carácter de los mismos y corrompe su personalidad. El doblaje roba la voz a los personajes y con ésta, parte de su personalidad. De su esencia, y de su alma. El registro de voces varía si escuchamos una misma escena en español, japonés, inglés o alemán… Pues la entonación, la fonética y el timbre nada tienen que ver si saltamos de uno a otro idioma, incluso de una persona a otra. O de culturas.
Siempre admiré al Imperio del sol naciente, por su historia, por su tradición, por su valor y por su sentido de la dignidad. Pero al escuchar la cinta con las voces de los personajes comprendí el carácter de un pueblo que parece que se rompe el espinazo cuando recita un Haiku.
Los siete samuráis – Akira Kurosawa – Cine Japonés – el fancine
Nada tiene que ver el doblaje, por bueno que sea, con la voz de los personajes (actores) originales. Y en este caso menos todavía, pues cautivan por su timbre, su tono y su personalidad.
Ni que decir tengo que no entiendo una palabra de japonés. Pero escuchando esta peli en versión original descubrí la profundidad de los personajes de esta peli, a través de las voces de los actores.
Años después descubrí que Los siete magníficos era un remake de Los siete samuráis.