Torrente está de moda.
No hablo de Torrente, la ciudad donde nació el insigne José Luis Ábalos. Ni os hablo de Ábalos, el Torrente del PSOE. Ni os hablo de los ministros, ministrables y altos cargos del PSOE adictos a las putas (con perdón) y a la cocaína. Y más adictos, sobre todo, a que los españoles paguemos sus putas y su cocaína con nuestros impuestos. Porque encima no se rascan el bolsillo ni para sus vicios. Ya podría invitar el presi, cuya esposa es la heredera de más de una docena de clubes de alterne en Madrid.
Y es que, muy queridos lectores, cuando salió Torrente, el primer Torrente, el brazo tonto de la Ley, en 1998, de puro exagerado resultaba grotesco, zafio e inconcebible. Y, sin embargo, Pedro Sánchez y sus secuaces están encumbrando al Torrente original porque éste era un putero asqueroso que iba por libre. Pero los de Sánchez han predicado la abolición del a prostitución. Han predicado la honradez contra la corrupción, y ahora sabemos que arrasan habitaciones de hoteles que tienen que ser pintadas y empapeladas cuando se terminan sus fiestas. No sé qué diablos tiene uno que hacer para necesitar pintar una habitación porque se ha celebrado una fiesta en ella… Nuestro Gobierno se parece más a Resacón en Las Vegas, (o «en las vergas«) que a un Gobierno decente.
Ábalos ha sido el detonante de este comentario. Por su obscenidad, su sordidez, su machismo, su adicción a las prostitutas, a meter y a meterse de todo con cargo a los impuestos de todos los españoles. Porque sí, es triste, patético, ridículo y vergonzoso, pero nos fríen a impuestos para que los Torrentes, golfos, vagos y puteros del PSOE campen a sus anchas colocando a sus hermanos y a sus sobrinas en empresas que no pisan, y cobrando una pasta gansa a final de mes. Por no hablar de los pisos que las ponen, para que estén de guardia, como una farmacia, para aliviar tensiones de políticos corruptos que miden sus méritos por el número de sobrinitas.
El PSOE, ERE que ERE…
Esto me jode. Porque he pasado mis buenos ratos desempleado, pese a mi CV, para luego leer que estos golfos colocan a sus putitas con el dinero de mis impuestos. Del que pagaba yo cuando era Autónomo y me crujían mes sí, mes también. Pues los Autónomos pagan su cuota incluso en los meses que facturan 0€, que lo sepáis. Luego van ellos y ponen sueldo millonario y piso gratis a gente cuyo único mérito es apaciguar a sus señorías aliviando sus ardores. Con lo difícil que está encontrar trabajo en España, vamos y criticamos a un político de bien que ejerce de agencia de colocación. Envidiosos, que sois unos envidiosos.
Tampoco debo cargar las tintas contra las sobrinas, ni contra los hermanos. Y estoy a favor de ello, que conste. Porque demuestran un profundo compromiso con la familia y la familia es la columna que vertebra toda Sociedad que se precie. Por eso aplaudo que mi presidente del Gobierno vele por su esposa, y la monte un chiringuito de tráfico de influencias en La Moncloa. También con mis impuestos y con los tuyos. Porque se preocupa por su familia. Bonito ejemplo a seguir por todo ciudadano de bien.
¿Y los 679 millones que robaron los socialistas andaluces con los ERE? Total, si sale gratis robar. Ojo, solo sale gratis robar en España si tienes el carné del PSOE, que si un Autónomo mete una factura de más, o se le olvida otra, le hacen una paralela y le joden un lustro con revisiones, penalizaciones y sanciones.
Torrente está de moda
¿Qué tiene de malo que tu hermano cobre de una institución y no sepa en qué calle está su sede porque no la ha pisado ni para firmar el contrato? ¿Acaso no os gustaría que vuestro marido feminista hiciera la vista gorda a las prostis de sus colegas, y a los burdeles del suegro? ¿Y que el enemigo nº1 (sí, el nº1) del Patriarcado, coloque a su mujer? Bendita familia, y bendita vocación por el esparcimiento y las relaciones púbicas. ¿He dicho púbicas? Perdón… quería decir públicas.
Máxime al hacerlo en personas nobles, transparentes y decentes, como nuestro ilustre presidente, que llegó a la presidencia de su partido sin pucherazos. Y que tiene el calor, y el clamor, de su pueblo que lo aupó a la Presidencia del Gobierno. Sin votarle, vale, pero ese es el detalle envidioso de quien vence unas elecciones y ve cómo quien las ha perdido termina gobernando. Cierto es que gobierna con quienes han querido irse de España, con terroristas y con partidos antisistema y dictatoriales de índole comunista. ¿Es que también estamos en contra de la amistad?
Envidia cochina
Si nuestro presi demuestra algo, amén de su pasión por la familia (por su familia) es la importancia de rodearte de amigos salidos del cine quinqui de los 70s. Lo mejor de cada casa. Esos son los que han llevado las riendas de nuestro País y lo han defendido de la derecha. Porque tenemos que ser conscientes de que si Pedro Sánchez cae, vendrá la derechona a gobernar, y amenaza con bajar impuestos, con sanear la Sanidad, con reducir el desempleo.
No, no penséis que esas jaurías derechistas quieren que trabajes, no. Lo que quieren es retirarte las paguitas, y las subvenciones, las ayudas y la cartilla de racionamiento, que no tardará en llegar y los papeles y sanidad pública para todos, aunque solo la paguen los de aquí. Lo hacen por envidia, y porque no soportan que nuestro líder carismático nos rasque el bolsillo a todos para mantener su colchón de votantes.
Envidiosos más que envidiosos
El héroe de Paiporta, que gracias a Dios está bien. Un presidente capaz de no comer hasta las 17:00h porque le toca dar la cara ante la prensa que tiene prensada y constreñida. Por cierto, sino comió hasta las 17:00h no fue culpa de la Prensa, convocada a las 13:00h. Esas cuatro horas fueron por su retraso, luego quienes tenían derecho a quejarse eran los periodistas. Pero callan como sobrinas porque la mayoría de sus medios cobran Publicidad institucional, y eso cuadra sus balances.
O como el tal Ábalos, el de Torrente (ciudad), cuyo CV ya lo querría yo para mi: Diputado en las Cortes Generales; Vicesecretario General del PSPV-PSOE; Secretario General del PSPV de Valencia; Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados; Ministro de Fomento y hasta Ministro de transportes, movilidad y Agenda urbana de España.
No tengo ni puñetera idea de qué es la Agenda urbana, pero me siento orgulloso de alguien que ha llegado tan alto con una diplomatura. Eso es meritocracia. Que luego le salgan sobrinas, y las coloque, y que tenga sus vicios el muchacho son detalles nimios de quienes ven la paja en el ojo ajeno pero no ven la viga en el suyo. Sobrinas de catálogo… Cuanta envidia detecto en todos los que le critican. Creedme, su desempeño habrá sido de mayor o menor éxito, pero no será por falta de empeño y de pasarlas putas, que seguro que las ha pasado.
Torrente Presidente
No he empezado a comentar la peli, pero ya la he explicado entera…
Un personaje marginal en los 90s que hoy en día tendría tres carteras ministeriales y una cuenta bancaria en la República Dominicana. Y viajes gratis, pagados, también con tus impuestos, en el Falcon, predicando, con el ejemplo, la importancia del cambio climático. Para ti el monopatín y el coche a pilas y para los socialistas con pedigrí los aviones públicos para uso privado. Socialismo en estado puro. Que conste que ellos viajan en avión público, por que están en contra del capitalismo. No porque se aprovechen del cargo para blindar cuentas bancarias en paraísos fiscales. Recordad, la envidia es el deporte nacional en España.
Poco a poco iré reconduciendo el comentario de la peli hacia la peli, como es debido. Pero antes dejadme deciros que coincido con Santiago Segura cuando le escucho decir que la realidad supera a la ficción. No obstante, él creó un personaje que, por repugnante, era una excepción en la Sociedad española. El mérito es del PSOE que ha clonado torrentitos sacados de todos los puticlubs de España y los ha puesto a gobernar. Si Segura tuvo mérito creando el personaje de Torrente, Sánchez le da mil vueltas porque se rodea de Torrentes.
Santiago Segura comenta que se está cuestionando una última entrega de la saga que titularía Torrente Presidente. A saber lo que le habrían encontrado en el móvil a Torrente si se lo hubieran jaqueado… Quizás hasta habría tenido que bajar la cabeza y someterse a chantajes internacionales para que no le viéramos en látex tachonado, con una bola roja en la boca y esposado, que «de Torrente» me lo espero todo. Al estilo Pulp Fiction, ya me entendéis.
Me quedé en la segunda peli de al saga. Y la vi porque la mala era mi vecina. Cuando me emancipé y vivía en Menéndez Pidal. Sí, Rosana Walls, cuyo casting sufrí yo en las largas noches que dediqué a escribir los resultados de mi investigación sobre la Intervención italiana en la Guerra Civil española… y la vecina al lado, con el director, declamando y ensayando hasta altas horas de la madrugada. Eso es entrega al personaje y a toda la industria. Eso es meterse en el personaje para sacarle todo el jugo a la interpretación.
Esto me lleva al crucigrama de Air Bag (en la que, también, sale Santiago Segura), cuando dicen «beso, seis letras… Os_ _ lo«. Peli maravillosa, de Juanma Bajo Ulloa. Aunque el golpe que más me gusta es el de los punkis de verde… Desternillante.
Santiago Segura
La verdad es que, como os he dicho antes… No he empezado a comentar la película y ya la he comentado toda.
Ahora os hablaré de Torrente, el de la peli. Lo especifico para que no os confundáis cuando hable de prostitutas, de drogas, de inmoralidades e ilegalidades, de delitos cometidos por quien debería perseguirlos y por fanatismo político y deportivo, así como por una ausencia total de ética, principios y cultura. Aunque hablando de principios y del presi que menciono (espero) por última vez, os remito a Groucho Marx «estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros» como quien cambia de opinión según convenga. Ya he terminado de hablar del Gobierno de Sánchez. Tenedlo claro.
Torrente, nos guste o no, es el personaje más carismático del cine español.
Su irrupción en las salas de cine fue lenta, pero cuando cogió inercia se convirtió en su propio nombre; un torrente que catapultó a la peli a la más taquillera de la historia del cine español y así fue hasta que la superó Torrente 2; Misión en Marbella. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Yo os confieso que, ahora lo celebro, porque Segura se ha batido el cobre para sacar y por producir sus películas. Esta saga y la de Padre no hay más que uno.
No obstante, el fenómeno Torrente fue de tal calibre que costó 1’7 millones de € y recaudó la friolera de 10’9 millones y congregó a 3 millones de espectadores en las salas de cine. Por ahí empezamos a entender la envidia del resto de cineastas subvencionados. Se superó a sí mismo con Torrente 2, con 22 millones, y 18 millones, 19 y 10 en las otras tres pelis arrojando un total de 81.205.009 millones de € de recaudación entre las cinco, y 8.019.957 espectadores. Si a esto le sumamos la taquilla de la saga Padre no hay más que uno, que asciende a 56.217.835€ terminamos de entender que Santiago Segura se haya convertido en «el facha del cine español«, por envidia y por la coherencia, y la elocuencia, que demuestra en las Redes Sociales.
Santiago Segura y el cine español
Santiago Segura se curra sus películas.
Es la excepción del cine español.
No va mendigando subvenciones para vivir del cuento. Y eso le ha pasado factura y le ha puesto a la Industria del cine español en contra. En vez de aplaudir a Segura. En vez de besar por donde él pisa por llenar las salas de cine. Sin comprender su talento y su ingenio para reunir dinero trabajando, pues trabajar es un vicio que tiene Santiago desde jovencito. Pues, sabed que antes de hacer cine, puro y duro, Segura ya era un apasionado del 7º Arte. Se recorrió los platós de todos los concursos de todas las televisiones para ganarse un dinerito que luego empleaba para comprar cámaras de Super 8 y, más tarde, de 35mm. con las que experimentar con sus cortometrajes.
Lo del Super 8 me recuerda, de cajón, a la peli Super 8, que narra el amor de Spielberg al cine. Pues lo mismo pero a la española, con Santiago Segura y sus cortometrajes de Evilio… y Perturbado. También es cierto que, hasta la saga actual del padre de familia, la colección de personajes creados e interpretados por Segura correspondían a perfiles marginales 100%.
Aunque el verdadero puñetazo en la mesa lo dio encarnando al jevorro José María en la peli de Álex de la Iglesia El día de la bestia, en una de mis comedias favoritas del cine español. La mejor de comedia de terror, por descontado.
Para colmo, Santiago Segura ha salido interpretando personajes propios, o haciendo cameos, en mogollón de pelis estadounidenses como Blade II, Pacific Rim y Hellboy. Vamos, que si la envidia es el deporte nacional, no os cuento si nos ceñimos al cine español. Lo mismo le pasó a Ana de Armas, que vino a España para hacer series y alguna peli y su interpretación la encumbró hasta destacar por encima de todos sus colegas. Resultado: un torrente de críticas fruto de la envidia. Ahí la tenemos en Blade Runner 2049, triunfando. ¿Y Viggo Mortensen en el pellejo de Alatriste? Ya lo decía en el podcast que le dedicamos a Los tercios y Alatriste en Antena Historia: el cine español sólo presume de españolidad cuando se trata de blindar su chiringuito. Para lo demás no reconocen las fronteras.
Tony Leblanc
Me gustaría decir que celebro la reaparición de Tony Leblanc.
Sinceramente.
Pero, más sinceramente… no puedo.
ME aprece un actor como la copa de un pino. Un galán. Un clásico. No el clásico galán, sino el galán clásico. Y verle como el padre de Torrente me hería la sensibilidad. De verdad.
No tengo nada en contra del personaje… que me parece que lo borda y que redondea la personalidad del protagonista. Es porque se me cae un mito a los pies. Cada vez que lo veo, sucio, cochambroso y asqueroso, como su hijo (Torrente). No hay más que verle en Tres de la Cruz Roja, una de mis favoritas suyas. Y en tantas otras, que cuenta sus pelis por decenas. Y pensar que para todas las generaciones, a partir de los 90s, quedará como el padre de Torrente… qué pena me da.
Es verdad que, si aparece en la peli es porque quiere aparece. Ahí no puedo, ni debo opinar. Pero verle de secundario, poniendo las bromas a huevo al protagonista, cuando antes se las ponían a él… Y ver esa mugre, esa caspa, suciedad, grasa, y restos de lo que quiera que sean restos en toda su ropa, en el mobiliario y en la ropa de casa, cuando iba más planchado que un traje de corte inglés (de ahí el nombre de «El corte inglés«).
Pero bueno, mérito de Segura quien no sé si lo incluyó por admiración y respeto, que quiero esperar que sí, o por cobrarse una pieza y sumar su nombre al elenco de actores, como quien coloca la cabeza de una fiera en la pared.
Torrente, el brazo tonto de la ley

Envidia, envidia, y más envidia. Los mediocres no soportan tener gente con talento merodeando a su alrededor.
Ya hemos llegado a la peli.
Disculpadme el rodeo que he dado hasta la peli, pero los más veteranos ya me conocéis, me gusta contextualizar las películas y creo que con ésta lo he bordado. Desde el prisma político, social y cinematográfico.
Nada que ver con Cobra, el brazo fuerte de la Ley, peli protagonizada por Stallone que inspiró el título de esta.
El prota de nuestra peli es José Luis Torrente. Insisto, no confundir con José Luis Ábalos, de Torrente, aunque parecen gemelos. Un facha machista, racista apasionado del Fary y ultra del Atleti. La verdad es que lo tenía todo el pobre desgraciado.
La presentación del personaje se hace en los títulos de crédito iniciales. En unos de los mejores créditos del cine español. Si se hubiera terminado ahí la película los espectadores habríamos salido del cine con la idea exacta del personaje de marras. José Luis entra en escena entrando en un bar. Se cuece a whiskazos hasta casi apurar una botella entera, pero para justo cuando queda el culito porque empieza su turno. Ahí empiezan los títulos de crédito que llevan a Torrente de un lado para otro, «apatrullando la ciudad» en su coche. Lo más divertido de todo es que es testigo de mil y una tropelías sin intervenir en ninguna de ellas.
Nada más terminar los títulos de crédito, de los que salimos con el protagonista bien conocido, aparece Rafi (Javier Cámara) en escena. Es uno de los dos personajes secundarios, el hijo de la pescadera. Un tipo al que le faltan varios hervores que entra en escena imitando a Trevis Bickle (interpretado por Robert de Niro) en su famoso «are you talking to me?» de TAXI driver mirándose en un espejo enmarcado con un póster de Scwarzenegger en Commando.
Cuando Torrente entra en casa se cruza con Rafi, quien queda maravillado al ver el arma del protagonista. Entra en casa y despierta a su padre (Tony Leblanc), a quien explota poniéndole a pedir limosna en la boca del Metro. La última en entrar en escena es la prima de Rafi (Neus Asensi), «la Amparito», que la echaron del pueblo por fresca, como la merluza que vende. La familia de pescaderos son nuevos en el vecindario y Torrente intenta acercarse a Rafi para aproximarse a su prima que, amén de estar que cruje, es ninfómana.
Apatrullando la ciudad
Y, así, de un plumazo, conocemos a los principales personajes. Podría empezar ahora a comentar la peli, escena por escena: el atraco; el restaurante chino… y serían todas desternillantes, pero no es plan hacerlo así.
Lo importante. La trama… Ya sabemos quién y cómo es Torrente, un poli al que echaron del cuerpo por inepto que no ha asumido su expulsión y sigue haciendo sus labores policiales, aunque de aquella manera zafia y grotesca que caracteriza a todo cuanto hace. Y al margen de la propia poli, claro.
Chinita…
Se ve metido en una trama mafiosa de venta de drogas cuyo epicentro está en el restaurante chino del barrio. En él opera una red de distribuidores de cocaína que se reparte por los alrededores por las noches. Del restaurante salen los repartidores con falsos pedidos de comida china que llevan droga en su interior.
Descubrimos el restaurante con la escena de «chinita…», cuando Torrente va a comer al chino porque no le dejan comer en la tasca de toda la vida porque debe 6000 pesetas de whisky. Su escasa amplitud de mira le hace jugar con un plato de cerdo agridulce que le revuelve el estómago. Pide pan a la camarera, la chinita, y después de liarla parda le tiran a un callejón por la puerta de atrás.
Lo de las drogas se hará obvio cuando el padre roba comida de la moto de un repartidor. Cuando llega a casa se da un festín, porque no quiero ni recordar la bazofia con que le alimentaba su hijo. Un festín con sobredosis, porque un rollito llevaba un sobre de coca en su interior y el padre adereza su rollito, pensando que es sal, y se lo zampa. Sobredosis y al hospital. Ahí empezará nuestro ¿héroe? sus pesquisas e iniciará una investigación.
Reúne un grupo de gañanes, amigos de Rafi. Los pobres se ven embaucados por Torrente. Entonces aparece la chinita, que lamenta que los matones del negocio de las drogas han matado a su novio, a la sazón, el repartidor al que el padre de Torrente robó comida. Como quiera que la comida era una tapadera los mafiosos interpretaron que el repartidor se había quedado con la droga. El comando gañán empieza a tirar del hilo y, contra todo pronóstico, descubren la trama, aunque a un alto precio porque van cayendo como moscas.
El golpe
No. No os hablo de El golpe de 1973, protagonizada por Paul Newman y Robert Redford. Aunque poco, o nada, tiene Santiago Segura que envidiarles en los tiempos que encarna a Torrente con casi treinta kilos de más, logrados a base de pizzas y hamburguesas.
Ya han descubierto que el restaurante es una tapadera, y descubren que va a haber un encuentro entre bandas para vender un alijo de drogas. Los gañanes se conjuran para reventar la cita y quienes terminan reventados son ellos, pues palman casi todos aunque Torrente se va de rositas con los cincuenta millones de pesetas y pone pies en polvorosa rumbo a Torremolinos.
Pelis españolas mencionadas en Torrente


