Coyote vs Acme - 2026 - Animacion - Cine judicial - el fancine - fancine - elfancine - Blog de cine - Web de cine - Podcast de cine - Alvaro Garcia

Coyote Vs. ACME

Tabla de contenidos

Coyote Vs. ACME repite la fórmula cinematográfica de combinar animación y acción real. Esto es, dar carta de naturalidad a personajes de dibujos animados haciendo que convivan con personas de carne y hueso en escenarios reales.

¿Quién engañó a Roger Rabbit? y Space Jam

Estas dos pelis son sus precedentes. Dos magníficos ejemplos de conjugar personajes de ficción con los de la realidad. Nuestra realidad.

  • ¿Quién engañó a Roger Rabbit? nos dejó a todos boquiabiertos a finales de los 80s. En 1988, cuando yo tenía 14 añitos… ¡cómo pasa el tiempo! Ya tengo 51
  • Space Jam repitió la fórmula en 1996, aunque esta la protagonizó alguien que no sabría deciros si era real o de ficción, porque era de carne y hueso, pero sus movimientos, dentro y fuera de la peli, parecían de ficción. Os hablo de Michael Jordan, quizás el mejor jugador de baloncesto de la historia
  • Hubo otra peli, que no buscaba este efecto real/animación, pero que la introdujo en escenas concretas, para delicia de los espectadores. Me refiero a El último gran héroe, de 1993, que incluye algunos personajes de dibujos animados en la escena de la comisaría de Policía

Tres títulos y tres peliculones de los que hacen grande al cine y se regocijan en su quintaesencia: entretener. Porque de eso va este Arte, de mantenerte una hora, o dos, sentado en una butaca haciéndote disfrutar, reír o llorar y, en casos como en la peli de hoy, viajar en el tiempo para revivir tu más tierna infancia.

La innovación corrió a cargo de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? que puso, por primera vez, en escena a los dibujos animados interactuando con personajes reales intentando que su naturaleza de ficción, y de dibujo, no restara interés, ni realismo, a una trama oscura y de cine negro. Space Jam fue un salto digital hibridando CGI con imágenes reales sobre fondo verde. El reto en la peli del Coyote era mantener la esencia de los dos personajes originales alternando imagen real con 2D y 3D sin perder el estilo gráfico del original.

Viaje en el tiempo

Para mi, Coyote Vs. ACME ha sido un viaje en el tiempo. A mi pasado. A muchos pasados míos, porque me evocó a las noches de pizza y tele en casa de mi amigo Shane Melton, en Minnesota, pero también a decenas y centenares de carcajadas viendo al Correcaminos y al Coyote. La suma de ambos recuerdos, y las ganas de recordarlos hicieron que fuera a ver esta peli lleno de ganas y, para qué negarlo, predispuesto a que me gustara.

Y me ha gustado, vaya por delante, aunque eso no quita que haya un aspecto que, no por denunciado una y mil veces, vaya a obviar hoy. Al contrario, toca enarbolar la bandera del anti revisionismo, por enésima vez, y las que hagan falta, para ayudar a evitar que, por lo menos, mis lectores, caigan en la trampa del wokismo y del buenismo, pues algo, poco, pero algo de eso hay contaminando esta película.

De buenos y malos

Hasta esta película, los fans del Coyote y del Correcaminos se dividían en dos grupos:

  • El Correcaminos es el bueno y el Coyote es el malo
  • El Coyote es el bueno y el Correcaminos es el malo

Parece lógico, ¿verdad?

Los primeros abogaban por el Correcaminos, alegando que todo cuanto hacía lo hacía para sobrevivir al pesado del coyote que se lo quería comer. Es cierto que, a veces, burlándose del depredador, pero no es para menos cuando tienes a un tipo obsesionado con comerte.

Los segundos retorcían su argumentario para justificar que el Coyote es un carnívoro y se limita a seguir su instinto natural, esto es, cazar para comer. Cuando perdían credibilidad, para mi, es cuando alegaban que el Correcaminos se birlaba de él. ¿Qué menos?

Si os digo la verdad, ambos tenían razón. Los dos argumentos, y sus respectivas posturas, me parecen plausibles, y, hasta lógicas. Lo que no tiene ni un ápice de lógica es lo que vemos en esta película, que abre una tercera opción: la buenista. La Woke, diría yo. Pero ahora no hablaré del tema porque sería hacer espóiler antes de tiempo. Para saber mi opinión al respecto tendréis que esperar un poco más.

Coyote Vs ACME

Coyote vs Acme - 2026 - Animacion - Cine judicial - el fancine - fancine - elfancine - Blog de cine - Web de cine - Podcast de cine - Alvaro Garcia

Ahora os hablaré de la peli, me guardo mis conclusiones para el final.

Esta peli parte de una premisa rocambolesca, y, aún así, la compro. Es decir, la doy por buena. El Coyote lleva décadas persiguiendo al Correcaminos y la velocidad del segundo hace imposible que el primero pueda lograr su objetivo.

Por lo general vemos que el depredador intenta compensar su desventaja en la velocidad con una buena dosis de astucia, pero sus argucias resultan igualmente estériles, por lo que recurre a la tecnología. Y aquí entra un nuevo protagonista, perenne y omnipresente en los dibujos animados: ACME.

ACME es una corporación de empresas, ficticia, del universo Looney Tunes. Sinónimo de chapuza. Todos sus productos, por lo menos los que consumía el coyote, son defectuosos. Armas imposibles, artefactos inverosímiles, y todos ellos con un denominador común: no funcionan o funcionan mal. ACME es el AliExpress de los dibujos animados. Es el chino de la esquina, que vende barato productos que salen caros porque se descomponen cuando los sacas del envoltorio.

El juicio

El Coyote se presenta en esta película como una víctima de ACME.

Ya os he dicho que lleva décadas consumiendo los productos ACME, pero si sigue haciéndolo es por una razón: nunca ha logrado cazar al Correcaminos. Y no porque sus planes fueran malos, ni porque comprara el producto equivocado, sino porque esos productos funcionaban, y funcionan, mal.

Cada intento de dar caza al Correcaminos sale mal, y cada producto que emplea, sale defectuoso. Esto lleva al Coyote, harto de sufrir accidentes imposibles, a pleitear contra ACME para pedirle una reparación de todos los daños sufridos y de todos los años perdidos.

El responsable de sus fracasos, a juicio del cazador, no es su propia torpeza, sino la corporación ACME, fabricante de los ingeniosos artilugios que adquiere para capturar al escurridizo Correcaminos. Bombas que no funcionan como deberían, cohetes defectuosos y trampas que terminan volviéndose contra quien las utiliza han convertido su existencia en una sucesión interminable de accidentes.

El Coyote contrata a Kevin Avery (Will Forte), un abogado especializado en reclamaciones por daños personales y, juntos, emprenden una batalla judicial contra ACME para demostrar que la compañía ha vendido productos defectuosos y debe responder por sus consecuencias y asumir su responsabilidad como marca y fabricante.

David contra Goliat

Kevin es un picapleitos especializado en pactar indemnizaciones que satisfacen a sus clientes sin tener que subirse al estrado. Es un pésimo abogado, por eso busca firmar un cheque que calle al cliente y silencie al demandado. Sobre todo cuando el demandado es ACME, una empresa con recursos financieros inagotable y un pelotón de abogados de lo mejorcito de los Estados Unidos.

Al frente de este bufete está Buddy Crane, acostumbrado a ser esa otra parte de la demanda, el demandado (su cliente) y a firmar talones que preservan la reputación de ACME intacta.

Sin embargo, el Coyote no está dispuesto a firmar su silencio, por muchos ceros que le pongan en la cifra de la indemnización. Quiere Justicia a toda costa, aunque sea a costa de su propio abogado de tres al cuarto.

Mientras el Coyote y su defensor reúnen pruebas y se preparan para enfrentarse al gigante empresarial, la película transforma las clásicas desventuras de los Looney Tunes en una sátira sobre la responsabilidad corporativa, los abusos de poder y la desigualdad entre un individuo y una gran compañía.

Esto desemboca en una comedia judicial en la que la lucha por la justicia adquiere un sentido inesperadamente humano: después de toda una vida soportando las consecuencias de los productos ACME, el Coyote reclama algo tan elemental como que alguien se haga responsable de sus propios errores, pero no mide sus fuerzas, ni las de su abogado, ni concibe la del bufete de abogados de ACME, por lo que la corporación le pasa por encima cual rodillo.

Resiliencia

Si algo ha demostrado el Coyote, a lo largo de su vida televisiva, es su capacidad para volverse a levantar tras cada caída. Aunque cayera por un precipicio, le explotara una bomba encima o le aplastara un yunque de 3 toneladas. El coyote se recompone y vuelve a la carga.

Lo mismo hace en el juicio, tras la somanta a palos legales que le somete el abogado contrario, el Coyote vuelve, incansable, al ataque.

Lo WOKE

Esta es la madre del cordero porque, cuando todo está perdido, por un lado aparece una «garganta profunda», al estilo Todos los hombres del Presidente, encarnada en Bugs Bunny. Hasta ahí tiene un pase la cosa, pero lo que hace que la peli, y su argumento, se desplomen, para mi gusto, es la recta final del juicio, y de la película, cuando el propio Correcaminos entra en el juicio para testificar a favor del Coyote.

Esto cambia, radicalmente, la esencia de los personajes, hermanándoles y haciendo crecer una relación de amistad entre el depredador y su presa. Al más puro estilo de una relación sadomasoquista puesto que el Correcaminos da por bueno que el Coyote lo quiera asesinar, para comérselo y, de este modo, amigándose, de pronto carece de sentido que acuda a auxiliar a quien se lo quiere cepillar.

Esto dignifica al Coyote, y limpia su imagen de depredador para convertirle en mera comparsa del Correcaminos, es la eterna reescritura de personajes, al estilo WOKE, por la que todos los malos están convirtiéndose en los buenos del cine actual, haciendo que el público, sobre todo el más joven, se identifique, por lástima, con el malo de la tradición cultural occidental. Wokismo en estado puro.

De buenos y malos, 2ª parte

Por eso retomo ahora el punto «de buenos y malos» que dejé antes a medias… y lo amplío.

Antes dije:

«Hasta esta película, los fans del Coyote y del Correcaminos se dividían en dos grupos:

  • El Correcaminos es el bueno y el Coyote es el malo
  • El Coyote es el bueno y el Correcaminos es el malo

Parece lógico, ¿verdad?»

Y ahora lo amplío del siguiente modo con un tercer punto…

  • El Correcaminos es el bueno y el Coyote es el malo
  • El Coyote es el bueno y el Correcaminos es el malo
  • Los dos son buenos

Que ambos sean buenos es el componente woke, perverso y pervertidor de esta película que borra las fronteras entre el bien y el mal y deja a los dos en un limbo indefinido que hace que los niños que vayan a ver esta peli no tomen partido porque uno sea bueno o malo, sino que dan por buenas ambas conductas, por igual.

Esto es peligroso porque buena parte de la esencia de vivir en Sociedad es tener bien definidos el bien y el mal, para que podamos obrar en consecuencia. Sino, mirad en Internet los chavales «revolucionarios» franceses que salieron a quemar las calles y terminaron llorando a moco tendido cuando el juez los condenó a 22 años de cárcel. Cómo lloraban las criaturas que horas antes arrasaban París encapuchados. Cuánto daño ha hecho el wokismo del último Robin Hood, el anarquista, como os conté en el podcast suyo.

Estamos criando una generación de borregos manipulables que sólo ven derechos y ninguna obligación. Borregos violentos, rabiosos, anticapitalistas con iPhone 18 para subir a Tik-Tok su revolución. Los mismos que llevan camisetas del Che, pañuelos de Palestina y llaman fascista a todo el que no les da la razón.

Si, de pronto, difuminamos la diferencia entre lo bueno y lo malo, lo normal es que los jóvenes de hoy terminen siendo manipulables, como vemos estos días en París y en Barcelona, en donde los jóvenes inconscientes y con el cerebro lavado, se lanzan a provocar disturbios en la falsa creencia de estar obrando bien.

Los niños en el cine

Dada la naturaleza de la película tuve que ir en un horario anómalo para mí, cinéfilo nocturno por naturaleza, de la hora golfa. Tuve que verla en un cine lleno de niños llevados por sus padres. He de deciros que la primera parte de la peli funciona como un cohete, y la segunda como un cohete ACME.

Me explico.

La chavalería reía a carcajadas con el slastic, o humor basado en golpes y porrazos, lo más parecido a los dibujos del Correcaminos por la suerte que sufre el Coyote. Sin embargo, los 103 minutos de metraje se les hacen bola y las risas del principio se convierten en un silencio expectante de niños que esperan que la peli se termine porque no aguantan más sentados en su butaca.

La duración de la peli se convierte, pues, en el peor factor para que los niños dejen de divertirse y empiecen a aburrirse deseando que la peli se termine. Os diría que los padres aguantaron estoicos la eterna pregunta de «¿cuánto queda?» porque son los adultos los que más disfrutan reviviendo sus mocedades. Salvo cuando el Correcaminos testifica a favor del Coyote, pues eso anula la trama y la lógica, de más de cuatro décadas, de ver a dos enemigos irreconciliables, pues el uno se quiere zampar al otro, por su naturaleza y por lógica, para terminarlos viendo como amigos.

Otras películas

Ir al contenido